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Biden impone sanciones a funcionarios cubanos: ¿demasiado poco y demasiado tarde?

El presidente anunció que su administración impondrá sanciones financieras a funcionarios clave de la dictadura cubana

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El presidente Biden anunció el jueves que su administración impondrá sanciones a los principales colaboradores de la dictadura cubana, según un comunicado publicado por la Casa Blanca este mismo jueves. La administración impondrá sanciones selectivas tanto al jefe del Ejército como al líder del aparato represivo cubano. Según Biden, estas sanciones son «solo el comienzo».

Esta no es la primera vez que el Gobierno de Estados Unidos impone sanciones individuales a funcionarios de la dictadura cubana, ya que el expresidente Donald Trump también impuso castigos financieros a funcionarios clave del ese régimen tanto en 2019 como en 2020. Sin embargo, las sanciones representan un rechazo implícito a la política de acercamiento a la dictadura cubana de la era Obama, que vio a Estados Unidos eliminar muchas de las restricciones que había impuesto al régimen.

Aunque los principales legisladores republicanos han aplaudido la medida, muchos han afirmado que estas sanciones no serán suficientes. El senador Marco Rubio (R-FL) ha dicho que aunque es un «paso bienvenido», también es importante tener en cuenta que «la mayoría de los funcionarios del régimen ya están sancionados» desde al menos 2018 y 2019. El estratega mediático conservador, el cubanoamericano Giancarlo Sopo, tuiteó que esta medida «en realidad ejerce cero presión sobre el régimen» y que Washington D. C. debería hacer mucho más.

El pueblo cubano ha protestado contra el régimen comunista autoritario que ha gobernado la isla desde que Castro depuso al exdictador Fulgencio Batista en 1959. El régimen cubano, ahora dirigido por Miguel Díaz-Canel, ha respondido con una brutalidad despiadada, con al menos un centenar de manifestantes detenidos o desaparecidos.

Los cubano-americanos han expresado su apoyo a sus compatriotas protestando en Miami y en todo el país. Muchos políticos y legisladores americanos han reaccionado a las históricas protestas condenando enérgicamente al régimen y apoyando a los manifestantes y, tras un día de mensajes contradictorios, la Casa Blanca de Biden se ha unido finalmente al coro de apoyo al pueblo cubano.

Mientras que Biden ha declarado su apoyo público a la causa cubana, su administración respecto a lo que debería hacerse para presionar a la dictadura castrista ha sido señalada de no actuar con la suficiente rapidez o decisión para apoyar la difícil situación de los manifestantes en la isla.

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Los cubanos en el exilio también han protestado en solidaridad con los manifestantes. (EFE)

La política de Biden hacia Cuba: ¿compromiso real o pura retórica?

Según una hoja informativa publicada por la Casa Blanca, la administración ha decidido hacer frente a la actual crisis cubana imponiendo sanciones selectivas a los funcionarios del régimen implicados en violaciones de derechos humanos, coordinando una respuesta con la comunidad internacional, trabajando con los líderes cubano-americanos, restableciéndoles a los cubanos la conexión a Internet y volviendo a dotar de personal a la embajada americana en La Habana.

Estas acciones siguen careciendo de un enfoque coordinado y sistémico con un objetivo final en mente. ¿Cómo van a presionar realmente las sanciones individuales al régimen si la mayoría de sus integrantes ya están sancionados? ¿De qué manera concreta va a presionar la comunidad internacional al régimen de La Habana? ¿Se moverá Estados Unidos rápidamente para proporcionar Internet gratis al pueblo cubano? ¿Cómo va a proteger el gobierno a su personal del misterioso «síndrome de La Habana»?

La falta de una estrategia coordinada (al menos por ahora) no es una sorpresa. Las protestas cubanas han cogido a Biden por sorpresa, obligándole a concentrarse en un asunto que preferiría no tratar. Al fin y al cabo, solo hace unos meses Jen Psaki dijo que la revisión de la política cubana «no era una prioridad» para el Gobierno.

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Biden se enfrenta a presiones para que promueva una política más fuerte contra el régimen comunista cubano. (EFE)

Biden y sus compañeros demócratas se enfrentan a un dilema al tratar el tema de Cuba. Muchos de sus partidarios más progresistas tienden a seguir la propaganda de La Habana y a culpar de las desgracias del pueblo cubano al “bloqueo” de Estados Unidos, como la organización Black Lives Matter, mientras que otros progresistas han jugado en realidad el papel de apologistas del régimen castrista, como Bernie Sanders (I-VT) en las primarias de 2020.

Sin embargo, los pésimos resultados de los demócratas en el sur de Florida en 2020 suponen un incentivo político para que Biden adopte una posición más dura contra la dictadura cubana, que es probablemente la razón por la que se ha esforzado en decir que el comunismo es un sistema fracasado y que el socialismo «no es un sustituto muy útil», para probable consternación del ala más radical de su partido.

Por ello, aunque Biden hubiera preferido no dar prioridad a Cuba, las últimas protestas le han obligado a tomar posición. Queda por ver si su administración adoptará realmente una política coordinada y eficaz que apunte a una Cuba libre o si solo tomará algunas acciones simbólicas para salvar su imagen.

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