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Biden, Harris,

La propuesta de empleo de Biden: Ilusa y llena de retórica

Es poco probable que el programa de Biden genere muchos empleos nuevos. Sí es altamente probable que disuadan muchos empleadores de contratar nuevo personal

En su campaña Joe Biden se comprometió a generar nuevo empleos en Estados Unidos, sin embargo la mayoría de los analistas coinciden en que la recuperación de empleos ya tuvo su pico y es poco probable que lo que el posible próximo presidente haga logre tener gran impacto.

Dentro de su programa, Biden se comprometió a ofrecer deducciones hasta del 10% sobre la suma de impuestos pagados por las compañías que inviertan en Estados Unidos y generen empleos manufactureros.

Incluso si estas deducciones tributarias traen unos cuantos empleos industriales de vuelta, sus logros podrían verse revertidos en caso de aprobarse un salario mínimo de $15 por hora, presionado por el ala más radical del partido demócrata, incluida la vicepresidente, Kamala Harris.

Aunque todavía no ha hecho ningún compromiso, Biden se ha mostrado favorable al aumento del salario mínimo federal a $15 la hora, política que será presionada desde el ejecutivo si nomina a Bernie Sanders como secretario de Trabajo.

Actualmente ningún estado cuenta con un salario mínimo efectivo de $15 la hora, a excepción de la capital, Washington D.C. Los estados de Washington y Massachusets en la actualidad son los que tienen los salarios mínimos más altos en la Unión con $13.50 la hora y $12.75 respectivamente, según el Departamento del Trabajo. Florida aprobó por referéndum un aumento del salario mínimo a $15 por hora, pero aumentará $1 dólar al año hasta 2026.

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Los partidarios de Biden, muchos defensores del salario mínimo a $15 por hora, con frecuencia se refieren a éste como un estímulo económico a la demanda agregada. (AFP)
La realidad tras la propuesta de Biden de salario mínimo de $15 por hora

La Oficina de Presupuesto del Congreso encontró que un incremento del salario mínimo en el año 2024, a $15 dólares la hora, si bien elevaría los ingresos de 17 millones de estadounidenses que ganan un salario mínimo, vendría a costa de más de un millón y medio de desempleados en industrias donde el trabajo es fácilmente automatizable o puede ser reemplazado con mano de obra extranjera.

Un estudio de la Universidad de Purdue estima que un aumento significativo en el salario mínimo podría trasladar los costos de este incremento a los precios de los productos finales en industrias intensivas en mano de obra poco calificada, como la comida rápida.

Teniendo en cuenta  que la gran mayoría de las personas que ganan un salario mínimo en EE.UU. no trabajan en corporaciones sino en Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES), es muy probable que un incremento significativo del salario mínimo disuada a los pequeños y medianos negocios de contratar nuevo personal, en el mejor de los casos, o despedir gente en el peor.

Los partidarios de Biden, muchos defensores del salario mínimo a $15 por hora, con frecuencia se refieren a éste como un estímulo económico a la demanda agregada. Esto, se supone que estimularía el crecimiento de largo plazo. Desafortunadamente esta es una visión revertida sobre cómo funciona la economía.

El crecimiento económico es la creación real de nuevos bienes y servicios para la sociedad. Esta creación de valor tangible es lo que permite que los salarios reales crezcan, no un número mágico decretado en un papel. Lo que había estado experimentando la economía norteamericana antes de la pandemia era exactamente eso: tasas de crecimiento más altas que en años anteriores, acompañadas de un incremento de los salarios para puestos de entrada en las empresas.

A pesar de las intenciones de Biden y Sanders por presionar por un salario mínimo federal de $15 la hora, es poco probable que logren avanzar con esta propuesta en un Senado de mayoría republicana encabezado por Mitch McConnell.

Más poder para los Sindicatos, menos para los trabajadores

Cómo si hubiera sido redactado por el propio Jimmy Hoffa, el plan de Biden se comprometió a fortalecer la sindicalización en Estados Unidos, prometiendo que estará vigilante del abuso corporativo, promoverá la formación de sindicatos y la negociación salarial colectiva.

Biden parece no estar al tanto que la sindicalización en Estados Unidos va en descenso, promoviendo prácticas impositivas del Estado como prohibir las reuniones entre empleadores y empleados para disuadirlos de que se sindicalicen, obligar a los empleadores a negociar con los sindicatos y crear un gabinete que se enfoque en promocionar la sindicalización tanto en entidades públicas como privadas.

Aunque el programa de Biden insiste en usar la palabra “corporaciones”, la mayoría de estas emplean gente en trabajos de cuello blanco que no suelen sindicalizarse y otras empresas como Amazon ya están en un programa de automatización que podría acelerarse en caso de que el gobierno presione por sindicalizar a sus empleados.

Es poco probable que el programa de Biden genere muchos empleos nuevos, en cambio sí es altamente probable que disuadan muchos empleadores de contratar nuevo personal. Los más afectados, naturalmente, no serán las corporaciones que demonizan los demócratas sino los trabajadores de menor educación, los afroamericanos, los latinos, las personas más jóvenes y otros grupos que normalmente se emplean en trabajos de salario mínimo.

Una propuesta retórica y divisiva

Lo más preocupante de la propuesta de Biden, además de su poca viabilidad, es su lenguaje condescendiente y divisivo, asumiendo que las personas ordinarias son tontas y justificando la falta de un plan viable para incrementar salarios y empleo con afirmaciones idiotas como: “Mientras que podríamos sobrevivir sin Wall Street y los Bancos de inversión, nuestra economía entera colapsaría sin electricistas que mantengan nuestras luces encendidas”.

Estás contradicciones inexistentes, que van en contra del entendimiento básico de economía, seguro sirven para ganar adeptos incautos, no obstante, detrás de ellas se encuentra un octogenario, sin fuerza política, que hizo concesiones con populistas para poder aspirar a ganarle a Trump en las elecciones y a quien muy seguramente la banda de Sanders, Harris, y Ocasio-Cortez le pasarán factura a costa de todos los estadounidenses.

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