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Los demócratas de Florida emprenden una cruzada para censurar las radios conservadoras de Miami

La izquierda quiere recuperar la hegemonía comunicacional en Florida y para ello intentan silenciar a programas y radios conservadores en el estado

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Las ya lejanas elecciones de noviembre de 2020 demostraron que Florida actualmente es más un estado rojo que azul, y eso se da gracias a que muchos latinos están virando hacia el Partido Republicano y rechazando las políticas cada vez más izquierdistas del Partido Demócrata.

Los demócratas acusan a las radios conservadoras y los medios en español de crear “desinformación” en la comunidad latina, sin embargo, periodistas de medios conservadores hablaron con El American para brindar su perspectiva sobre los ataques que han recibido por parte de congresistas y miembros del partido azul. 

Una campaña hostil contra radios conservadoras

Si bien desde 2020 hubo críticas desde grandes medios liberales —como Politico, Los Angeles Times, Forbes o The New York Times contra “la desinformación en español”, fue en junio de 2021 cuando inició la verdadera campaña contra las radios conservadoras de Miami. 

Grupos liberales-progresistas como Prospero Latino, Latino Comunica, Florida Rising y Miami Project Freedom publicaron un reporte titulado “Desinformación en Miami después de la insurrección del Capitolio”. (Disinformation in Miami After the Capitol Insurrection en inglés). 

El reporte consta de 20 páginas y se pueden oír grabaciones de diferentes programas conservadores en radios de Miami entre el 6 y el 13 de enero. Estas grabaciones, según el informe, contienen desinformación deliberada por parte de los distintos presentadores analizados. En las conclusiones se lee que “Aunque no hay pruebas concretas que demuestren un esfuerzo concertado/coordinado para difundir la desinformación, la naturaleza repetitiva de los mensajes en diferentes programas y procedentes de diferentes presentadores indica una coordinación en los mensajes”.

Asimismo, el reporte señala que “La estructura de los programas y su estilo editorial general permiten establecer una línea muy difusa entre el periodismo tradicional, la opinión editorializada y los comentarios de los oyentes que, en última instancia, contribuyen a legitimar y difundir la desinformación”.

Los grupos dicen que las radios conservadoras de Miami operan para establecer un relato para posicionar y “legitimar las narrativas conservadoras sobre los demócratas, las políticas progresistas y los movimientos de justicia social”.

Sin embargo, más allá de las acusaciones de desinformación, la mayoría de las grabaciones que están en el reporte son de programas donde se mezclan noticias, análisis y opiniones de oyentes. Es decir, el clásico programa radial latinoamericano, donde los escuchas opinan y debaten con los presentadores, quienes emiten sus propios juicios de valor dentro del espacio o intervalo de opinión. 

En el propio reporte hay opiniones, como una de Ninoska Pérez, que tienen base fáctica. La presentadora, a propósito del segundo juicio político que se le intentó aplicar al expresidente Donald Trump por su participación en los acontecimientos del 6 de enero, dijo en uno de los programas que “durante 9 meses hemos visto ciudades destruidas, ciudades quemadas, negocios cerrados, vagabundeo, gente muerta… pero no pasó nada, entonces no era importante, porque había un alcalde de una ciudad diciendo que era el ‘verano del amor'”. 

Ciertamente, el verano del 2020 fue uno de los más violentos de la historia del país. Y eso fue gracias a las revueltas encabezadas por grupos radicales como Black Lives Matter o Antifa. 

Más allá de analizar los casos del reporte, lo verdaderamente importante ocurrió después, cuando medios nacionales y agencias de noticias internacionales, como EFE, se hicieron eco del estudio y empezaron a criticar a las radios conservadoras.

“Informe expone casos de desinformación en radios hispanas de Miami”, se lee en el cable de noticias de la agencia EFE. 

Titular, agencia de noticias EFE. (Captura de pantalla)

“Informe arroja luz sobre la desinformación transmitida en la radio en español de Miami”, tituló el Nuevo Herald

Sin embargo, no todos los periodistas consideran que el informe es una pieza con la suficiente autoridad moral para apuntar contra las radios conservadoras. 

Emilio J. Sánchez, quien trabajó en El Nuevo Herald durante años y cuenta con una amplia experiencia periodística, colaborando en medios importantes de Florida como Diario Las Américas, dijo que “el informe mismo era un ejemplo de lo que denunciaba: parcialidad, descontextualización y falsedades”.

No obstante, el daño ya estaba hecho, poco importaba si el informe era objetivo o éticamente correcto, los demócratas ya tenían un chivo expiatorio para culpar la huída de los votantes latinos hacia el GOP: las radios conservadoras. 

Empieza la cacería  

Luego del informe, hubo una campaña de desprestigio contra las radios conservadoras. En NBC News salieron dos artículos, uno en septiembre, titulado “La desinformación sobre Covid en español se dirige a los latinos ante el aumento del delta”, y otro en octubre, llamado “Los latinos son más propensos a recibir, consumir y compartir información errónea y noticias falsas en Internet”. Cada uno tenía un solo objetivo: las radios y medios conservadores en español, sobre todo de Miami. 

NBC News contra las radios conservadoras de Miami. (Captura de pantalla)

El artículo de octubre se basó en un estudio de Nielsen donde se señala que los latinos están más expuestos a la desinformación por el gran uso de aplicaciones de mensajerías encriptadas. El de septiembre sí analizó contenido propio de las radios de Miami. 

En octubre saldrían más artículos contra las radios conservadoras. El más polémico fue sin dudas el del HuffPost, un extenso reportaje donde se señala a las radios, periodistas y líderes de opinión conservadores como los responsables de “radicalizar” a la generación de abuelos latinos. 

La gran campaña desprestigio de los demócratas y medios liberales contra las radios conservadoras de Miami
En el HuffPost: cómo las radios en español están radicalizando a los abuelos de Miami. (Captura de pantalla)

Según el reportaje, escritor por Lautaro Grisnpan (el mismo que escribió el reporte para El Nuevo Herald) los programas conservadores están distorsionando la realidad política para que los abuelos latinos crean que los demócratas son comunistas o políticos de extrema izquierda. El contenido de las radios, según se lee, es una suerte de veneno en las familias latinas que cada vez se encuentran más divididas gracias a la “desinformación” que exhiben estos programas.  

¿Qué medio se hizo eco del reportaje del HuffPost? Cuba Debate, uno de los medios propagandísticos del régimen castrista. 

Esto dice la entradilla de la reseña: “Cubadebate reproduce para sus lectores este artículo publicado en inglés por The Huffington Post, que devela el ambiente de odio, desinformación y desunión familiar que siembra la radio en español de Miami, que está en manos de la misma “Mafia Cubana” que detenta el poder político y económico en esa ciudad del sur de Florida”. 

Que Cuba Debate haya reproducido el contenido del HuffPost no es coincidencia, en las radios de Miami predominan las voces del exilio cubano, periodistas antisocialistas que han criticado duramente al régimen castrista. De todas formas, que el medio propagandístico del castrismo reproduzca, al pie de la letra, a un medio americano, habla mucho del contenido del artículo. 

Una de las presentadoras que se menciona en el artículo del HuffPost es la cubana Lucy Pereda, de amplia trayectoria en las radios conservadoras de Miami. Sobre el reportaje, Pereda comentó que los medios ahora “utilizan palabras como desinformación, mentiras y adoctrinamiento para referirse a las radios conservadoras”. 

“Esa es la última acusación, que estamos adoctrinando a la generación de abuelos”, dijo Pereda. “Mi comentario sobre ese artículo es muy simple: a los abuelos hispanos que viven en esta comunidad, ninguna de las radios tiene que adoctrinarlos con los puntos de vistas o noticias que dan para que entiendan las cosas que están sucediendo en este país, que resuenan o son muy similares a las cosas que sucedieron en sus países de origen”.

“Si su abuelo es cubano, estuvo preso o no estuvo preso, pero vivió la opresión, la barbarie, la censura, la discriminación, a su abuelo no lo tiene que adoctrinar nadie. Porque él lo vivió”, sentenció.

Entran los intereses políticos 

Una vez instaurada la narrativa y percepción en los principales medios del país de que las radios conservadoras desinforman y los latinos son propensos a sucumbir ante la desinformación, los demócratas de Florida empezaron a tener terreno fértil para buscar obtener victorias políticas. 

La excongresista Debbie Mucarsel-Powell, quien perdió su escaño en el Congreso en noviembre del 2020 a manos del representante Carlos A. Giménez (R-FL), es una de las demócratas que más ha criticado a las radios conservadoras durante el último año. 

“Volver a la escuela significa volver a compartir el coche y escuchar la información errónea en la radio en español. Escuchar algunos programas de la radio en español es como escuchar a Tucker Carlson con esteroides. Propaganda pura, que utiliza mentiras, miedos e insultos raciales con fines políticos”, escribió la ecuatoriana-americana en un tweet del pasado 19 de agosto.

Una de las emisoras que más atacó Mucarsel-Powell fue Radio Mambí. Particularmente, hubo un ensañamiento con el programa de la periodista y presentadora Lourdes Ubieta. Mucarsel-Powell tildó al programa de ser un “peligro” para la “comunidad” debido a la “información errónea y difamaciones raciales”, entre otras críticas. “Este programa es parte de un esfuerzo coordinado más amplio de la extrema derecha radical para incitar a la violencia”, dijo la expresentante en un tweet. 

Citando el artículo del HuffPost, reseñado por Cuba Debate, Mucarsel-Powell lanzó un tweet donde pidió al Congreso “retener a @radiomambi710 @facebook medios de comunicación españoles y políticos como @MaElviraSalazar @marcorubio @RepCarlos” quienes son “responsables de difundir una peligrosa desinformación”.

“Es un peligro para nuestras comunidades y nuestra democracia”, dijo la exrepresentante.

El American se sentó con Lourdes Ubieta, quien explicó que el ataque de Mucarsel-Powell contra las radios conservadoras se debe a un rencor por su derrota en noviembre de 2020. 

Según la periodista, la demócrata no perdona a las emisoras que hayan cerrado filas en pro de candidatos republicanos, como María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez. 

No obstante, Ubieta restó importancia al apoyo de las radios conservadoras diciendo que no fue determinante para la derrota demócrata: “Ellos [Donna Shalala y Mucarsel-Powell] pierden sus sillas en el Congreso porque sus gestiones son muy mediocres. Y los votantes no son tontos, aquí, en el Sur de la Florida, si no haces un buen trabajo, no ganas. Así de simple”.

Según la periodista, la demócrata de origen ecuatoriano, además de tener bajo sus hombros el peso de una mala gestión, también cometió el grave error político de enemistarse con el exilio y establishment político cubano. “Fue un suicidio político lo que hizo”.

El legislador Darren Soto (D-FL), también se unió a Mucarsel-Powell y pidió a la Federal Communications Commission (FCC) que intervenga a las radios conservadoras de Miami por la supuesta desinformación difundida. 

«La FCC debe abordar la radicalización de los hispanos mayores a través de la radio de derecha de Miami», escribió el representante en Twitter, citando el mismo reportaje del HuffPost. «Estas mentiras son peligrosas para la democracia y claramente no sirven al “interés público”. ¡Nuestras personas mayores se merecen algo mejor!». 

Sobre ello, el periodista Emilio J. Sánchez comentó: “Los artículos aparecidos más tarde en The New York Times, NBC News y Huffpost —sumados a las declaraciones del representante demócrata Darren Soto— no buscan en realidad mejorar la calidad de la prensa sino la obtención de dividendos políticos”.

La realidad es que tanto Soto como Mucarsel-Powell, junto a otros demócratas, llevan una cruzada contra las radios conservadoras desde hace mucho tiempo. 

En abril pasado, Soto junto al congresista Ruben Gallego (D-AZ 7th District), intentaron manipular a la FCC para que detuviera la venta de Radio Caracol Miami porque supuestamente el nuevo dueño era “conservador”. La acción fue criticada fuertemente por el comisionado de la FCC Brendan Carr. Mucarsel-Powell apoyó los esfuerzos de los congresistas demócratas por impedir la venta. 

“Nos atacan porque son mediocres y no saben ganar elecciones”

En todos los artículos de los medios liberales contra las radios conservadoras hay un común denominador: no está la versión de los periodistas conservadores. En este caso sí habrá. El American preguntó a las presentadoras Ubieta y Pérez, y al periodista y escritor Sánchez, qué opinan al respecto de la hostil campaña desde el mainstream media contra las emisoras miamenses. 

La presentadora de Radio Mambí, Ubieta, dijo que las críticas son más de índole político-ideológico que periodístico. Ella destaca que en los medios liberales-progresistas se publica, constantemente, desinformación, “pero allí los demócratas no dicen nada”.

Ubieta, a propósito de los artículos y las peticiones de Soto y Mucarsel-Powell a la FCC y el Congreso respectivamente, dijo que es muy peligroso que los medios liberales ataquen a las radios al mismo tiempo que los demócratas están pidiendo al gobierno que las censure.

“Yo cubrí la campaña de reelección de Bush, la campaña del presidente de Obama, la reelección de Obama, la campaña de Trump y la reelección de Trump que ganó Biden; en ninguno de estos gobiernos, que ya existía Mambí, ningún demócrata quiso censurar las radios en español del sur de la Florida. Es este nuevo grupo de perdedores, que no pueden ni saben ganar elecciones, los que justifican su perdida por las emisoras en español y por eso nos atacan”.

Pereda, para responder a las críticas, dijo que los presentadores cubanos en las radios en su mayoría no están desinformando, sino que están analizando la realidad política americana con tono de preocupación, pues ciertas facciones del Partido Demócrata están radicalizando sus posturas ideológicas y propuestas políticas hacia la izquierda poniendo en peligro el futuro de Estados Unidos.

La presentadora también dijo que la petición “de censura” por parte de los representantes demócratas “es preocupante porque es totalmente antidemocrática”. 

“Creo que debe haber un balance en los puntos de vista que se emiten en las radios, tanto de un lado como del otro. Es algo realmente preocupante. La gente debe tener libertad de prensa, que es uno de los valores fundamentales que forjaron este país”, dijo. 

Sánchez, quien arguyó que para él no existe una campaña por parte de los medios liberales, abordó la situación desde una perspectiva periodística más histórica señalando que las divisiones entre medios es una consecuencia directa de la crisis periodística americana de los noventa. 

“Estas escaramuzas, no obstante, no deben opacar el problema central, a saber, la crisis de la prensa en Estados Unidos”, dijo Sánchez. “Esta empieza a notarse desde los 90 y alcanza su apogeo en los últimos diez años coincidiendo con la polarización política. Como resultado de lo anterior se abandonó la práctica del periodismo americano que lo convirtió, en la primera mitad del siglo XX, en un modelo para todo el mundo: búsqueda de la verdad, responsabilidad, equilibrio y balance, respeto de las fuentes, separación entre información y opinión, entre información y publicidad”.

El experiodista del Nuevo Herald explicó que, hoy por hoy, “es posible hallar, en todas plataformas de cualquier tamaño y signo político, la mezcla de opinión e información, el sensacionalismo y la falta de verificación”. 

“Con todo, donde este fenómeno se aprecia mejor es entre los Big Media & Big Tech, de franca tendencia liberal, que abrazaron sin sonrojo la polarización, el sesgo político, la proliferación de noticias falsas, incluso la omisión y censura de información”, dijo Sánchez. “No en balde, una encuesta de agosto del 2020 del Pew Research Center for the People and the Press halló que más de la mitad de la población americana no confiaba en los medios de comunicación”.

Lo cierto, más allá de si existe o no una campaña sistemática, es que los demócratas y los medios izquierdistas quieren recuperar la hegemonía comunicacional en Florida. Para ello, deben acabar con un competidor incómodo: las radios conservadoras. De momento, las emisoras se mantienen en pie, a pesar de los constantes ataques durante el último año. 

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