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Colombia: judicialización del acto

A nosotros nos toca vivir una etapa en la política en la que se trata de relativizar todo, como la defensa de la justicia y la búsqueda de la verdad

Por Paola Holguín:

Hace unos días se dio en plenaria del Senado de Colombia el debate de control político al ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, propuesto por Roy Barreras, y tengo que confesar que muchísimas cosas me sorprendieron; pero hoy quiero señalar dos.

Primero, que generara tanta tormenta que el senador Macías y yo hiciéramos una proposición aditiva con más preguntas para el debate. Causa gracia que quienes se dicen demócratas atacaran con tanta ferocidad algo que es un derecho y que ha sido común en el Congreso —sumarse a debates—, decisión que además fue avalada por la plenaria del Senado a través de votación. Debate es cuando dos o más personas opinan de uno o varios temas y cada uno expone sus ideas, debate no es monólogo, debate no es imposición de una visión, y parece que eso quisieran algunos sectores.

Segundo, el senador Barreras en su exposición —-donde habló de muchísimos temas, que la mayoría no eran parte del debate y ni de las preguntas—, se quejó por el nombramiento de Jorge Rodrigo Tovar en la Coordinación de Víctimas del Ministerio del Interior, tema que en su momento fue bastante debatido.

No deja de llamar la atención que caigan con furia contra este joven que es abogado con énfasis en derechos humanos, especialista en derecho penal y magíster en dirección pública, por los delitos de su padre, alias Jorge 40, un exparamilitar que se sometió a Justicia y paz y que pagó cárcel. Roy, el defensor de La Habana, el que tiene delincuentes atroces y de lesa humanidad sentados en el Congreso, sin votos —la lista Farc no sacó ni para la personería jurídica, en total fueron más o menos 85 mil votos— y sin pagar un solo día de cárcel.

Suena paradójico, pero Roy afirmó que haber nombrado a Tovar humillaba a las víctimas, como si existiera el “delito de sangre”. En cambio, nada dice de criminales que gracias a él hoy se burlan de las víctimas ostentando curules y negando o justificando sus crímenes.

Algo similar sucede con Gustavo Petro, que al día siguiente del debate, en un trino sobre el Centro Democrático, afirmó: «eligen los hijos, los primos, los parientes de los narcotraficantes» y lo dice él, un exintegrante del M-19, una organización criminal vinculada al cartel de Medellín, responsable de asesinatos, secuestros y otros delitos. Parece que los culpables quieren expiar sus culpas con el inventado “delito de sangre”. Y sí, Petro y todos los integrantes del M-19 fueron amnistiados, pero esa decisión política con repercusiones jurídicas no resucita a los muertos, ni devuelve la libertad a quienes estuvieron secuestrados.

Sin embargo, parece que para Roy, Petro y otros existen víctimas de primera y de segunda; hay delitos cuya gravedad no depende del daño, sino del autor; y los verdaderos responsables de crímenes tienen que ser tratados con mimos y zalamería, mientras se lleva a la hoguera a otros por un delito que solo existe en sus retorcidas mentes: el “delito de sangre”.

Mucho han explicado los grandes juristas que la judicialización del acto es uno de sus principios tutelares del derecho, es decir, las personas solo pueden ser condenadas por lo que hacen o dejan de hacer, nunca por lo que son. Como lo ha definido la Corte Constitucional en innumerables sentencias, la responsabilidad penal es individual e indelegable.

Colombia, judicialización del acto
Estoy convencida de que lo más urgente es fortalecer la democracia y las instituciones bajo la noción de justicia. (Flickr)

Pero a nosotros nos toca vivir una etapa en la política en la que se trata de relativizar todo, hasta lo que históricamente teníamos por cierto, como la defensa de la justicia y la búsqueda de la verdad. Hoy esto es motivo de burla, ridiculización y acoso, pero nuestra aspiración y obligación es luchar para que algún día en Colombia apliquemos la justicia como debe ser: justa, pronta e imparcial.

Estoy convencida de que lo más urgente es fortalecer la democracia y las instituciones bajo la noción de justicia, es decir, donde se premie a los buenos y se castigue a los malos, dejando de una vez por todas de pactar con los bandidos y con la infamia.


Paola Holguín es senadora colombiana, comunicadora social, periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, egresada de la Maestría en Estudios Políticos con énfasis en economía y desarrollo de la misma universidad, egresada de la Maestría en Seguridad y Defensa Nacional de la Escuela Superior de Guerra. @PaolaHolguin

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