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Peor que Watergate: equipo Clinton infiltró hackers en la Casa Blanca para espiar y crear una conexión falsa entre Trump y el Kremlin

“Este es un escándalo mucho más grande en alcance y magnitud que el Watergate y aquellos que estuvieron involucrados y sabían de esta operación de espionaje deberían estar sujetos a un proceso penal”, dijo Trump

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En los años 70 se descubrió el hasta ahora escándalo político más grande en la historia de Estados Unidos, conocido como “Watergate”. En aquel momento se reveló que los republicanos habían armado una trapa de espionaje contra los demócratas, algo que llevaría un tiempo después a la renuncia del entonces presidente, Richard Nixon.

50 años después se revela una nueva trama que podría superar los hechos acontecidos en el siglo pasado. Según una investigación del exfiscal y abogado especial del Departamento de Justicia, John Durham, la campaña de Clinton pagó para infiltrarse en los servidores de la Torre Trump y la Casa Blanca con el propósito de tratar de crear un vínculo inexistente entre Donald Trump y el Gobierno de Vladimir Putin, en Rusia.

Según el hallazgo de Durham —quien en abril del 2019 fue designado por el entonces fiscal general William Barr para investigar la conexión entre Trump y el Kremlin— los abogados de la campaña de Hillary Clinton pagaron a una empresa llamada “Tech Executive 1”, con el propósito de infiltrarse en la campaña de Trump, crear una narrativa de injerencia rusa, para así alterar el curso de las elecciones presidenciales del 2016; al no conseguirlo, y tras perder las elecciones, el equipo de Clinton insistió y esta vez atacó los servidores de la Casa Blanca, para así tratar de destruir la popularidad del ya presidente, Donald Trump.

¿Quién es Michael Sussman? El principal implicado en la trama

Michael Sussman es el exabogado de la campaña de Hillary Clinton, actualmente está siendo acusado de realizar una declaración falsa a un agente federal, aunque él se declara inocente. Según la acusación, Sussman le dijo al consejero general del FBI, James Baker, en septiembre del 2016, que no trabajaba para ningún cliente, cuando organizó una reunión para presentarle a la agencia supuestos datos y evidencias que demostraban vínculos entre la Organización Trump y el Alfa Bank, muy cercano al Kremlin.

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Sin embargo, se descubrió que Sussman había estado recabando y transmitiendo la supuesta información al FBI en nombre de la campaña Clinton y la empresa Tech Executive 1, parte de la operación.

Durham, el abogado especial encargado de investigar la trama, encontró que Sussman había estado facturando por sus servicios a la empresa y a la campaña Clinton, de la que anteriormente había dicho que no tenía ningún vínculo.

John Durham
By United States Attorney’s Office, District of Connecticut. John Durham

¿Qué reveló la investigación de Durham?

La investigación llevada a cabo por Durham encontró que Sussman y el ejecutivo de la compañía tecnológica se habían estado reuniendo con otro socio abogado, que servía como asesor general de la campaña de Hillary Clinton. Según Fox News, ese abogado es Marc Elias, que trabajaba en el bufete Perkins Coie.

El trabajo de Durham reveló además que la empresa trabajó con los abogados y la campaña de Clinton, para reunir un equipo especializado con el fin de infiltrarse en la base de datos del equipo de Trump, y así tratar de extraer información para crear una narrativa de nexos con Rusia.

Tras salir a flote, la empresa, Tech-Executive 1, alegó que estaban tratando de complacer a personas muy importantes, haciendo referencia a los abogados de la campaña de Clinton.

Según Durham, Tech-Executive 1 habría estado explotando el tráfico de internet, y el sistema de nombres de dominio (DNS) —que pertenecían a un proveedor de atención médica—, de la Torre Trump, el edificio de apartamentos de Central Park West de Donald Trump, y, por último, incluso de la Oficina Ejecutiva del presidente de Estados Unidos.

Una operación de espionaje e infiltración sostenida

La investigación de Durham establece que la empresa tecnológica logró acceder y mantener servidores dedicados a infiltrar la oficina del presidente de Estados Unidos.

“Tech Executive-1 y sus asociados explotaron este acuerdo minando el tráfico de DNS de la EOP y otros datos con el fin de recopilar información despectiva sobre Donald Trump”, dijo Durham.

Sussman habría intentado otorgar a las agencias federales datos bancarios rusos y otros datos de navegación, supuestamente provenientes del equipo Trump para crear la narrativa rusa.

Según Durham, el abogado del equipo Clinton “proporcionó datos que, según él, reflejaban búsquedas de DNS supuestamente sospechosas por parte de estas entidades de direcciones de protocolo de Internet (IP) afiliadas a un proveedor de telefonía móvil ruso”, dando a entender que las búsquedas “demostraban que Trump y sus asociados estaban utilizando teléfonos inalámbricos supuestamente raros y de fabricación rusa en las inmediaciones de la Casa Blanca y otros lugares”.

Es decir, la empresa contratada por el abogado de la campaña de Clinton pudo acceder a los servidores tanto de la Casa Blanca como de la Trump Tower con el propósito de recabar información que sirviera para elaborar la trama rusa. A partir de información recabada ilegalmente y, alguna, inventada, el equipo de Clinton acudió a agencias federales para supuestamente demostrar la relación entre el entonces presidente Donald Trump y el Kremlin.

La reacción de Donald Trump: peor que Watergate

El expresidente de Estados Unidos afirmó que Durham “proporciona evidencia indiscutible de que mi campaña y mi presidencia fueron espiadas por agentes pagados por la campaña de Hillary Clinton en un esfuerzo por desarrollar una conexión completamente fabricada con Rusia”.

“Este es un escándalo mucho más grande en alcance y magnitud que el Watergate y aquellos que estuvieron involucrados y sabían de esta operación de espionaje deberían estar sujetos a un proceso penal”, dijo el exmandatario.

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