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Muro de Berlín, libertad, Occidente

3 canciones que derribaron el Muro de Berlín

La batalla cultural fue clave para acabar con la tiranía comunista. Durante décadas, figuras como Kennedy, Reagan, Thatcher o Juan Pablo II se erigieron en defensores de la libertad frente a la opresión soviética

Cada 9 de noviembre se celebra el aniversario de la “Caída del Muro de Berlín” en 1989. Aunque algunos no lo consideren motivo de celebración, lo cierto es que nadie que valore la libertad debería conmemorar la fecha del inicio de su construcción, el 13 de agosto de 1961.

Aproximadamente un año después, el 17 de agosto de 1962, un joven berlinés de 18 años, Peter Fechter, fue abatido a tiros por la espalda por los guardias comunistas que vigilaban que nadie intentara escapar de la cárcel en la que se había convertido la República Democrática Alemana. 

Fue la primera víctima conocida de un total de 200 personas según los registros,  que fueron asesinadas al tratar de huir hacia Berlín occidental.

En 1972, con su gran éxito internacional “Libre”, el cantante español Nino Bravo rindió homenaje a este joven mártir y, por extensión, a todas las víctimas de la dictadura socialista. Tal fue su éxito que la canción fue inmediatamente prohibida en Cuba por su gran carga política.

Si bien la canción es muy famosa en toda Hispanoamérica -y probablemente una de las más elegidas para ser cantada a pleno pulmón en sesiones de karaoke-, no todo el mundo conoce la triste historia detrás de la letra de este tema. Una vez prestamos atención a su letra, ya resulta imposible dejar de notar su valioso mensaje en contra de la represión comunista:

Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar. Pero tras la frontera está su hogar, su mundo, su ciudad. Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal, algo que nunca puede detener sus ansias de volar”. “Con su amor por bandera se marchó, cantando una canción. Marchaba tan feliz que no escuchó, la voz que le llamó [dándole el alto]. Y tendido en el suelo se quedó, sonriendo y sin hablar. Sobre su pecho flores carmesí [sangre], brotaban sin cesar.”

“Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar. Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar. Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar, camino sin cesar, detrás de la verdad y sabré lo que es al fin la libertad”.

El impacto cultural de la infame construcción fue enorme y también inspiró grandes éxitos de la música anglosajona, que ayudaron a denunciar la sistemática violación de los derechos humanos en el lado oriental del “Telón de Acero”.

En 1977 David Bowie grabó un álbum en unos estudios de Berlín. Una de sus canciones más conocidas y celebradas, “Heroes”, se inspiró en las atrocidades de la tiranía soviética que pudo observar durante su estancia en la ciudad alemana. Este tema cuenta la historia de una pareja de amantes, residentes en Berlín occidental y oriental respectivamente.

“I can remember, standing by the wall. And the guns, shot above our heads. And we kissed, as though nothing could fall. And the shame was on the other side. Oh we can beat them, forever and ever. Then we could be heroes, just for one day”.

A pesar de que la música occidental estaba férreamente sometida a la censura comunista, la canción de Bowie se fue convirtiendo en una especie de himno de libertad para los jóvenes de la República Democrática de Alemania (RDA). Al menos para aquellos que tenían la suerte de eludir a la “Stasi” y conseguir copias en el mercado negro.

En 1987 se celebró durante tres noches consecutivas un festival de música al aire libre en Berlín occidental, cerca del muro, al que asistieron unas 70,000 personas para escuchar al propio Bowie, así como a “Eurythmics”, “Génesis” y otros artistas. Los habitantes de Berlín oriental se fueron amontonando espontáneamente junto al muro y pudieron entonar las canciones hasta que los antidisturbios comunistas los dispersaron con violencia.

Muchos consideran este evento como una de las chispas que prendió la llama de la libertad que terminó derribando el muro de la infamia dos años después, el histórico 9 de noviembre de 1989.

Primero cayó el Muro de Berlín, luego cayó la Unión Soviética

La “caída del Muro de Berlín” fue la antesala de la disolución de la Unión Soviética, que tuvo lugar entre marzo del ‘90 y diciembre del ‘91. Durante estos años, la canción que le puso banda sonora al fin de uno de los regímenes más despiadados y sangrientos de la historia fue “Wind of Change”, del grupo alemán “Scorpions”, publicada en noviembre de 1990. 

Con la progresiva apertura política de la Unión Soviética (glásnost) y su reestructuración económica para irse abriendo al resto del mundo (perestroika), en agosto de 1989 se celebró en Moscú el “Music Peace Festival”, en el que entre otros actuaron Ozzy Osbourne, Motley Crüe, Bon Jovi y los propios Scorpions.

Fue en este concierto donde el vocalista de “Scorpions”, Klaus Meine, se inspiró para componer “Wind of Change”. Años más tarde declaró: “durante nuestra estadía en Moscú se sentía una energía nueva en los jóvenes soviéticos, ellos querían ser parte del resto del mundo, esto me motivó e inspiró para componer la canción en septiembre de 1989”.

La batalla cultural fue clave para acabar con la tiranía comunista. Durante décadas, figuras de la talla de Kennedy, Reagan, Thatcher o Juan Pablo II se erigieron en defensores de la libertad frente a la opresión soviética, dando voz a millones de personas que exigían paz y libertad. Pero sin duda la música también ayudó a que los jóvenes soviéticos pudieran amplificar esas voces en un estruendoso grito de libertad, imposible de acallar por más tiempo. 

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