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El idiota de la semana: Wokelimpiadas

El idiota de la semana: Wokelimpiadas

Esta semana El galardón va para todos aquellos que han contribuido a convertir estos Juegos Olímpicos en las Wokelimpiadas

El galardón de El Idiota de la Semana de El American no va para alguien en concreto, sino que en esta ocasión recae sobre un conjunto de personas que parece que se han puesto de acuerdo para comportarse de forma estúpida en relación con los Juegos Olímpicos de Tokio, a los que podríamos llamar las Wokelimpiadas. Que cada uno le ponga al premio la cara de quien quiera, hay ejemplos de sobra para elegir.

¿Se acuerdan de cuando durante las Olimpiadas se hablaba de deporte y se ensalzaba a los atletas que ganaban medallas o nos inspiraban con historias de esfuerzo y superación? Parece un recuerdo muy lejano, especialmente tras lo vivido en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio. O mejor dicho, más que “en” los Juegos Olímpicos, “alrededor” de los Juegos Olímpicos.

Más que en pistas, canchas y podios entre deportistas, estas Olimpiadas parecen estar jugándose en salas de prensa, entre cámaras, micrófonos y redes sociales. El deporte estrella —y transversal a todas las disciplinas olímpicas— está siendo el victimismo woke.

Ya no se habla de quién es más rápido, más fuerte, más habilidoso o más preciso, sino de quién se siente más oprimido. Las medallas más comentadas son las que se cuelgan los propios deportistas en su particular competición por ser el woke más woke de las Wokelimpiadas.

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Rara foto de deportistas haciendo política cuando no estaban entrenando duro. (EFE)

Ya no se compite por ver quién es el mejor al final, sino por ver quién está peor de entrada. Parece que el premio está en quejarte de hándicaps. Cuanta más opresión, más puntos. 

Es paradójico que sean los wokes quienes se creen antirracistas, inclusivos, respetuosos y tolerantes, cuando en verdad tratan a los colectivos que dicen representar y respetar como si fueran discapacitados. En los Juegos Paralímpicos sí hay sentido de inclusión, respeto, igualdad y dignidad, no como en esto en lo que se han convertido las Wokelimpiadas.

Es como si para ellos ser mujer fuera un problema, ser negro una minusvalía, o ser gay un lastre. Más que paradójico, es indignante. La prensa ya no ensalza a quien demuestra la mejor técnica, esfuerzo o desempeño deportivo, sino por ejemplo a quien dice algo como “soy queer”. Como si serlo te impidiera competir, o tuvieras que hacerlo con unas reglas más exigentes.

Los Juegos Olímpicos se han convertido en simples Wokelimpiadas

Las Wokelimpiadas se han convertido en una retahíla de declaraciones hablando de lo difícil que resulta vivir bajo una presión y opresión constantes.

“¿Es aquí la carrera para ver quién es más gay?”. “Sí, pero te advierto que yo soy más gay”. “Eso no es nada, yo soy muy, muy gay. Y mujer. Y negra”. “Apartad, que yo soy plusmarquista en esto del lesbianismo, y además de mujer y negra, me arrodillo ante el himno”.

“Pues eso no es nada. Yo soy de género fluido, negra, latina y de antepasados lapones, y no solo me arrodillo ante el himno, sino que además tengo el pelo muy corto y teñido de verde”. “No sigáis chiques, yo soy transgénero, y aparte de todo eso, también pienso quemar la bandera sobre el podio”. “Ni lo intentéis, el oro lo gano yo, que me autopercibo como que ni siquiera tengo género, y en caso de necesidad en el foto-finish, pienso jugar la carta de la salud mental. Jaque mate”.

Esto puede parecer exagerado, pero tenemos el ejemplo de Simone Biles que ha declarado que “es más duro ser una atleta mujer”, o el de la atleta española Ana Peleteiro que aseguró que “joderá a mucha gente que los dos medallistas fuéramos negros”. Así como el caso de Tom Daley, muy orgulloso de ser gay y campeón olímpico – suponemos que hay que entrenar igual de duro para ambos logros -. Y todos hemos escuchado el cacareado caso del transexualismo de Laurel Hubbard en la halterofilia femenina. Estos son sólo algunos ejemplos de los muchísimos casos similares que han brotado en estas Wokelimpiadas.

Así que, a riesgo de parecernos a lo que los wokes han convertido muchos deportes y —a lo que en breve convertirán a las Olimpiadas—, esto es, una de esas competiciones en las que se entregan medallas para todos, el trofeo de El Idiota de la Semana de hoy va para todos aquellos que han contribuido a convertir estos Juegos Olímpicos en las Wokelimpiadas.

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