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Los 7 senadores republicanos que votaron para condenar a Trump

Siete republicanos votaron a favor de la condena de un presidente que sigue siendo popular en el partido, poniéndose en la línea de fuego de la guerra civil del GOP

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El pasado domingo el Senado de Estados Unidos hizo historia al poner fin a uno de los juicios de destitución presidencial más extraños y sin precedentes. Fue la primera vez que el Congreso sometió a un expresidente a un juicio político desde la ratificación de la Constitución, la primera vez que un funcionario electo fue sometido a un juicio político dos veces y uno de los más breves de la historia estadounidense.

Siete republicanos votaron a favor de la condena de un presidente que sigue siendo popular en el partido, poniéndose en la línea de fuego de la inminente guerra civil del GOP. Veamos quiénes son y cuáles son los riesgos políticos a los que se enfrentan en los próximos años.

Liza Murkowski (AK), Susan Collins (ME), Mitt Romney (UT), Pat Toomey (PA), Ben Sasse (NE), Bill Cassidy (LA) y Richard Burr (NC) son los legisladores que votaron para condenar a Donald Trump y —potencialmente— prohibirle ocupar cargos públicos en el futuro. Independientemente de sus opiniones sobre el juicio, el hecho indiscutible es que habrá una importante reacción contra estos senadores por su voto, incluso el futuro político de algunos de ellos estaría en peligro.

Podemos dividir a estos senadores en tres grupos, según su nivel de “riesgo político”: grave, moderado y leve.

Riesgo grave: Lisa Murkowski

La senadora de Alaska es la que se enfrenta a un reto político más cuesta arriba tras su voto contra el presidente Trump en el juicio de destitución, ya que es la única del grupo que se enfrentará a los electores el próximo año. Murkowski siempre ha sido una voz disonante en la bancada republicana del Senado, especialmente durante la administración Trump. No votó a favor de la confirmación de Brett Kavanaugh para el Tribunal Supremo, fue un voto decisivo durante el impeachment de 2019 y pidió la dimisión de Trump tras el asalto al Capitolio del 6 de enero.

Este enfoque podría resultar políticamente difícil para Murkowski, ya que Trump ganó su estado por diez puntos en 2020. Pero el panorama de la senadora empeora, ya que una encuesta en 2020 su índice de aprobación fue de solo el 29 % frente al 55 % de desaprobación. Además, el año pasado los habitantes de Alaska aprobaron una reforma de su sistema electoral que se fusiona las primarias de ambos partidos en una sola y permite que los cuatro mejores candidatos (independientemente del partido político) pasen a las elecciones generales, en las que los electores clasificarán sus opciones por orden de preferencia.

Este nuevo sistema electoral cambiará la dinámica de las elecciones federales en Alaska, ya que los votantes republicanos que la consideren demasiado moderada tendrán probablemente otro republicano (posiblemente más conservador) al que apoyar, en lugar de emitir un voto táctico por su actual senadora. Por otro lado, Murkowski esperaría que un número suficiente de demócratas también la incluya en la papeleta para compensar el enfado de las bases republicanas.

Murkowski está en la línea de fuego inmediata por su voto, pero ha defendido su decisión diciendo que estaba defendiendo lo que creía y muchos todavía recuerdan su épica campaña por escrito y su victoria en 2010 cuando derrotó tanto al demócrata como al candidato oficial republicano.

La senadora Murkowski querrá repetir su épica victoria electoral por escrito de 2010, pero será difícil. (Flickr) Republicanos
La senadora Murkowski querrá repetir su épica victoria electoral por escrito de 2010, pero será difícil. (Flickr)
Riesgo medio: Romney, Collins, Sasse y Cassidy

Estos senadores se enfrentarán a algunas reacciones debido a su decisión de votar para condenar a Trump. Sin embargo, todos ellos han ganaron recientemente sus elecciones y no tendrán que enfrentarse a la ira electoral de la base MAGA hasta dentro de unos años, lo que podría darles tiempo suficiente para enmendar sus errores con los votantes molestos por sus votos contra el expresidente.

Mitt Romney (el excandidato presidencial del GOP) probablemente tendrá los desafíos más duros desde dentro del partido, ya que no solo se presenta a la reelección —2024— antes que Collins y Sasse, sino que además tuvo el honor (o la desgracia) de votar a favor de la condena en los dos juicios de destitución de Trump. De hecho, el exgobernador de Massachusetts ya se enfrenta a una moción de censura presentada por algunos republicanos de Utah y sus índices de aprobación personal en el estado pintan un panorama difícil, con un 64 % de republicanos que lo desaprueban.

El senador Mitt Romney en su carrera presidencial de 2012, cómo cambian los tiempos. (Flickr) Republicanos
El senador Mitt Romney en su carrera presidencial de 2012, cómo cambian los tiempos. (Flickr)

Collins, por otro lado, tiene un poco más de cobertura política de las consecuencias de su voto de impugnación. Acaba de ganar una sorprendente reelección en 2020, desafiando todas las encuestas, y se ha forjado una reputación de moderada bastante útil en un estado fuertemente demócrata (Biden ganó por 9 puntos). Sin embargo, estar más aislada no significa que no vaya a enfrentarse a ningún tipo de reacción, y el GOP de Maine ya les ha hecho saber a sus miembros que estén preparados para una reunión de emergencia en la que se podría discutir una moción de censura.

Sasse está en una situación similar a la de Collins: acaba de ganar la reelección en 2020 y no se enfrentará a sus votantes durante otros cinco años, lo que le da una oportunidad decente de dejar que el tiempo repare su imagen en los votantes más pro-Trump de su base. Sasse, por otro lado, no ha pedido disculpas por su voto e incluso ha criticado a sus compañeros republicanos por seguir un «culto a la personalidad». Con todo, Sasse podría tener buenas razones para no temer demasiado a Trump, ya que recibió casi 27,000 votos más que el expresidente en 2020.

Bill Cassidy fue reelegido en 2020, así que, como Collins y Sasse, no tendrá que preocuparse por la reelección durante un tiempo. Sin embargo, su decisión fue inmediatamente condenada por el GOP de Luisiana y ya ha sido censurado por el partido estatal.

Bajo riesgo: Pat Toomey y Richard Burr

Tanto Toomey como Burr se retirarán una vez que expiren sus actuales mandatos, lo que significa que los costes políticos a los que se enfrentan son bastante menores, ya que los votantes no tienen una forma real de expresar su ira a través de las urnas. Sin embargo, la votación tendrá algunos efectos políticos a corto plazo, ya que Burr ya fue censurado por el GOP de Carolina del Norte y Toomey también se enfrenta a un voto de censura de los suyos. Aunque estas medidas no tendrán ningún peso real en el resto de sus mandatos, muestra los riesgos políticos que conlleva oponerse a Trump.

El mayor daño que les traerá esta votación es que podría disminuir su estatura e influencia dentro del partido, tanto a nivel estatal como federal. Es muy probable que el voto del impeachment sea un punto de discusión en las luchas primarias por ambos escaños en el Senado.

El senador de Pensilvania Pat Toomey. (Flickr) Republicanos
El senador de Pensilvania Pat Toomey. (Flickr)

Está claro que, aunque ya no sea el presidente, Trump sigue teniendo un peso importante entre los votantes republicanos. Aunque algunos de estos senadores sufrirán menos consecuencias políticas que otros, al votar por la condena han decidido arriesgar su futuro político dentro del GOP.

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