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¿Por qué vale la pena implementar una zona de exclusión aérea en Ucrania?

Con el material militar y tecnológico adecuado de Estados Unidos y la OTAN, Ucrania podría desincentivar que los misiles y aviones de Putin sobrevuelen su país con fines bélicos y de genocidio

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Mientras la nación libre y soberana de Ucrania lucha contra el segundo ejército invasor más poderoso del mundo, Occidente sigue eludiendo su responsabilidad. El dictador Vladimir Putin ha lanzado a su nación cautiva a una guerra contra el orden democrático internacional. Creer que la búsqueda imperial de Rusia se detendrá en las fronteras de Ucrania, es un ejercicio de suprema ingenuidad. Occidente se niega a pensar que no está siendo atacado. He aquí algunas razones por las que tiene sentido establecer algún tipo de zona de exclusión aérea sobre Ucrania.

Llámese Tercera o Cuarta Guerra Mundial (si se cuenta la Guerra Fría como si fuera la tercera y hubiera terminado), lo cierto es que las agresiones de los pilares del mal han estado en una guerra constante contra el Mundo Libre. Un ejemplo es la guerra asimétrica de la China comunista desde 1978. Otro ha sido la instalación del régimen de Putin en 2000. Este lanzó otro frente contra las sociedades libres, una versión post-soviética. La Rusia autoritaria adoptó un enfoque de combate mixto que ha sido, a la vez, asimétrico (ciberataques, espionaje, económico, injerencia extranjera) y tradicional (Chechenia, Moldavia, Siria, Georgia y Ucrania). El asedio a Ucrania, su heroica resistencia y el consiguiente genocidio han dado a Occidente un toque de atención.

La guerra ruso-ucraniana, que comenzó beligerantemente en 2014, debe ser ganada por las fuerzas de la libertad. En otras palabras, es primordial que Ucrania no caiga. Como ha ocurrido en la mayoría de las guerras a lo largo de la historia, nunca se trata solo de dos contendientes. Occidente debe estar decidido a hacer retroceder la agresión rusa. Esto únicamente puede hacerse dejando firmemente claro que no se tolerará el control de Rusia sobre Ucrania. Irónicamente, el bando que ha estado perdiendo la guerra es el que lleva la voz cantante. Gracias al chantaje nuclear de Putin y a la pura cobardía de Occidente, Estados Unidos, la UE y la OTAN han llegado a tener miedo del propio miedo, como comentó una vez Franklin Delano Roosevelt.

El hecho de que la OTAN sea considerablemente más poderosa que Rusia pasa desapercibido en Bruselas. Las preocupaciones expresadas de “escalada” y “provocación” se han convertido en las palabras de moda de la administración Biden. Este enfoque genuflexo para resolver cuestiones internacionales conmovedoras, solamente sirve a los enemigos de la libertad. Occidente teme que el “loco” Putin apriete el botón nuclear si Occidente actúa como debe y no según su voluntad. La historia, una vez más, parece haberse desaprendido o se está ignorando.

El planeta posterior a la Segunda Guerra Mundial vivió con dos (después más) superpotencias diametralmente opuestas que poseían armas nucleares. La disuasión más exitosa contra un Armagedón fue la noción de Destrucción Mutua Asegurada (MAD). La comprensión de que una guerra nuclear sería catastrófica para todas las partes implicadas, impulsó la prudencia y evitó una catástrofe. Ni Estados Unidos ni la URSS renunciaron nunca a su voluntad de utilizarlas. Eso es lo que aseguró su no utilización. El primer gran error que ha cometido Occidente desde que Putin invadió Ucrania es dejarle el monopolio de la verborrea nuclear. El principio retórico de MAD fue violado por Estados Unidos y la OTAN. Las palabras importan.

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La falta de voluntad para formular, desde el principio, una NFZ sobre el cielo ucraniano, ha señalado al agresor la reticencia de Occidente a defender la soberanía de un miembro estratégico de la comunidad democrática. Cuando el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo que el mundo libre simplemente “superará” la invasión de Ucrania por parte del régimen de Putin, estaba reaccionando con coherencia adversa a la reacción estadounidense y europea. El razonamiento que se opone a una ZNF es erróneo.

Tobias Ellwood, un alto parlamentario conservador británico que preside el comité selecto de defensa, criticó correctamente la oposición de su país a una No Fly Zone (NFZ) ucraniana como “engañosa, simplista y, de hecho, derrotista al sugerir que participar en una zona de exclusión aérea sobre Ucrania conduciría automáticamente a una guerra, incluso a un conflicto nuclear con Rusia”. Ellwood añadió sabiamente que Occidente debería tener “más confianza en la gestión de estos escenarios de alto riesgo de la Guerra Fría”. Esto da en el clavo.

n misil a reacción se clavó en una carretera dañada después de la operación militar rusa en Kharkiv, Ucrania, el 24 de febrero de 2022.
Un misil a reacción se clavó en una carretera dañada después de la operación militar rusa en Kharkiv, Ucrania, el 24 de febrero de 2022.

La administración Biden ha expresado una lógica similar. Jen Psaki, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, ha afirmado en repetidas ocasiones que una NFZ “significaría esencialmente que los militares americanos derribarían aviones, aviones rusos”. Este escenario fatalista se adhiere más a una opción de política, en este caso de retroceso ante la agresión rusa, que a opciones militares reales. No está escrito en piedra que los propios ucranianos no puedan ser los autores materiales de, efectivamente, desmilitarizar zonas del cielo ucraniano. Con el material militar y tecnológico adecuado de Estados Unidos y la OTAN, Ucrania podría desincentivar que los misiles y aviones de Putin sobrevuelen su país con fines bélicos y de genocidio.



La idea de construir un escudo estratégico de defensa antimisil sobre Europa, un proyecto iniciado en 2007 que fue negligentemente desechado en 2009 por Barack Obama en su acercamiento de “restablecimiento” al dictador ruso, estaba pensada para tales escenarios. La disuasión habría sido servida por tal sistema. La disuasión de los peores estragos de la guerra todavía puede evitarse si Occidente se levanta y decide que no soportará de brazos cruzados la ejecución de genocidios y crímenes de guerra. Los ucranianos pueden llevar a cabo logísticamente un mandato de NFZ. Esto puede hacerse desde su territorio o, si es necesario, desde las bases de la OTAN o de Estados Unidos. El territorio bielorruso ha permitido la agresión de Putin desde el principio. Los aliados de Ucrania deben actuar del mismo modo.        

Un grupo de 27 expertos americanos en política exterior han redactado una carta abierta en la que piden una NFZ limitada. La lista de personalidades de peso incluye a Paula Dobriansky (ex subsecretaria de Estado para asuntos globales), Alexander Vershbow (ex embajador de Estados Unidos ante la OTAN y Rusia), Ian Brzezinski (ex subsecretario de Defensa) y Kurt Volker (ex embajador de Estados Unidos ante la OTAN). En la misiva pública, afirman que “Lo que buscamos es el despliegue de aviones estadounidenses y de la OTAN no en busca de una confrontación con Rusia, sino para evitar y disuadir un bombardeo ruso que provocaría una pérdida masiva de vidas ucranianas”.

El general Philip Breedlove, ex Comandante Supremo Aliado en Europa y otro de los firmantes de la citada carta abierta al gobierno de Biden, señaló que una NFZ podría llevarse a cabo sin las “belicosas reglas de enfrentamiento”. El ex jefe máximo de la OTAN añadió: “¿Cuántas bajas hacen falta antes de que adoptemos un enfoque diferente para esta guerra?”.

El ex comandante del ejército canadiense, el general Rick Hillier, evaluó el riesgo de no implementar una NFZ en Ucrania. “Sé que la OTAN es una organización defensiva, pero no se empieza la defensa por la puerta principal”, dijo. Incluso el ex secretario de Defensa Leon Panetta ha reconocido que “deberíamos al menos tener esa (NFZ) como una opción potencial.”


Emprender una guerra con éxito requiere que todas las alternativas estén sobre la mesa. La guerra psicológica es una pieza fundamental en el arsenal militar. Cuando el Mundo Libre anuncia públicamente que se abstendrá de utilizar ciertas armas o se niega a aplicar estrategias como una NFZ, está siguiendo un camino de perdedores. No se debe aceptar el camino seguro hacia la derrota. El teniente coronel Alexander Vindman lo definió bien cuando dijo: “No existe una opción libre de riesgos, en este momento. Solo hay opciones calibradas y con riesgo”. Ucrania es hoy el frente de batalla de la democracia.

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