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New York, suicidio económico

Florida sonríe ante el suicidio económico de New York

En plena crisis económica generada por la pandemia, las autoridades demócratas solo tienen una solución: aumentar impuestos

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En tiempos de polarización y crispación social se notan las diferencias entre modelos y sistemas. Estados Unidos no es la excepción, sobre todo en el apartado económico, donde, pese a que en todo el país rige un sistema de libre mercado, respeto a la propiedad y a las libertades económicas, cada estado tiene la suficiente autonomía para agregarle matices a sus legislaciones y gobernar según sus requerimientos. Esto es lo que sucede con Florida y New York, estados que se diferencian notoriamente: uno con una economía pujante y otro que lleva adelante un suicidio económico.

En la actualidad, New York está a las antípodas de Florida. Son polos opuestos. No solo por el hecho de que las principales autoridades en uno son demócratas y en el otro son republicanos, eso es un hecho casi menor, sino por la forma de encarar casi todos sus problemas.  

Casos como la distribución de la vacuna contra la COVID-19, las políticas económicas, el manejo de la pandemia (confinamientos vs. apertura) o el conflicto de la vuelta a clases son ejemplos de cómo New York y Florida se miran en un espejo y las diferencias no podrían ser más marcadas.

Aumento de impuestos, un suicidio progresivo que planea New York

Llama la atención que ante la crisis económica, el aumento de la pobreza, el desempleo, el problema de la fuga de inversionistas y el déficit fiscal la única solución de las autoridades demócratas sea aumentar los impuestos. Todo en plena crisis pandémica.

De acuerdo con las últimas revelaciones, los legisladores neoyorquinos están discutiendo el aumento de las cargas impositivas a las sociedades y a la renta, en una nueva forma de castigar a la riqueza.

The Wall Street Journal (WSJ) reseñó la noticia así: «El gobernador de New York, Andrew Cuomo, y los legisladores estatales están cerca de llegar a un acuerdo presupuestario que aumentaría los impuestos de sociedades y de la renta en 4,300 millones de dólares al año y haría que los que más ganan en la ciudad de New York pagaran la tasa impositiva local combinada más alta del país».

Resumiendo la información, las autoridades de New York están evaluando subir los impuestos estatales del 8,82 % al 9,65 % a los ciudadanos con ingresos que superan $1,000,000; al 10,3 % a los que ganan más los $5,000,000 y al 10,9 % a los que ganan más de $25,000,000.

Además, a los impuestos estatales se le debe sumar un 3,88 % que la ciudad grava a los ingresos más altos, por lo que la carga impositiva para los más ricos en New York quedaría entre el 13,5 % y el 14,8 %, superando a California, que es el estado que más castiga a los millonarios, gravando el 13,3 % a las fortunas que superan $1,000,000.

Las fuentes del WSJ también revelaron que se planea subir «el impuesto de sociedades de New York al 7,25 % desde el 6,5 % hasta 2023».

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El gobernador de New York, Andrew Cuomo, uno de los responsables del suicidio económico de New York. (EFE)
New York en depresión

Los números fríos, si bien no reflejan por completo lo que es una situación deprimente, sí ayudan a dimensionarla.

Por ejemplo, la tasa de desempleo en New York es altísima. «Las cifras preliminares de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos Estiman que New York tiene la segunda tasa de desempleo más alta del país (8,9 %), después del estado de Hawai (9,2 %) y justo por delante de Connecticut y California (8,5 %)», se lee en un artículo de Mario Marroquin para Iohud. En Florida, en cambio, el desempleo está por debajo del 5 %.

En su texto, Marroquin señala que «un análisis del Producto Interno Bruto real realizado por la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos estimó que, si bien el PIB real total cayó un 3,5 % en 2020, el PIB real de Nueva York disminuyó casi un 6 %».

A estos números hay que agregarles, por ejemplo, el ahogamiento del sector de la hostelería, donde los restaurantes y los hoteles están sufriendo por la disminución del turismo y los confinamientos durante las etapas más difíciles de la pandemia.

En definitiva, la recuperación económica de New York luce inequívocamente lenta; y las señales del mercado no parecen ser las mejores.

Autoridades sin soluciones efectivas ante el suicidio económico

Con respecto al plan revelado por el WSJ, El American contactó a Chris Edwards, director de estudios de política fiscal del Cato Institute y que anteriormente fue el economista principal del Comité Económico Conjunto del Congreso. Edwards comentó que New York, en lugar de ahuyentar a sus ciudadanos, debería aprender lecciones de Florida.

«El flujo interestatal de americanos que cambian de estado durante años ha sido de New York, con altos impuestos, a Florida, con bajos impuestos. New York se está suicidando económicamente con su gobierno enormemente inflado y sus altos impuestos», explicó Edwards. «New York y Florida tienen la misma población, pero New York es el doble de grande. El gobierno de New York está enormemente inflado».

«En lugar de aumentar los impuestos y ahuyentar a más empresas y residentes, New York debe reducir drásticamente el tamaño de su gobierno y reducir las cargas impositivas. Debería aprender las lecciones de Florida».

Edwards.

Por otra parte, Daniel Di Martino, economista venezolano residenciado en USA y colaborador en diferentes medios americanos, comentó a El American que «el Gobierno demócrata de New York parece tener el objetivo de relegar al estado a la irrelevancia económica. Miles de neoyorquinos están dejando el estado todos los días por la falta de oportunidades, inseguridad, y altos impuestos. Aumentar los impuestos aún más solo acelerará este proceso. Felicidades a los estados de Florida y Texas que recibirán más emprendedores y gente trabajadora gracias a New York».

New York, suicidio económico
«New York se está suicidando económicamente con su gobierno enormemente inflado y sus altos impuestos», Chris Edwards. (EFE).
Los millonarios huyen de New York a la Florida

Miami, la principal ciudad de Florida, es la que disfruta del mal momento económico que atraviesan estados como New York y California.

«La Ciudad Mágica» busca convertirse en la competencia directa de New York sacándole el monopolio financiero y de San Francisco intentando convertirse en un Silicon Valley 2.0. Su fórmula no podría ser más simple: impuestos bajos, alta seguridad jurídica, mayores libertades económicas, buen clima comercial y políticas ambiciosas.

Y Florida sonríe. Porque mientras ellos trabajan para atraer inversión en tecnología y a grandes firmas financieras en pro de sus objetivos, las autoridades neoyorquinas les entregan en bandeja de plata las joyas de la corona: a los más ricos.

Así como los ciudadanos comunes están saliendo de California a Texas o Arizona, y de New York a Florida, los millonarios también planifican su patrimonio y buscan vivir en aquellos lugares donde la calidad de vida es mejor y las oportunidades para hacer negocios son mayores.

En lugar de hacerles la vida más fácil a sus millonarios residentes, para que estos inviertan generando nuevos negocios, empleos y, por supuesto, ingresos a las arcas estatales, New York decide complicarla con regulaciones y cargas impositivas agobiantes que los espantan.

Quien está al tanto del éxodo de neoyorquinos a Miami es Martin Litwak, abogado argentino especializado en planificación de patrimonio residente en Florida, quien le comentó a El American que la postura de las autoridades neoyorquinas es «bastante tonta».

«Ya había rumores de un impuesto a los bienes inmuebles en New York para que la gente que tiene un second home en la ciudad termine pagando más impuestos. Esa carga impositiva, pese a que no me gusta y es bastante mala, en definitiva, es mucho más razonable que este aumento», arguyó Litwak explicando que el primero tiene más sentido porque «la gente que tiene un second home en New York va a seguir viajando por ser una ciudad tipo meca y no creo que la gente venda los departamentos por este impuesto adicional».

En cambio, «este otro impuesto, que es un impuesto a las ganancias, en tiempos de movilidad y de pandemia es realmente tonto; porque los que aman New York van a vivir en las afueras de New York y no los va a alcanzar este impuesto y los que no aman tanto a New York se van a encargar de no cumplir con los mínimos de residencia y no van a pagar impuestos».

El abogado explicó que esta «es una carga impositiva fácilmente eludible cambiando la residencia a otro estado o ciudad», y que él no cree que le saquen mucho rédito. Además, comentó que las autoridades «van a terminar de echar a la gente más exitosa de la ciudad que ya está viniendo de New York sobre todo a Miami».

De acuerdo con los reportes, durante el año pasado, Florida estaba recibiendo casi 1,000 personas por día que hicieron sus maletas para huir de los regímenes fiscales más inflexibles de USA, sobre todo de estados del norte del país como New York.

La ecuación, aunque los demócratas no quieran aceptarla, es muy simple: Florida está sonriendo ante el suicidio económico de las autoridades neoyorquinas. El estado, hoy gobernado por Ron DeSantis, seguirá recibiendo millonarios, inversión y seguirá creciendo en los sectores tecnológicos y financieros. Los demócratas deberán, de alguna u otra forma, buscar soluciones más creativas para resolver los problemas económicos en sus estados. ¿Lo harán?

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