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Álvaro Uribe: Trump tomó acciones claras en favor de las libertades

El expresidente Álvaro Uribe, la figura política más influyente de Colombia, se sentó con El American para conversar sobre Trump, la transición en Estados Unidos, Cuba y las Big Tech

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Álvaro Uribe es, sin duda alguna, la figura política más influyente de su país. Fue presidente de Colombia entre 2002 y 2010 y, entonces, fue un gran aliado de Estados Unidos. Hoy El American lo entrevista para conversar sobre la amenaza de la infiltración cubana en su país, la transición política en Estados Unidos y la hegemonía de las Big Tech.

Leía recientemente el informe de la revista SEMANA en el que alerta sobre la infiltración del régimen cubano en Colombia. ¿Cómo ve esto? ¿Qué tan grave cree que sea?

Cuba sigue siendo un exportador de comunismo, a su manera. Y abusa de un país que le ha dado confianza como Colombia. Yo quisiera referirme a dos aspectos: primero, todo lo que hizo Castro con Chávez. La agencia Reuters sacó un informe muy importante, que yo me permití publicar en las redes el domingo. Todo lo que fue la estrategia cubana para enseñarle al chavismo a hacer espionaje, a someter a los disidentes y a interferir en los países vecinos. Por supuesto el mayor vecino es Colombia, que ha sufrido interferencia.

Cuba le hizo un enorme daño a Venezuela. Ahora, ha querido hacérselo a Colombia a través de Venezuela. El informe reciente muestra que ya la intención de daño es directa. Y Colombia, un país que le ha dado confianza a Cuba. Eso me parece de la mayor gravedad.

Ahora, que nos estuvieran importando algo bueno… Pero nos están enviando la desdicha, la tragedia. Ellos acabaron con las libertades, con la empresa privada. Y sacrificaron a tres generaciones de cubanos. Y Venezuela desde al año 99 está con esta tragedia. O sea que hay que tener mucha claridad.

Ahora, Orlando, todo lo de Cuba lo disfrazan en el tema paz. Porque la palabra paz es cautivante. ¿A quién le disgusta la palabra paz? A nadie le disgusta, estimado Orlando. Y todo esto de Cuba lo han vestido con la palabra paz. Utilizan la cautivante palabra paz para inducir al engaño. Y entonces yo veo lo que ha sido la paz a la que han ayudado Cuba y Venezuela.

Las FARC firmó porque Cuba y Venezuela les dieron permiso y les dijeron: “¿Cómo no van a firmar, si Santos les ha dado todo?”. Y Santos firmó porque Estados Unidos le dio permiso.

Cuando nosotros ganamos el plebiscito con el “NO”, le pedimos mucho a Estados Unidos que se ayudara a reformar el acuerdo. No pudimos, no tuvimos éxito. Lo que está claro, es que para Cuba la paz significa la introducción del neo-comunismo a través del terrorismo y sus aliados políticos.

Por eso, a mí me preocupa mucho el tema del ELN. Porque el país ya tuvo que sucumbir ante las FARC. ¿Qué pretende Cuba? ¿Otra claudicación del Estado colombiano?

Cuba es muy eficaz para la paz, pero cuando la paz es la claudicación al terrorismo. Y preocupa mucho que Cuba a través de este espionaje lo que esté armando es cómo ya, no a través de Venezuela sino directamente, le hace un daño a la democracia colombiana y logra que aquí se vaya implantando ese neo-comunismo.

¿Usted cree que esto se entiende? ¿Que la región entiende que mientras Cuba siga siendo la misma que la de hace sesenta años, la región no está a salvo, que Colombia no está a salvo? ¿Usted cree que el Gobierno colombiano lo entiende?

Yo confío en que sí. Y confío en que el presidente Duque y el Gobierno estén al tanto de este enorme riesgo, estimado Orlando. Y por supuesto yo no puedo decir qué debe hacer el Gobierno, yo soy del partido del presidente de la República. Iván Duque, con su sabiduría e inteligencia, dirige nuestras relaciones internacionales. Pero mire, ante una intromisión tan dañina para la democracia, se justifica cualquier decisión del Gobierno nacional, por drástica que sea.

Anoche oía yo a Salud Hernández, quien decía que Cuba toda la vida ha hecho espionaje. Que no hay que romper las relaciones sino frenarlas y hacerles contraespionaje. ¿Ha servido eso? Yo estuve ocho años en la presidencia y de pronto uno de mis errores fue no haber tenido una clara consciencia de ese problema. Ya hoy tenemos más clara consciencia.

¿Colombia puede contrarrestar ese daño cubano a través de acciones del Estado en una relación diplomática normal? Tengo mucha duda. Porque me puse a pensar anoche en Salud Hernández; pero el tema de las decisiones es del presidente de la República.

¿Qué tan grande cree que es la amenaza de Cuba para las elecciones colombianas del próximo año?

Pues Cuba es otro de los factores. Y otro de los factores es Venezuela. Y otro es la distorsión que se ha creado aquí. Yo publicaba el domingo un artículo de Lacan, el francés. Esta gente ha cambiado la cultura, ha borrado la historia. Cree que la historia es lo que ellos se imaginan. Esta gente prefiere la ideología sobre la realidad.

Este es un país frágil. Primero, la economía y el tejido social quedaron muy mal cuando Santos terminó. Yo no había dejado a este país convertido en un paraíso, pero era un país que iba mejorando y las cifras son elocuentes. En seguridad, inversión y política social. ¿Cuánto mejoró de eso con Santos? Duque lo estaba mejorando, pero la pandemia nos ha afectado mucho. Se ha crecido la pobreza, de ahí que nuestra intención es que toda la política económica gire alrededor de lograr una reducción de la pobreza.

Esa pobreza tan alta, más Venezuela, más Cuba, más el discurso interno, contribuyen a crearle al país un enorme riesgo en las elecciones del 2022. De ahí que nosotros estemos hablando de vacunación, política económica fuerte con el sector privado (orientada a disminuir la pobreza) y seguridad. Para que este año el Gobierno pueda tener un alto prestigio Estado, y lo mismo los partidos que apoyan al Gobierno.

¿Ve el riesgo de fraude con, por ejemplo, Smartmatic, en las próximas elecciones presidenciales?

De ese tema no tengo mucha información. La verdad es que lo de Venezuela fue dramático. Lo que me contaron de los fraudes de Chávez es que a las 12 del día el Gobierno sabía cómo iba la votación; entonces cuando el Gobierno veía que le estaba yendo mal, inmediatamente movilizaba a todos los caciques en un esquema que ellos tenían de gente comprada. Ese puede ser un riesgo, pero no tengo la suficiente información para referirme con certeza a ese tema.

¿Qué piensa de todas las denuncias de fraude en las elecciones de Estados Unidos?

Ojalá Estados Unidos supere eso, lo clarifique. Estados Unidos ha sido un punto de referencia para nuestras democracias. Si en Estados Unidos quedara una mancha contra la pureza electoral, eso afectaría a Estados Unidos por mucho tiempo y a nuestras democracias. Todo lo que deseo es que eso se aclare en Estados Unidos. Para el bien de Estados Unidos y de nuestros países. Porque los proyectos democráticos de nuestros países han mirado siempre a Estados Unidos.

¿Ve hoy las instituciones en Estados Unidos sólidas?

Estados Unidos ha tenido una institucionalidad sólida, pero yo no puedo entrar ahora a hacer cuestionamientos. Además, con esa crispación que hay en los Estados Unidos. No es útil que una persona como yo, que ha sido amigo de los Estados Unidos y que recibió su apoyo durante su presidencia, entre a hacer comentarios. Lo único que deseo es lo mejor y que cualquier duda la puedan superar para que Estados Unidos siga siendo un paradigma democrático.

Usted recientemente se refirió a una polémica gigante, que nos afecta a todos nosotros: el poder de las grandes compañías tecnológicas. ¿Qué piensa de lo que empresas como Twitter, Google o Facebook le hicieron a Donald Trump cuando aún era presidente de Estados Unidos?

Le voy a contar una anécdota: en el paro nacional de Colombia, antes del año 2019, yo publiqué una serie de fotografías y videos de vandalismo en Bogotá. Y me cancelan la cuenta de Twitter. Pregunto que por qué y me alegan que yo había publicado una foto (difundida por los promotores del paro), donde en un tablero decían quiénes eran los organizadores. Me dijeron que yo había violado un principio de publicidad. ¡Y eso era público! Imagínese, y me suspendieron la cuenta en el momento en que yo estaba haciendo unas denuncias de vandalismo. ¡Por Dios, Orlando!

Indudablemente estas plataformas tecnológicas han creado muchas oportunidades para que los ciudadanos se expresen. Yo cuando las leo, ahí se expresan ideas, noticias; y se expresa mucha rabia y mucho odio, lo que no está bien. Entonces viene la capacidad de sancionar. Yo diría lo siguiente: la libertad de expresión, que es un gran logro de la humanidad en la lucha por el Estado de derecho. Es un valor sagrado. No se debe limitar si no, por el delito. Y el delito calificado por las autoridades del Estado. Entonces, que entre una plataforma a calificar una conducta para censurar la libertad… Uno puede decir: eso es una violación a la libertad de expresión. Entonces le contestan a uno: es que la plataforma es privada y como plataforma privada tiene unos reglamentos y los aplica. Entonces uno responde: es privada, pero es tan importante en la prestación de un servicio público de información y de comunicación, como los medios tradicionales —¡o incluso más!—.

Estas plataformas han venido superando medios de comunicación. Entonces, yo diría que tienen esos deberes. Y esos deberes están por encima de sus estatutos. De ahí que si alguien cometió un delito, hay que denunciarlo ante la justicia. Que la justicia del Estado tome decisiones. Pero me parece preocupante que las plataformas se adjudiquen esas competencias. Entonces, me preocupa.

Dicen que tal discurso incitó a un acto de vandalismo. Hombre, eso debería decirlo es la justicia del Estado. En Colombia hemos sufrido mucho por la justicia privada (ejecuciones de FARC, ELN, paramilitares). Si algo se necesita es reivindicar es el monopolio estatal de una justicia imparcial, cumplida y eficiente. Que no debe ser sustituida por nadie en el sector privado.

Considerando que Google, Twitter, Facebook, Amazon y Apple tienen la posibilidad de, si quieren, desaparecerlo a usted, o al presidente de Estados Unidos o a quien les dé la gana, ¿qué se podría hacer para abordar este problema?

A mí me desaparecen muy fácil, imagínese. Yo tengo 68 años. Un problema judicial bien injusto en mi contra. Yo hice política en una comunicación personal e intensa con mis compatriotas, desde que yo era un adolescente. Y ahora la manera de expresarme es a través de las plataformas y de lo que replican medios… Lo desaparecen a uno muy fácil. Han desaparecido a medios de comunicación; entonces nos pueden desaparecer a los usuarios.

Las plataformas que han tenido la inteligencia para esos avances tecnológicas, tienen que tener también la inteligencia para cuidar las libertades.

¿Y qué cree que se podría hacer?

No lo tengo claro. Porque me da mucho miedo que el Estado las reglamente. Porque un camino de reglamentación se sabe dónde se empieza, pero no dónde se llega. Y qué tal que sea un camino de censura.

Concluyó una administración que fue polémica y dura. ¿Qué rescataría del Gobierno de Trump frente a Latinoamérica?

Diría yo que la administración Trump tuvo un discurso claro frente a Venezuela, frente al terrorismo; en contra de la tiranía, en favor de las libertades. Tomó acciones claras, eso hay que aplaudirlo. No alcanzaron a hacer suficiente y la dictadura sigue y está estable. ¿Por qué creo yo que esta dictadura de Venezuela se ha estabilizado? Es un país rico en petróleo, produce poquito, pero todavía tiene para un mínimo vital. Tiene un gran apoyo del narcotráfico, que le da plata. Produce oro. Venezolanos que viven en el extranjero envían remesas a sus familiares en Venezuela. Las fuerzas armadas no quisieron respaldar a Guaidó. Se quedaron con Maduro.

Estados Unidos tomó decisiones importantes, pero no han sido suficientes. Y a los elementos que les he dicho (que podría hacer el listado de factores que le dan estabilidad a la tiranía), se le suma otro: la ayuda financiera de Rusia.

Hay que seguir pensando el tema. Venezuela está muy destruida en sus libertades; es un gran peligro para la región (especialmente para Colombia y para Estados Unidos). Yo diría que en la región, Estados Unidos ha tenido dos peligros: el de los misiles nucleares instalados por Jruschov en Cuba y el peligro de Venezuela, que alberga a grupos terroristas de todo el mundo con un común denominador: todos son enemigos de Estados Unidos.

Empieza otra administración, con otras expectativas: podría ser una administración diametralmente opuesta a la anterior. ¿Qué deberíamos pedirle al Gobierno de Joe Biden frente a Colombia o frente a Venezuela?

Yo creo que sobre Venezuela, los hechos imponen toda la atención por el peligro que representa. Frente a Colombia, consolidar una política bipartidista. Frente a la región: este tema de la pandemia obliga a que los países que son sedes de las farmacéuticas productoras de la vacuna aceleren la entrega en nuestros países de esa vacuna.

Yo diría: Venezuela, vacunación, política bipartidista y participación de Estados Unidos en todos los requerimientos de financiación de nuestros países.

Por último, ¿cuál cree usted que es la mayor amenaza que enfrenta hoy el continente?

Yo diría que la pandemia y sus consecuencias. Y por supuesto, el resentimiento y los problemas sociales que han dado la posibilidad de que se instalen Gobiernos con ideas neo-comunistas.

Yo quisiera que el Gobierno de Fernández en Argentina no se equivocara. O el de Luis Arce en Bolivia. Y que ojalá haya un buen Gobierno en Ecuador. Yo creo que hemos perdido diez años de lucha contra la pobreza, más el resentimiento neo-comunista. La rabia ideológica. Son todos grandes riesgos para la región.

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