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¿Qué está pasando con la derecha en España? Las claves de la guerra abierta en el Partido Popular entre Ayuso y Casado

¿Qué está pasando con la derecha en España? Las claves de la guerra abierta en el Partido Popular entre Ayuso y Casado

En los últimos años han acusado al Partido Popular de haber traicionado los principios conservadores, y en su afán de parecer moderado, haber terminado abrazando las tesis socialistas

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En los últimos días se ha desatado de forma explosiva una crisis en el Partido Popular, principal partido conservador de la oposición al gobierno socialista de España. 

La que hasta ahora era una lucha interna y tácita por el liderazgo del Partido Popular, se ha convertido en una guerra abierta entre Pablo Casado – actual líder nacional de la fuerza de centroderecha – e Isabel Díaz Ayuso, quien ostenta la presidencia de la Comunidad de Madrid y tenía la intención de ser la líder regional del partido en Madrid, y que ahora podría postularse a sustituir a Casado como líder nacional de la formación política.

La crisis se ha desencadenado por el ya denominado como “Ayusogate”, un supuesto escándalo de corrupción de Isabel Díaz Ayuso del que ha sido acusada por la propia Dirección Nacional del PP, probablemente con la intención de desactivar su meteórico ascenso entre las filas del partido.

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Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado. Fuente: EFE

Una investigación publicada el 16 de febrero por el periódico El Confidencial desvelaba que altos cargos del Partido Popular del entorno de Pablo Casado, habrían contactado con agencias privadas de detectives para investigar a Isabel Díaz Ayuso, a sus colaboradores, y a su propia familia, en busca de algún trapo sucio con el que desactivar su carrera política.

Fruto de estas supuestas investigaciones, el Partido Popular acusó – por ahora sin pruebas – a Isabel Díaz Ayuso de haber beneficiado a su hermano con el cobro de una jugosa comisión de 280.000 euros por la intermediación en un contrato público para la compra de material sanitario por valor de 1,5 millones de euros.

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Al día siguiente de esta acusación, Isabel Díaz Ayuso salió al paso para defender su honradez y denunciar la forma “cruel, injusta e insensata” con la que su propio partido ha maniobrado en su contra por lo que ella considera intereses políticos de poder.

Aunque el día 16 de febrero el PP desmintió “tajantemente” el espionaje y anunció que “tomaría las medidas judiciales oportunas” ante las acusaciones, el director de una agencia de investigación confirmó que personas del entorno del Partido Popular habrían intentado contratar sus servicios, confirmando así las quejas de Isabel Díaz Ayuso.

Además, en una rápida sucesión de acontecimientos, Ángel Carromero, uno de los líderes cercanos a la dirección del partido acusado de coordinar el supuesto espionaje, dimitió el 17 de febrero tras haber sido señalado por el entorno de Ayuso.



La última reacción de la Dirección Nacional del PP, según el diario El Español, ha sido abrir expediente a Isabel Díaz Ayuso por sus acusaciones de espionaje y no descartan expulsarla del partido.

La tormenta política desatada en el Partido Popular en los últimos 3 días ha desencadenado múltiples reacciones dentro y fuera del partido de centroderecha, pero se enmarcan en un convulso proceso de reestructuración de las fuerzas políticas conservadoras que se viene produciendo desde hace años, especialmente tras la irrupción de Vox, una formación política que nació como escisión del Partido Popular.

En los últimos años, muchos han acusado al Partido Popular de haber traicionado los principios conservadores, y en su afán de parecer moderado y acaparar el centrismo político, haber terminado abrazando las tesis socialistas.

Ante el aparente abandono de los ideales conservadores y liberales por parte del PP, en 2013 se fundó Vox para ocupar el espacio de derecha que, según ellos, el PP había dejado huérfano. Tras unos primeros años de resultados electorales entre modestos y malos, en 2018 se produjo la explosión mediática de este nuevo partido.


A pesar de que Vox es tildado de ser derecha radical o derecha populista por parte de sus detractores – incluido el PP -, su crecimiento en afiliados, votos y representantes autonómicos, nacionales y europeos no ha parado de crecer, en detrimento de un Partido Popular que perdió el gobierno de España en junio de 2018 tras una moción de censura en favor del Partido Socialista.

En julio de 2018 Pablo Casado se convirtió en presidente del Partido Popular y su postura ha sido la de distanciarse cada vez más de Vox, en aras de ocupar el espacio de centro, por lo que ha sido acusado de acabar favoreciendo a la izquierda. A su vez, el PP de Pablo Casado culpa a Vox del triunfo de la izquierda por haber fragmentado a la derecha.

Durante estos años en los que la derecha española se ha ido reconfigurando, la capacidad de liderazgo de Pablo Casado para representar y defender las ideas de derecha ha sido puesta en entredicho, tanto por los medios conservadores como por algunos miembros de su propio partido.

Aunque de forma tácita, Isabel Díaz Ayuso se ha ido convirtiendo en una de las figuras políticas de la derecha que amenazan con opacar el liderazgo de Pablo Casado. No sólo por sus rutilantes victorias electorales en Madrid, sino también por posicionarse en contra de las ideas de izquierda de forma mucho menos ambigua que el presidente de su partido.

Otro caso claro de oposición desde dentro del partido a la postura de Casado – y quizás el más sonado – ha sido el de la diputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, quien en 2020 fue cesada de su cargo como portavoz en el Congreso de los Diputados del Grupo Parlamentario Popular, justo después de haberse mostrado públicamente cada vez más crítica con el presidente del partido.

Tras la explosión del enfrentamiento entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, y dada la aparente similitud de sus casos, todas las miradas se han dirigido hacia Cayetana Álvarez de Toledo, quien hoy mismo ha pedido abiertamente “la dimisión de Pablo Casado como presidente del Partido Popular y la convocatoria urgente de un Congreso para elegir una nueva dirección”.

Es difícil aventurar las consecuencias del terremoto político que se está viviendo en España, pero parece evidente que los próximos días serán cruciales para el proceso de reestructuración y rearme de la derecha en España.

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