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Ecología: “Los problemas que hoy nos agobian, nuestros hijos ni los recordarán”

Según casi todos los medios de comunicación y toda clase de lobbies y grupos ecologistas, se ciernen sobre el planeta terribles amenazas ecológicas. Hemos decidido hablar con un Catedrático de Ecología para tratar de arrojar algo de luz sobre las oscuras y apocalípticas predicciones con las que constantemente se nos bombardea.

Según casi todos los medios de comunicación y toda clase de lobbies y grupos ecologistas, se ciernen sobre el planeta terribles amenazas ecológicas. Hemos decidido hablar con un Catedrático de Ecología para tratar de arrojar algo de luz sobre las oscuras y apocalípticas predicciones con las que constantemente se nos bombardea.

El Dr. Arévalo es catedrático de Ecología en España y desarrolla proyectos en el campo de especies invasoras, el impacto del fuego en las comunidades y el efecto de la ganadería extensiva en la diversidad vegetal. Ha sido profesor ayudante en la Universidad Estatal de Oklahoma y profesor visitante en la Universidad de California (Davis) por dos semestres. Es profesor de posgrado en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (México) e imparte cursos de máster en la Universidad Autónoma de Nuevo León (México), JICAS (ligado a la Universidad de Exeter en Reino Unido) y Universidad de Ciencias Aplicadas de Magdeburg (Alemania).

Entrevistador: En la película Batman Begins (Christopher Nolan, 2005) el villano Ra’s Al Ghul, interpretado por Liam Neeson, le explicaba al Hombre Murciélago que Gotham debía arder porque «cuando un bosque crece demasiado salvaje, un fuego que lo purgue es inevitable y natural».

Este es un planteamiento que le he escuchado a usted y que ha generado polémica en los medios de comunicación y entre la opinión pública, como si del villano de la película se tratara. Mientras que entre la comunidad científica de ecólogos tengo entendido que no existe tal polémica. ¿Cree usted que existe una desconexión entre lo que sabe la ecología como ciencia y lo que la gente entiende por ecologismo?

Dr. Arévalo: En el caso de la película que comentas, donde está claro que el villano habla de la necesidad del bosque de quemarse de cuando en cuando, esto no deja de ser una realidad en ecología. Esto también lo sabe la gente que tiene conocimientos del mundo rural. Son los urbanitas quienes tienen problemas para asimilar que el fuego es un elemento intrínseco de la dinámica del ecosistema.

Es curioso que en la película hagan esa referencia porque es muy ecologista saber que el bosque necesita tener su tasa de incendio. También es cierto que creo que es uno de los temas en los que cada vez se dan menos problemas desde un punto de vista mediático o incluso social. Sabemos que los incendios tienen el problema de que son peligrosos para los humanos y para las propiedades, pero eso dista mucho de ser lo que ocurre a un nivel ecológico, interpretando los procesos ecológicos. El fuego es necesario, pero no deja de ser un problema humano, no es un problema ecológico.

Se ha comprobado que lo que se hacía a finales del siglo XIX, que eran las quemas prescritas para mejoras del pasto y de zonas forestales, se encontró con problemas cuando la gente de ciudad se metió a considerar que el fuego debía ser erradicado. Esto hizo que se abandonaran estas prácticas hasta bien entrados los setenta, cuando aparecen nuevos ingenieros de montes que detectaron los problemas de la falta de incendios forestales en los bosques americanos.

A partir de ahí se vuelve a iniciar una línea de trabajo en el desarrollo de las quemas prescritas y se establece de nuevo su necesidad. Llama la atención que aún, a nivel mediático, a veces se considera un problema ecológico cuando no lo es.

Hemos tenido ejemplos recientes como los incendios en California, que no dejan de ser una anomalía; los de Australia, que también lo son ya que en allí es la forma habitual de quemarse de los bosques de eucaliptos, todos de una vez. Estamos hablando de Australia y son millones de hectáreas de eucalipto, por lo que tenemos un problema de escala para explicarlo.

Entrevistador: ¿Cuáles han sido los problemas en estos casos de los fuegos de California y Australia?

Dr. Arévalo: Por un lado, hay un tipo de población a la que le gusta vivir rodeada de naturaleza y hacerlo, sobre todo en bosques muy pirófitos (chaparrales en California, eucaliptos en Australia). Esto tiene unas consecuencias. Debes de proteger la casa porque tarde o temprano el fuego va a llegar. Algo que hacían nuestros abuelos pero nosotros los “urbanitas” no hacemos. Otros problemas se dan a nivel político, por su uso como herramienta política.

Por ejemplo para atacar a Bolsonaro, lo cual es una ridiculez porque el ataque no aguanta un asalto contra la visualización de datos. Especialmente de los incendios existen muy buenas referencias cuantitativas, porque los datos se toman desde satélites con unas tecnologías muy específicas para esto. Cualquiera que haga un análisis pormenorizado de los datos se da cuenta de que en estos problemas políticos se manipula la interpretación de los datos. Nuevamente es un problema político, pero no ecológico.

Entrevistador: El cine de terror siempre ha explotado los miedos de la población. Debido a la popularidad de Tiburón (Steven Spielberg, 1975) y la serie Flipper (NBC, 1964) la gente le tiene mucho miedo a los tiburones y piensa que los delfines son alegres criaturas que te salvan de ellos. Sin embargo, las muertes por tiburón son de unas cinco al año en todo el mundo, mientras que los delfines pueden ser bastante agresivos y violentos con los humanos, sobre todo en épocas de celo. En cuestiones de ecologismo parece que se pinta al presidente Donald Trump como un tiburón depredador y a personajes como Greta Thunberg y Alexandria Ocasio-Cortez como amigables delfines. ¿Cree que es así? ¿Cómo afecta la política medioambiental de EE. UU. al medioambiente?

Dr. Arévalo: La película Tiburón nos pone frente a la realidad de cómo sería el mundo si no tuviéramos ciudades o si no nos podemos proteger de la naturaleza. Usan un tiburón, pero podría haber sido el frío, o el calor, o inclemencias meteorológicas. Hoy en día, gracias al desarrollo humano, nos podemos proteger ante este tipo de problemas. La naturaleza no tiene nada de esta imagen bucólica y hippie. La naturaleza es bastante agresiva y tenemos que protegernos ante ella.

Cuando surgen personajes como Ocasio-Cortez, poniendo fechas límites para revertir la inminente destrucción del planeta, o Thunberg o Leonardo DiCaprio que casi no han ido al colegio, lanzando mensajes catastrofistas, no son más que valoraciones morales o éticas de tipo personal, que me parecen bien. El problema viene cuando nos las quieren imponer con mentiras y tergiversaciones. Para colmo han encontrado a su villano favorito, que es Trump. Cuando a él le dan una información y a partir de ella toma decisiones que considera son las mejores para el país.

Estas decisiones no coinciden con lo que estas celebridades piensan, pero eso no significa que Trump no tenga razón. Cuando él habla de ecología o cambio climático se creen que él se ha puesto a leer los datos y hacer los análisis estadísticos. Trump, como cualquier presidente de los Estados Unidos, tiene un excelente plantel de científicos y asesores que le combinan toda la información y hacen posibles sus discursos.

Entrevistador: ¿Qué le pareció su discurso en París sobre los acuerdos climáticos?

Dr. Arévalo: Yo vi el discurso que dio al salirse de los acuerdos climáticos de París y no dejó de ofrecer números y decir algo así como que muchos le vienen con intenciones humanitarias, pero el buenismo tiene unas consecuencias que luego hay que pagarlas, y las terminamos pagando todos, incluso a los que los buenistas dicen querer salvar.

En definitiva, el desarrollo que nos permite tanto protegernos de la naturaleza como protegerla, ha venido gracias al capitalismo.

Entrevistador: En Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010) se puede apreciar que los juguetes estaban mucho mejor cuidados siendo propiedad privada de Andy que cuando se tienen que enfrentar a la Tragedia de los Comunes en la guardería de Sunny Side. ¿Pasa lo mismo con la gestión y conservación de la Naturaleza? ¿Se puede decir que el ecologismo de libre mercado es una alternativa al ecologismo intervencionista?

Dr. Arévalo: Efectivamente de aquí se puede extraer la idea de cómo es la gestión privada de los recursos frente a cómo es la gestión pública. Existen muchos ejemplos en economía y en ecología. Tenemos el típico ejemplo del elefante africano. En las zonas donde se privatizan, el problema al que se enfrentan los individuos de esa zona es en todo caso el exceso de elefantes. En países como Kenia donde los elefantes son un bien público dentro de los Parques Nacionales, la población decae y peligra por el furtivismo (pouching). No hay nadie protegiéndolos. No hay incentivos para protegerlos, como sí los hay en países que los han privatizado.

El ejemplo del bisonte americano también me gusta mucho. Cuando llegan los europeos se calcula que la población era de 60 millones de cabezas. Las tribus que andaban por allí no tenían consciencia de la importancia de la propiedad privada. Su aceptación de la misma era más bien limitada. Al no tener bien asignados los derechos de propiedad llegaron otros y esquilmaron el recurso.

Sabemos que lo mejor que hay para proteger un recurso es asignar correctamente los derechos de propiedad. Los bisontes no los tenían asignados, sin embargo las vacas sí. Todo el ganado vacuno estaba perfectamente asignado con sus marcas en las orejas o a fuego sobre la piel. Se sabía quién era el propietario y si a alguien se le ocurría llevarse una vaca sabía que acabaría pagándolo, incluso con tu vida. Eran gente seria con la propiedad, te podían ahorcar por cuatrero.

El pensamiento que se tiene en conservación del medio natural me recuerda un poco al que se tenía en España con las compañías telefónicas. Nos parecía imposible que esto se pudiera gestionar de forma que no fuera un monopolio público de Telefónica. Gracias a la liberalización ahora podemos pagar apenas céntimos por comunicarnos, pero yo recuerdo que hace 30 años hacer una llamada al extranjero era algo excepcional, prácticamente había que ahorrar durante meses para permitírsela. La llegada de empresas privadas a la telefonía no solo ayudó a bajar los precios, sino que la competencia obligó a inversiones cada vez mayores en innovación tecnológica para abaratar sus costes. Esto podemos trasladarlo a la conservación.

Entrevistador: ¿Por qué en España u otros países no existen iniciativas privadas como The Nature Conservancy en EE. UU?

Dr. Arévalo: Esto está relacionado con la falta de una buena seguridad jurídica. En España es complicado que un grupo ecologista pueda adquirir unos terrenos para conservarlos y explotarlos, ya que te puede llegar la administración pública y decir que te lo expropia para gestionarlo ellos, con la excusa de la existencia de cualquier especie endémica de la que se tienen que encargar.

No estoy diciendo que todas las reservas gestionadas públicamente sean desastrosas, de hecho hay algunas muy buenas con muy buenos técnicos, pero hay barreras de entrada para entrar en esos mercados. Se quedan fuera muchas iniciativas privadas que tienen especial interés por ciertas especies que están desprotegidas porque la Administración no las considera tan dignas de protección.

Entrevistador: En las películas sobre Nueva York siempre destacan estas casas algo elevadas con escaleras en la entrada. La razón de esta elevación fue una regulación de 1898, porque los políticos estaban convencidos de que las calles pronto serían ríos de heces de caballo. ¿cuánto de dato y cuánto de relato hay en los modelos y predicciones sobre el Cambio Climático?

Dr. Arévalo: Sí, la arquitectura de Nueva York de finales del siglo XIX está relacionada con los problemas que causaban los caballos usados para el transporte en aquellos tiempos. En 1898 se celebra la que se cree la primera reunión internacional de tipo ecologista para analizar el problema de los excrementos y tuvieron que cancelarlo sin haber encontrado una solución. Luego se reúnen los burócratas de la administración y dictaminan que la solución es obligar a construir las casas con esas escaleras para que la gente no tuviera que pisar la calle para subirse o bajarse del coche de caballos, ya que estarían llenas de excrementos.

Se calcula que había unos 200.000 caballos en NY y ya no solo se trataba de sus heces, sino que si alguno se moría en la calle, allí se quedaba descomponiéndose. Una situación bastante desagradable e insalubre. Pues cuando ya pensaban que no tendría solución, aparece el motor de explosión. Los primeros motores se desarrollan en Alemania y rápidamente saltan a ciudades grandes como Nueva York o Londres, que también sufría algo parecido. Ha sido uno de los procesos de transformación más rápidos de la Historia.

Anteriormente cuando aparecía una nueva tecnología tardaba hasta 100 años en establecerse. En este caso se calcula que en 1899 todos los taxis de NY eran tirados por caballos. En 1917 desaparece el último taxi de carro de caballos. Hoy en día un cambio de paradigma en el uso de un recurso similar a este es muy complicado porque hay mucha más regulación, aunque hay ciertos resquicios para conseguirlo.

Por suerte hoy el avance tecnológico es tan rápido que cuando ya muchas personas están usando algo, la Administración llega tarde para restringirlo. Yo creo que todos tenemos teléfonos móviles ahora porque cuando los gobiernos quisieron controlarlos ya casi todos teníamos uno.

Igualmente, creo que muchos de estos problemas relacionados con los recursos naturales que hoy vemos como irresolubles, dentro de poco serán completamente resueltos y olvidados como le pasó a los excrementos de caballo. Muchas veces vemos los problemas con más dramatismo del que verdaderamente precisa.

Es habitual escuchar frases alarmistas como “nos vamos a quedar sin petróleo, ya hemos alcanzado el pico”. Yo digo que esto es imposible porque cada vez vale menos. El cálculo económico me dice que es imposible que el petróleo se esté agotando, es más, tienen que estar creciendo las reservas o tiene que estar mejorando la eficiencia de las tecnologías que usan petróleo.

En el momento en que la falta de disponibilidad de un recurso empieza a ser acuciante, primero aparecen las tecnologías del rapiñeo para aprovechar su uso, y después viene la aparición de alternativas, procesos que suelen ser muy rápidos y más hoy en día con la velocidad de transmisión de la información. En definitiva, los problemas que ahora nos agobian nuestros hijos ni los recordarán.

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