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The Philadelphia Inquirer

El idiota de la semana: The Philadelphia Inquirer

El Philadelphia Inquirer aprovechó nada menos que el Día de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto para marcarse un reductio ad Hitlerum, comparando en su editorial al mismísimo Hitler con, adivinen… sí, Donald Trump, ¡cómo no!

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The Philadelphia Inquirer aprovechó nada menos que el Día de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto para marcarse un reductio ad hitlerum, comparando en su editorial al mismísimo Hitler con, adivinen… sí, Donald Trump, ¡cómo no!

Hasta ahora, el argumentum ad hitlerum, es decir, comparar con Hitler a cualquiera que te desagrade políticamente, era una manida falacia ad hominem propia de las discusiones entre trolls de internet. Sin embargo, The Philadelphia Inquirer es el tercer diario aún en circulación más antiguo de Estados Unidos y está entre los 20 primeros del país, según su tirada diaria.

Que un periódico de izquierda critique ciega y vehementemente a Trump no es novedad; que lo comparen con Voldemort, Sauron, Lex Luthor o el propio Hitler tampoco sorprende; pero que la comparación con Hitler se haga a cuenta del Día de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, el 27 de enero de 2021, marca un nuevo hito en la decadencia de la prensa tradicional.

The Philadelphia Inquirer: todo el que no esté de acuerdo conmigo es Hitler

El editorialista hace un ejercicio de memoria histórica al apelar a sus ascendientes judíos víctimas del Holocausto para justificar sus palabras, pero se olvida convenientemente de que Trump consiguió históricos acuerdos de paz entre Israel y sus países vecinos árabes.

Comparar los campos de concentración y las cámaras de gas de Hitler con las jaulas para niños inmigrantes de Trump, está mal por muchos motivos. Primero y más importante, porque no es lo mismo el horror del asesinato sistemático y a sangre fría de millones de personas por su mera existencia, que la retención a la espera de deportación de inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera, por cruel que esta pueda aparentar ser. Y segundo, más anecdótico, pero altamente irónico, es que dichas jaulas son fruto de la administración de Barack Obama, y relativamente menos utilizadas por Trump.

Ver un claro paralelismo entre el esperpéntico asalto al Capitolio y los ataques a negocios de judíos en los años treinta, pero permanecer ciego ante los disturbios y saqueos de Black Lives Matter y Antifa durante los últimos años demuestra una miopía ideológica digna de estudio, así como un caso severo de astigmatismo que le impide diferenciar entre bienes públicos y privados. Máxime siendo un periódico de Philadelphia.

Además, que Trump haya sido el primer presidente americano desde hace 40 años en no iniciar una guerra durante su primer mandato, lo convierte en un dictador belicista con ínfulas hitlerianas de lo más extravagante y peculiar.

La llamada Ley de Godwin o regla de analogías nazis de Godwin, dice que «a medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno». Con idioteces como la del Philadelphia Inquirer habrá que pensar si reformularla, diciendo: a medida que la sombra de Trump se alarga, la probabilidad de que aparezca un periodista de izquierda comparándolo con Hitler —recordemos, un socialista— tiende a infinito.

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