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Aborto, libertades individuales e ideología: las contradicciones políticas que plantea este asunto

Aborto, libertades individuales e ideología: las contradicciones políticas que plantea este asunto

Abortar no es “un derecho” como se escribe en la prensa progresista, es un acto muy triste donde se le pone fin a una vida humana, sin embargo las prohibiciones siempre encuentran caminos alternos

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El aborto es uno de los temas más controversiales en materia pública en la mayoría de los países del mundo: políticos, sociedad civil e incluso mandatarios, han pasado las últimas décadas emitiendo argumentos a favor y en contra del aborto que parecen ser inmunes a las personas del otro bando, pues lamentablemente el asunto parece haberse convertido más en una defensa de posturas ideológicas, que en una lucha a favor o en contra del aborto.

La derecha argumenta que se debe proteger la vida de los no nacidos, mientras la izquierda dice que las mujeres deberían poder decidir qué hacer con sus embarazos. Sin embargo, ciertamente en ambos bandos ideológicos no son capaces de brindar respuestas a las inquietudes que se generan desde el espectro contrario.

La izquierda no es capaz de brindar una respuesta solida sobre por qué consideran que una mujer debería tener la facultad para acabar con la vida de una persona en su vientre, mientras que la derecha tampoco brinda una solución a los muchos problemas que se generan por la prohibición del aborto, por ejemplo: ¿quién se hace cargo de un niño indeseado? ¿Cuáles condiciones de vida podrá tener? ¿Qué tipo de persona podría llegar a convertirse? Y más allá de ello, ¿tiene el Estado la facultad para obligar a una mujer a continuar su embarazo?

Curiosamente en el caso del aborto los bandos ideológicos contradicen sus propias posturas: la derecha, que por lo general aboga por mayores libertades individuales en este caso pide al Estado que legisle para prohibir el aborto; y la izquierda, que por lo general propone que el Estado se convierta en un pater familias que determine que pueden comer, producir, hacer, estudiar y pensar las personas, alzan la bandera de “libertades”, y dicen que son las mujeres las que deberían “decidir” sobre su cuerpo; un argumento que por cierto los gobernantes y políticos de izquierda no utilizan al momento de discutir sobre los mandatos de vacunas, allí el “mi cuerpo, mi decisión” no existe.

Pro-Choice People (Flickr)

La ideología prima sobre la salud de los bebés y las mujeres

En la actualidad pareciera imposible encontrar a un político de izquierda que se oponga al aborto, así como alguno de derecha que declare que son las mujeres quienes deberían decidir; el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue durante décadas un ferviente defensor del derecho a la vida, pero con la radicalización del Partido Demócrata a la izquierda ahora se ha reconvertido en defensor del “derecho a elegir” de las mujeres, tan al extremo que su Gobierno ha demandado al estado conservador, Texas, para tratar de destrozar una legislación que prohíbe el aborto.

En la derecha, por otra parte, han elaborado legislaciones sumamente rígidas con vacíos legales sobre la forma de responder ante casos de violaciones y otro tipo de embarazos que lejos de ser producto de un descuido, se han producido por violencia y coerción; aquí vale la pena preguntarse, ¿es moralmente sensato obligar a una mujer a dar a luz al hijo de su violador? ¿Qué tipo de vinculo emocional tendrá ese pequeño con su madre y entorno familiar? ¿Qué tipo de vida podrá tener?

Todas estas preguntas también se suman a la lista de consecuencias indeseadas de las políticas gubernamentales, proteger la vida está muy bien, pero, una vez más, ¿quién se hace cargo del niño indeseado al nacer?

Pro-Life People (Flickr)

¿Prohibir el aborto realmente salva vidas?

En Estados Unidos tanto libertarios como conservadores comparten una tesis en común: el Estado no debería tener el monopolio de la violencia pues esto degeneraría en una tiranía, y por ello, no se debería prohibir a los ciudadanos el acceso a las armas, pues ese es su mecanismo de defensa.

La izquierda por su parte argumenta que “para disminuir la violencia” se debería prohibir el porte de armas y que solo el Estado tenga el monopolio de estas; sin embargo, más allá de entrar en una discusión política—filosófica—ideológica sobre el porte de armas, la pregunta es: ¿prohibir las armas realmente podría disminuir la violencia, o sencillamente se crearía un mercado negro donde solo los delincuentes tengan acceso a las mismas?

Traslado esta incógnita a otro rubro: las drogas. Durante décadas Estados Unidos ha invertido billones de dólares en su lucha contra las drogas, ¿y cuál ha sido el resultado de esta guerra? Más violencia, millones de dólares botados a la basura y una cantidad enorme de recursos humanos desperdiciados en una lucha sin fin. Lejos de limitarse el consumo de drogas, se incrementa cada vez más, con más violencia y saltándose los controles del Estado, pero no desaparece, se multiplica.

Ahora, volvamos al aborto, ¿legislar para prohibir este acto realmente hará que desaparezca? ¿O tan solo propiciará que las mujeres acudan a clínicas o espacios clandestinos para acabar con las vidas de sus hijos? Creo que la respuesta es bastante evidente: prohibir el aborto propiciará que las mujeres acudan a lugares inapropiados para efectuar el aborto, o aquellas con más recursos saltarán las fronteras de su estado para practicarse el aborto donde esté permitido; también se originará un tercer grupo, aquellas que tendrán sus hijos indeseados y traerán al mundo a pequeños que sufrirán los efectos de las consecuencias indeseadas de las políticas gubernamentales y que muy probablemente crecerá en un hogar disfuncional.

March for life (Flickr)

¿Cuál es mi posición sobre el aborto?

Nadie puede poner en duda que abortar a un bebé que ya tiene vida propia es un vil asesinato, y esto no lo digo yo, lo dice la ciencia; yo personalmente considero que las mujeres irresponsables incapaces de cuidarse de forma adecuada, y que después acuden a un lugar para matar a sus hijos deben ser brutalmente condenadas moralmente; sin embargo, no considero que el Estado deba legislar sobre el aborto —ni a favor, ni en contra—, porque tal como he venido explicando, legislaciones restrictivas traen consigo una serie de consecuencias indeseadas a largo plazo que repercuten de forma negativa en la calidad de vida de los niños, y de la misma sociedad.

Según el Instituto Guttmacher “la tasa de abortos es de 37 por 1,000 personas en los países que prohíben el aborto totalmente o lo permiten sólo en caso de riesgo para la vida de la mujer, y de 34 por 1,000 personas en los que lo permiten”, esto quiere decir que las prohibiciones realmente no evitan que los abortos ocurran, tan solo ocasiona que se produzcan en lugares menos acondicionados para el procedimiento.

Ya sabemos que el lema “my body my choice” de la izquierda es una hipocresía, si algo no respeta el progresismo son las libertades individuales e incluso, que las personas puedan decidir sobre su propio cuerpo, tal como ha demostrado en la reciente pandemia el Gobierno de Joe Biden al imponer mandatos arbitrarios y totalitarios que obligan a los ciudadanos a vacunarse; sin embargo, considero que las restricciones gubernamentales sobre el aborto realmente no son la solución a un problema bastante más complejo.

President Joe Biden (EFE)

Abortar no es “un derecho” como constantemente se escribe en la prensa progresista, abortar es un acto muy triste y lamentable donde se le pone fin a una vida humana, sin embargo la coerción y las prohibiciones siempre encuentran caminos alternos, esto lo conocen muy bien los americanos producto de la era de la prohibición que trajo al país consecuencias devastadoras en el apartado social; en mi opinión, salvo en aquellas oportunidades donde el aborto se quiere practicar por una violación, el mismo siempre será condenable y aberrante, no hay forma de maquillarlo; pero insisto, legislaciones restrictivas no son el camino para mejorar esta realidad.

Considero que los esfuerzos deberían ser más profundos en el ámbito educacional —a nivel público y privado—, e incluso de valores y principios familiares, pero más allá de ello, un papel firmado no evitará el asesinato de miles de bebés.

2 comments
  1. El tema es bastante complicado, pero las comparativas no son muy acertadas. Tanto el porte de armas (para autodefensa, deporte o colección) como el consumo de drogas no dañan a otros. Si el estado permite el aborto, reconoce su legitimidad y se convierte en cómplice del asesinato de los niños no nacidos. Pero lo cierto es que siempre desde la sociedad civil se debe promover información y alternativas al respecto.

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