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Izquierda, sector educativo, conservadores

Wisconsin: la izquierda se infiltra en escuelas ante la pasividad conservadora

Mientras los activistas de izquierda gastan cientos de miles de dólares para infiltrarse en los colegios mediante las superintendencias, los conservadores gastan poco y dejan casi huérfanos a sus candidatos

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Se habla mucho sobre cómo las universidades del país se ubican, mayormente, a la izquierda del espectro político. Los reglamentos, las “luchas sociales” que apoyan, los seminarios y las actividades en general de las casas de estudio simpatizan con las causas izquierdistas. Pero, hay un problema que no se está detectando; y es que las organizaciones de izquierda también están infiltrándose en las escuelas del país. Un ejemplo de claro es la carrera electoral por la Superintendencia de Wisconsin.

En Wisconsin se gesta una carrera electoral reveladora

El próximo 6 de abril, los votantes de Wisconsin elegirán a la superintendente de instrucción pública o, más simple, la jefe de las escuelas de todo el estado.

Hay dos candidatas para estas elecciones. La primera es la exsuperintendente de Brown Deer, Deborah Kerr, quien se calificó como una «demócrata pragmática» que apoya los vales escolares privados, es decir, la práctica de school choice o, como lo llama Corey DeAngelis, «financiar a los estudiantes en lugar de a las instituciones». La segunda es Jill Underly, superintendente del Distrito Escolar del Área de Pecatonica. Cuenta con el respaldo de los sindicatos de profesores, incluido el Consejo de la Asociación de Educación de Wisconsin.

Underly, que está directamente en contra del school choice, es la candidata de los activistas de izquierda y las organizaciones prodemócratas. De acuerdo con The Federalist, entre «A Better Wisconsin Together (ABWT), Wisconsin Education Association Council y Planned Parenthood Advocates of Wisconsin (que suelen apoyar a los candidatos demócratas en este tipo de elecciones) han recaudado 766,425 dólares» para la campaña de Underly.

En cambio, La Federación Americana para los Niños, fundada por la exsecretaria de Educación de los Estados Unidos, Betsy DeVos, quien tiende a apoyar a los candidatos con posturas conservadoras a favor de school choice, solo ha gastado 56,500 dólares para la campaña de Kerr.

Las cifras son contundentes. En términos económicos, la ventaja que tiene Underly es de 13 a 1 sobre Kerr.

El dato es revelador ya que la candidata que está en contra del school choice, tiene una notoria ventaja a su adversaria, algo que influye directamente en la contienda.

School choice - Biden - El American
Ilustración El American sobre “School Choice”.
“La táctica Soros” que usa la izquierda

El medio conservador The Federalist llama a esta estrategia «la recaudación de fondos al estilo de Soros». Es decir, las organizaciones y partidos de izquierda se enfocan en dar pequeñas batallas electorales invirtiendo mucho en campañas para asegurar triunfos. Una de las carreras electorales que más le benefician son las superintendencias, pues ellas le dan el poder decisión sobre el sector educativo del país.

Según el medio, desde 2015, Soros «ha estado invirtiendo en las elecciones locales para empujar a los fiscales de distrito blandos con la delincuencia […] La inestabilidad social resultante del aumento de las tasas de criminalidad y el miedo contribuyen a los deseos de la izquierda de un gobierno más grande. Soros ha tenido bastante éxito, dado que los candidatos en estas elecciones suelen gastar unas cinco cifras».

De acuerdo con la información, Soros inyectó «decenas de millones de dólares en las carreras locales de Texas, Colorado, California, Oregón, Washington, Florida, New York, Pensilvania, Virginia y Arizona».

Según Los Angeles Time, en 2018 Soros gastó 2,700,000 dólares solo en la carrera para fiscal de distrito de California y otros 16,000,000 en 17 carreras para fiscales de distritos en otros estados.

¿Por qué es importante el detalle sobre las recaudaciones de Soros? Porque los activistas de izquierda se basaron en este modelo de recaudación y enfoque electoral para conquistar espacios en el área educativa. Algo que los conservadores, al parecer, no le darían mucha importancia, como lo refleja la carrera electoral por la Superintendencia de Wisconsin, que resulta ser una joya para las organizaciones de izquierda.

The Federalist habló con Jim Bender, presidente de School Choice Wisconsin, quien afirmó que los superintendentes de Wisconsin son buenas inversiones para la izquierda porque «no son realmente responsables ante nadie». Es decir, «a diferencia de otros estados, los superintendentes de Wisconsin son elegidos, no nombrados, y no dependen de un consejo educativo estatal. Mientras que la política educativa la establece la legislatura estatal, el superintendente tiene un gran poder para interpretar las leyes aprobadas por las legislaturas y una gran influencia en la enseñanza en las aulas».

Por ello, a Planned Parenthhood le interesan, y mucho, este tipo de superintendencias que parecen insignificantes y con escasa participación, pero que pueden serles funcionales a sus intereses si se conquistan pequeños espacios de forma más o menos masiva.

Bender denunció que «Las escuelas públicas son un mecanismo que los izquierdistas utilizan para establecer un sistema controlado por el gobierno que se centra en el poder político, los dólares de las campañas y una ideología que no se cuestiona». Añadió, además, que él cree que el objetivo de las organizaciones afines a la izquierda es que «la educación K-12 sea como la universitaria», es decir, lugares «donde no existe la diversidad de pensamiento».

Para tener una idea de las posibilidades de cada candidata, tanto Kerr y Underly pasaron a las elecciones generales con el 26.5 % y el 27.3 % de los votos, obteniendo 86,046 y 88,703 respectivamente. Derrotaron a Sheila Briggs, Shandowlyon Hendricks-Williams, y a Joe Fenrick, Troy Gunderson y Steve Krull, que obtuvieron menos del 10 % cada uno, aún así, entre todos estos candidatos, se repartieron 150,014 votos de los 324,762 totales. En efecto, quien capitalice la mayor cantidad de votos de los adversarios derrotados ganará esta elección.

Detrás de Kerr hubo una controversia que bien pudo perjudicar su campaña. La candidata, mientras fue superintendente de las escuelas de Brown Deer, supuestamente utilizó su dirección de correo electrónico del distrito durante el horario académico para mantener correspondencia sobre los negocios de su empresa de consultoría. Quizás este problema y que ella misma se haya definido como “demócrata” le pasó factura al momento de conseguir financiación.

Pese a ello, es bastante preocupante que los republicanos no tengan un contendiente firme que dispute la superintendencia de Wisconsin. Y, lo que es dramático, ni siquiera están apoyando a la candidata más cercana ideológicamente.

La infiltración de la izquierda en las escuelas, sucede ante la colaboradora mirada conservadora, porque no ven la facilidad con la que los niños pueden ser llevados a un lado del espectro político-ideológico desde muy temprana edad. En ese sentido, que la candidata a superintendente de Wisconsin pro school choice tenga una desventaja de 13 a 1 en términos financieros, frente a su contrincante es una clara prueba de que algo están haciendo mal los conservadores.

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