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Altos cargos de la administración Trump y la CIA conspiraron para secuestrar a Julian Assange

Altos cargos de la administración Trump y la CIA conspiraron para secuestrar a Julian Assange

La furia contra WikiLeaks y Julian Assange por parte de la CIA inició cuando el sitio web expuso los documentos vault 7, unas «herramientas de hacking extraordinariamente sensibles de la CIA»

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Altos cargos de la Administración Trump y la CIA, en el 2017, conspiraron para llevar adelante un secuestro contra Julian Assange, el fundador y editor jefe del famoso sitio web WikiLeaks, según una extensa investigación de Yahoo News publicada el pasado domingo 26 de septiembre. 

«Esta investigación de Yahoo News, basada en conversaciones con más de 30 exfuncionarios americanos —ocho de los cuales describieron detalles de las propuestas de la CIA para secuestrar a Assange— revela por primera vez uno de los debates de inteligencia más polémicos de la presidencia de Trump y expone nuevos detalles sobre la guerra del gobierno americano contra WikiLeaks», reza el reportaje de investigación. «Fue una campaña encabezada por Pompeo que dobló importantes restricciones legales, puso potencialmente en peligro el trabajo del Departamento de Justicia para procesar a Assange y se arriesgó a que sucediera un episodio perjudicial en el Reino Unido, el aliado más cercano de Estados Unidos».

De acuerdo con una de las fuentes consultadas por Yahoo, la furia contra WikiLeaks y Julian Assange por parte de la CIA inició cuando el sitio web expuso los documentos vault 7, unas «herramientas de hacking extraordinariamente sensibles de la CIA». Las revelaciones del portal fueron calificadas por el Senado como «la mayor pérdida de datos en la historia». 

Fue allí cuando el «recién instalado director de la CIA del presidente Trump, Mike Pompeo, buscaba vengarse de WikiLeaks y de Assange», quien por ese momento se encontraba en la embajada de Ecuador desde 2012 para evitar su extradición a Suecia por unas acusaciones de violación en su contra que fueron negadas. Un exfuncionario de seguridad nacional de la administración Trump dijo que Pompeo y otros altos dirigentes de la CIA «estaban completamente alejados de la realidad porque estaban muy avergonzados por Vault 7» y por eso querían devolverle el golpe al sitio web sin importar las consecuencias. 

Esa misma furia de Pompeo y la CIA contra WikiLeaks llevó al exdirector de la agencia y también exsecretario de Estado a cargar contra el sitio web en público llamándolo «servicio de inteligencia hostil no estatal». Esas palabras no fueron un simple ataque comunicacional, sino que «abrió la puerta para que los operativos de la agencia ejercieran acciones mucho más agresivas, tratando a la organización como a los servicios de espionaje adversarios», dijeron a Yahoo exfuncionarios de inteligencia. 

Julian Assange, un actor delicadamente incómodo 

La conspiración entre la CIA y algunos altos funcionarios de la administración Trump para secuestrar o asesinar a Julian Assange no ocurrió de la noche a la mañana. En la investigación se explica todo el contexto y la incomodidad que WikiLeaks generó al gobierno americano desde 2010 en adelante, cuando el sitio web publicó imágenes provenientes de una cámara de arma de fuego donde se ve una operación militar americana en Bagdad que acabó con la vida de doce personas, incluyendo periodistas.  

«Más tarde ese año, WikiLeaks también publicó varios cachés de documentos clasificados y sensibles del gobierno de Estados Unidos relacionados con las guerras en Afganistán e Irak, así como más de 250,000 cables diplomáticos de Estados Unidos. Assange fue aclamado en algunos círculos como héroe y en otros como villano. Para las agencias de inteligencia y de aplicación de la ley de Estados Unidos, la pregunta era cómo lidiar con el grupo, que operaba de manera diferente a los medios de comunicación típicos», explicó Yahoo. 

«El problema planteado por WikiLeaks era que no había nada parecido», dijo un exfuncionario de inteligencia al medio.

La administración Obama, bastante limitada por la mala fama de sus «cacerías» contra las filtraciones que sufrió su gobierno, decidió restringir «las investigaciones sobre Assange y WikiLeaks», según William Evanina, quien no considera a WikiLeaks una organización periodista y fue el principal funcionario de contrainteligencia de Estados Unidos hasta que se retiró a principios de 2021. 

Evanina conversó con Yahoo News y dijo que bajo el gobierno demócrata estuvieron «estancados durante años» en sus esfuerzos por recabar información de WikiLeaks y Julian Assange. Según el exfuncionario, «Hubo una reticencia en la administración Obama a un alto nivel para permitir que las agencias participen» en trabajos y recolección de datos de inteligencia contra WikiLeaks, «incluidas señales y operaciones cibernéticas», se lee en la investigación. 

Ese enfoque, de acuerdo con el propio Evanina, cambió en 2013 «cuando Edward Snowden, un contratista de la Agencia de Seguridad Nacional, huyó a Hong Kong con un enorme tesoro de materiales clasificados, algunos de los cuales revelaron que el gobierno de Estados Unidos estaba ilegalmente espiando a los americanos». 

En la investigación se lee que «WikiLeaks ayudó a organizar la fuga de Snowden a Rusia desde Hong Kong» y fue así como «el gobierno de Obama permitió que la comunidad de inteligencia priorizara» la recopilación de datos de inteligencia contra WikiLeaks. 

Julian Assange, fundador Wikileaks. Foto tomada durante la conferencia noruega sobre periodismo de investigación (SKUP) el 20 de marzo de 2010. (Flickr // Espen Moe)

A medida que la CIA empezaba a recopilar información contra WikiLeaks, Evanina explicó que el complejo de inteligencia se unió a las agencias de espionaje afines para construir una imagen de la red de contactos de WikiLeaks «y vincularla a los servicios de inteligencia estatales hostiles». 

Eso fue un primer paso para luego proponer algo incluso más atrevido. Según dijeron exfuncionarios a Yahoo, cuando aún estaban «irritados por los límites establecidos, altos funcionarios de inteligencia presionaron a la Casa Blanca para redefinir a WikiLeaks, y a algunos periodistas de alto perfil, como “corredores de información”, lo que habría abierto el uso de más herramientas de investigación en su contra, lo que podría allanar el camino para su enjuiciamiento». 

Entre los comunicadores que hubiesen sido definidos como «corredores de información» por altos funcionarios de la CIA bajo la era Obama estaban Glenn Greenwald, conocido periodista y columnista en diversos medios, y Laura Poitras, documentalista. Ambos fueron muy importantes al momento de dar a conocer los documentos proporcionados por Snowden. La administración Obama, pese a dar luz verde para investigar a WikiLeaks, no quiso ir tan lejos en lo que iba a ser considerado un atropello contra la libertad de prensa y una violación contra la Primera Enmienda. 

«Luego, en el verano de 2016, en el apogeo de la temporada de elecciones presidenciales, vino un episodio sísmico en el enfoque evolutivo del gobierno de los Estados Unidos hacia WikiLeaks, cuando el sitio web comenzó a publicar correos electrónicos del Partido Demócrata», se lee en la investigación. «La comunidad de inteligencia de Estados Unidos concluyó más tarde que la agencia de inteligencia militar rusa conocida como GRU había pirateado los correos electrónicos».

A partir de esa revelación por correos, la administración Obama y los demócratas empezaron a ver de una forma mucho más problemática a WikiLeaks, pero la sorpresiva victoria de Donald Trump en 2016 los alejaría del escenario político principal. 

Pancartas a favor del fundador de Wikileaks, Julian Assange, en la Plaza del Parlamento en Londres, Gran Bretaña, el 3 de julio de 2021. (EFE)

Pompeo entra en el juego

Como el expresidente Donald Trump había simpatizado en su campaña electoral con WikiLeaks y Julian Assange, a algunos funcionarios de inteligencia les preocupaba que se derrumbase el “avance” logrado internamente posicionando al sitio web y a su fundador como enemigos de servicios de inteligencia hostiles. Pero no tuvieron que preocuparse de mucho, porque el director de la CIA y posterior secretario de Estado, Mike Pompeo, se encargó de que el enfoque contra WikiLeaks se endureciera aún más. 

En sus primeras palabras como director de la agencia, Pompeo dijo que «WikiLeaks camina como un servicio de inteligencia hostil y habla como un servicio de inteligencia hostil y ha alentado a sus seguidores a encontrar trabajo en la CIA para obtener inteligencia» y que debía tratarse de esa forma. Solo habían pasado 5 semanas de la publicación de los archivos del vault 7. La crisis dentro de la CIA era gigante, tanto así que «Altos funcionarios del FBI y la NSA exigieron repetidamente reuniones interinstitucionales para determinar el alcance del daño causado por vault 7», según dijo un exfuncionario de seguridad nacional a Yahoo.

De hecho, «la NSA creía que, aunque la filtración revelaba solo operaciones de piratería de la CIA, también podría dar a países como Rusia o China pistas sobre los objetivos y métodos de la NSA». 

Entonces, tanto funcionarios de inteligencia como algunos altos funcionarios de la administración Trump empezaron a trabajar para operar contra WikiLeaks, sus integrantes y Julian Assange. Pero las operaciones de inteligencia, como investigar a potenciales miembros de la organización que podían tener copias de vault 7 que la CIA quería recuperar, empezó a parecer una obsesión de venganza y no una genuina preocupación por la seguridad nacional de USA, dijeron fuentes consultadas por Yahoo. 

«En el verano de 2017, las propuestas de la CIA estaban haciendo sonar las alarmas en el Consejo de Seguridad Nacional», se lee en el reportaje. «WikiLeaks fue una obsesión completa de Pompeo», dijo un exfuncionario de seguridad nacional de la administración Trump. «Después de vault 7, Pompeo y [la subdirectora de la CIA, Gina] Haspel querían vengarse de Assange».

Hasta cuatro fuentes relacionados con el tema revelaron a Yahoo que «en reuniones entre altos funcionarios de la administración Trump después de que WikiLeaks comenzó a publicar los materiales de Vault 7, Pompeo comenzó a discutir el secuestro de Assange». Según otros exfuncionarios, «la noción de secuestrar a Assange precedió a la llegada de Pompeo a Langley», pero, de igual forma, «el nuevo director defendió las propuestas». 

Según el reportaje, había dos propuestas de secuestro, la primera era «secuestrar a Assange de la embajada y traerlo subrepticiamente de regreso a los Estados Unidos a través de un tercer país, un proceso conocido como entrega». La segunda era «una versión menos extrema» donde funcionarios «americanos arrebataban a Assange de la embajada y lo entregaban a las autoridades británicas».

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El exsecretario de Estado, Mike Pompeo, conspiró junto a la CIA para secuestrar a Julian Assange. (EFE)

La acción de secuestrar a Julian Assange causaba mucha preocupación dentro de la propia administración Trump porque podía generar graves consecuencias diplomáticas —Assange es ciudadano australiano, aliado de USA, y estaba en una embajada en Reino Unido, principal aliado de Washington— y porque algunos funcionarios del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) consideraban que una operación de ese estilo era ilegal. 

Según tres fuentes del reportaje, «algunas discusiones incluso fueron más allá del secuestro. Funcionarios americanos también habían considerado matar a Assange». «Uno de esos funcionarios dijo que fue informado sobre una reunión de primavera de 2017 en la que el presidente preguntó si la CIA podría asesinar a Assange y proporcionarle “opciones” sobre cómo hacerlo».

Sin embargo, otras fuentes del reportaje, que confirmaron el plan de secuestro, dijeron que no tenían conocimiento sobre la propuesta de asesinato. El propio Yahoo dijo que no pudo confirmar si las propuestas de asesinato llegaron a la Casa Blanca.

Donald Trump, a diferencia de Mike Pompeo y la CIA que no quisieron hacer comentarios, dijo a Yahoo que el rumor de que él pidió opciones para matar a Assange «Es totalmente falso, nunca sucedió». Además, tuvo palabras de solidaridad con el fundador de WikiLeaks: «De hecho, creo que lo han tratado muy mal». 

Si bien miembros altos de su administración conspiraron junto a la CIA para planear un secuestro contra Julian Assange, sus propios abogados del NSC fueron importantísimos para que no se llevaran adelante las propuestas potencialmente ilegales de la CIA.

«Si bien la gente piensa que la administración Trump no creía en el estado de derecho, tenían buenos abogados que le prestaban atención», dijo un exalto funcionario de inteligencia.

Reacciones duras contra la CIA y los funcionarios de la administración Trump

Si bien el reportaje revela otras cuestiones relevantes —como un conflicto entre inteligencias rusas y americanas-británicas por un supuesto plan de fuga de Assange hacia Moscú, o un sistema de espionaje por parte de la CIA contra integrantes importantes de WikiLeaks— las reacciones más importantes giraron en torno a cómo la CIA planificó calificar a periodistas como «corredores de información» y secuestrar ilegalmente en un país aliado a una voz crítica y peligrosa para Estados Unidos. La primera en una administración demócrata, la segunda en una republicana.

«Realmente tienes que leer toda esta investigación bien fundamentada para creerlo. Comportamiento verdaderamente espantoso de la CIA relacionado con planes ilegales de secuestro y asesinato. La administración Biden debe retirar sus cargos contra Assange de inmediato», escribió en Twitter Trevor Timm, director ejecutivo de Freedom of the Press.

«Gran y muy importante informe de tres periodistas de @YahooNews sobre cómo la CIA pasó años conspirando contra WikiLeaks, incluso con planes para secuestrar o incluso matar a Assange. Mike Pompeo fue el impulsor clave. Ha nevado a mucha gente MAGA: es puro Deep State», reaccionó en Twitter Glenn Greenwald, uno de los periodistas involucrados en los cuestionables planes de la CIA.

«El reportaje también descubre un complot de la CIA bajo el mandato de Obama —durante el apogeo del reportaje de Snowden— para clasificarnos a mí, a Laura Poitras y a Assange como “agentes de información” en lugar de periodistas para justificar nuestra vigilancia e incluso nuestro encarcelamiento, rechazado por el Departamento de Justicia de Obama», agregó Greenwald en otro tweet.

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