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Hermann Tertsch: “Ninguna persona que se diga inteligente debería simpatizar con Putin”

El eurodiputado conversó con El American sobre la crisis entre Rusia y Ucrania, la complicidad del papa con la izquierda y el avance de los malos en el mundo

A propósito del foro Madrid, en Bogotá, cientos de personalidades de toda Iberoamérica se reunieron entre el 18 y 19 de febrero para conspirar en contra del Foro de Sao Paulo, la organización izquierdista fundada en 1990 por Fidel Castro. Uno de los líderes de la iniciativa del Foro Madrid fue el periodista, escritor y eurodiputado del partido conservador Vox, Hermann Tertsch.

Tertsch, autor de varios libros, uno de los periodistas más respetados de España y un político aguerrido y enérgico, habló con El American, en el marco de Foro Madrid, sobre las amenazas más inminentes. Tertsch conversó de Vladimir Putin, China, el papa y el avance de la izquierda totalitaria a lo largo del mundo.

Él no se deja engañar por ese chantaje sobre Putin y la supuesta grandeza rusa. Para Hermann Tertsch es claro: Putin es un tirano, y todo conservador que lo vea con buenos ojos ha sido manipulado, en el mejor de los casos. No le tiembla la voz para hablar de la complicidad del papa con el avance de la agenda globalista o de la tibieza del mundo conservador, cuya inacción ha devenido en el triunfo de los malos.

Vladimir Putin

Uno de los puntos sensibles para la derecha en el mundo es el tema de Rusia. Vladimir Putin de alguna manera despierta emociones en todos los bandos. Muchísimos en la derecha lo admiran, ven en él una especie de símbolo de las tradiciones y Occidente. ¿Usted ha cedido a ese chantaje?

— No. Lo que yo llevo diciendo hace tiempo es que una de las peores trampas en las que podrían caer las fuerzas conservadoras de derecha europea, sería ceder a ese encanto por parte de Putin, pensando que ahí están las esencias.

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El hecho de que a nosotros no nos guste todo lo que es el mensaje socialdemócrata globalista que estamos viendo no nos puede hacer olvidar. Hay que ser muy poco sofisticado para no entender que Putin tiene una serie de mensajes, que tiene una serie de cosas en las cuales podemos detestar algunas de las mismas cosas, pero nosotros no tenemos nada que ver con el concepto que él tiene de ni del poder, ni de la sociedad, ni de la libertad, ni de la prosperidad, ni del futuro.

O sea que Putin es básicamente un chequista. Un chequista que se ha puesto a lado de una serie de popes y ha comprado a la Iglesia Ortodoxa igual que la compró Stalin en su momento. No tiene ningún problema. Y en realidad el Estado ruso, la Rusia de Putin, no es otra cosa que una oligarquía donde un grupo de oligarcas muy fuertes expulsó o mató a los que no se sometían a la obediencia de Putin.

Esos oligarcas han creado un estado bajo Putin, han dado inmensas cantidades de dinero al ejército e inmensas cantidades de dinero a la policía para protegerse ellos mismos y para crear un Estado hacia afuera, amenazante, amenazador y con un espíritu y un mensaje, una narrativa nacional redentora.



Pero en realidad ese Estado, es una dictadura…

Mafiosa…

— Profundamente mafiosa, profundamente injusta, profundamente corrupta en todo. Porque todo es corrupción. Y después en la que la población sufre muchísimo y no tiene esperanza. Fundamentalmente en Rusia el problema en este momento es el alcoholismo, es la desesperación, son los suicidios, es el nihilismo, es la violencia gratuita. Son elementos de una sociedad sin esperanza, porque eso es lo que existe en este momento.

 ¿Y qué es Rusia hoy? Es un Estado que vive de vender materias primas, como los países africanos, como los países del tercer mundo. Viven al día. Es decir, que tienen que estar vendiendo materias primas sin ningún tipo de valor añadido —aparte de armas—. Pero vamos, que aparte de armas y que tienen su monopolio y su industria bélica con su ejército dentro, forrándose en todos los oficiales y generales… ¿pero aparte de eso, qué venden? Materia prima.


¿Entonces qué? Alguien dijo hace muchos años ya que la URSS era el Alto Volta con armas nucleares; es exactamente lo que es ahora Rusia. Es el Alto Volta con armas nucleares y un ejército en el cual se ha gastado lo que no se ha gastado en asfalto.

Como no pueden solventar las necesidades internas, solventan las necesidades narrativas con las crisis exteriores. Y esa amenaza, eso de que habla, ¿de qué se siente amenazada Rusia? ¡No! El que se siente amenazado es él. El régimen se siente amenazado por Ucrania porque Ucrania tiene un problema para ellos: es que funcione.

Si Ucrania funciona en libertad, los rusos —que sí son hermanos de los ucranianos, por supuesto que son hermanos, más allá de cunas y de que hubiera una iglesia… son dos pueblos hermanos y dos pueblos unidos también en la historia—. Si los rusos ven que los ucranianos funcionan en libertad… lo primero que van a decir es “nosotros también”.  Y eso es lo que es una amenaza de Occidente, realmente. No la OTAN, no los tanques, no, no, no… que haya tiendas, que haya derecho, que haya jueces y que funcionen las cosas.

Por eso digo que esa trampa pro rusa que vemos en tantos sitios… que yo detesto a todos los globalistas desde Macron, a Biden, a todos estos… Que yo comprendo que les parezcan horrorosos; pero, ¿que te parezcan horrorosos Biden, Macron y Merkel pero no Putin? ¡Vamos! Eso no puede llevar a nadie inteligente o con un criterio de ecuanimidad a entusiasmarse con Putin. Ninguna persona que se diga inteligente debería simpatizar con él.

Hay que ser muy acomplejado.

— Exacto. Es asburdo.

— Entre ayer y hoy hemos estado hablando del Foro de San Paulo. Y es evidente que cuando hablamos del Foro de Sao Paulo y de los aliados o factores del Foro de Sao Paulo, tenemos que hablar de Rusia. ¿Por qué? Porque Rusia apoya a…

— Rusia apoya todo lo que debilite a la sociedad, a la cohesión de las democracias occidentales, a todo. Es decir, Rusia no va a salvar a nadie. Ni Rusia, ¡ni Putin es religioso, por Dios!, ni Putin va a salvar a los cristianos de ningún sitio. Al contrario. Él tiene aliados que ahorcan y matan cristianos. Todo es retórica. Aquí lo que intenta es debilitar cualquier sociedad occidental. Y sobre todo, por supuesto que a los Estados Unidos más que a nadie, pero a todos los demás también.

Rusia nunca ha hecho nada para mejorar un país iberoamericano, ni un país europeo. Tampoco cuando llegó a los países del Pacto de Varsovia, que yo he conocido muy bien, todavía con la Unión Soviética allí.

O sea, Rusia intenta debilitar y por eso intenta… Mira, el juego de poder es legítimo, pero que nadie venga a decir que Rusia está haciendo aquí otra cosa que mal, porque Rusia está apoyando proyectos totalitarios, proyectos criminales que desprecian la vida humana —que es lo mismo que hace Putin en Rusia, pero quiere que aquí especialmente, que son países de otra cultura donde se ansían la democracia y el respeto a la vida, pues lo que quiere y lo que trae, es más falta de respeto a la vida, más apoyo para las organizaciones criminales y sobre todo, más apoyo a regímenes totalitarios y dictatoriales como el suyo propio.

Tengamos elecciones o no tengamos elecciones no sirven para nada, ¿comprendes? Pero que si bien apoya a Cuba, ¿quién apoya a Venezuela, quien apoya a Ortega, quien apoya a todos?, China y Rusia. Y son los dos elementos que intentan debilitar a la civilización occidental.

China

— Iba a hablar de China porque el otro factor es China, sin duda alguna. Y creo que más que Rusia —porque Rusia es una potencia menor; pobre, frágil. China no. Paloma Valencia mencionaba ayer este gráfico de The Economist, que contrasta cómo hace 20 años el principal aliado comercial del mundo occidental era Estados Unidos y hoy es China. Muchos países han seguido a China, casi toda Latinoamérica ha seguido a China y particularmente una de las que más inquieta es que Brasil haya seguido a China ¿Qué piensa de esto?

— Hay un proceso preocupante, yo creo que a largo plazo China va a tener enormes problemas. O sea es una gran potencia, pero es una potencia muy frágil a su vez porque tiene muchos problemas de estructura y como sociedad. Pero dicho esto, en estos momentos es una inmensa amenaza y tiene un poder y una resolución, que no tiene nadie y por supuesto eso juega un papel enorme. Desprecia a todo el mundo. China es muy amable y muy cortés en las relaciones hasta que tiene una situación de superioridad y una vez que ha pasado eso, la sonrisa amable, simpática, estupenda y generosa y eso de que ‘yo invierto dónde tú quieras, cuando quieras, al plazo que tú quieras y siempre contando contigo”, al fina esa sonrisa se tuerce y las dependencias de China son inmensamente crueles como África ha demostrado. 

América no lo sabe todavía y por eso sería conveniente que no entrara en eso. Pero claro, hay muchos que por la hostilidad de la opinión pública, las opiniones públicas americanas —que son tan anti americanas, tan antiyanquis—, que casi que prefieren eso.

Yo he visto ahora asustado que Bolsonaro —claro que lo maltrata todo Occidente, todos lo insultan—, ha ido entrando en un juego de buscar por otros lados, otros apoyos, que es comprensible, pero que es sumamente peligroso. Ves que el 5G de Brasil, que estamos hablando de una operación colosal, que el 5G de Brasil va a ser de la Huawei, quiere decir que va a ser chino, que va a estar al servicio de los servicios secretos y del Partido Comunista Chino. Todos los datos que entran, todos los datos quedan al servicio del aparato del Estado chino. Es muy tremendo. Y si vemos realmente el puerto que están haciendo en Perú y vemos todo, ya no la dependencia de Brasil en materia de agricultura, sino Chile mismo. Chile, Perú, Ecuador, México.

Yo hablaba ahorita con el excanciller Araújo y me decía que el gran error de estos tiempos es creer que China es simplemente un aliado comercial.

— Sí, claro, pero es que es mentira. Nunca lo es.

¿Qué hay realmente detrás, entonces?

— Pues hay una gran operación, pero sobre todo lo que hay es la debilidad por parte de Occidente —que Occidente al no creer en nada, es difícil conseguir cohesión que requiera sacrificios.

Una de las cuestiones que a mi más me han preocupado y más me han alarmado y más me han entristecido, es ver la lista de generales norteamericanos —generales de todo tipo de estrellas, los generales más famosos, cientos de generales norteamericanos—, que están trabajando para empresas chinas en estos momentos. Son algunos jubilados, pero algunos se han retirado y otros después de la jubilación. Los mejores generales, los generales con mejor reputación y los generales con peor reputación. Los generales están metidos en compañías chinas. Y todas esas compañías chinas trabajan para el Estado chino. Eso es devastador.

El concepto de que los defensores por antonomasia de la nación norteamericana están todos, por dinero, a sueldo de quienes son el enemigo.

El eurodiputado de Vox Hermann Tertsch en Madrid a 25 de enero de 2020 25 enero 2020. Ricardo Rubio / Europa Press. (Foto de ARCHIVO)

El papa y la debilidad de la derecha

Hay una parte de un poema de William Butler Yeats que, creo que caracteriza muy bien todo esto, que es que “los buenos carecen de convicción y los malos gozan de la intensidad”. Nosotros somos responsables de esta tragedia.

— Butler Yeats lo tiene todo dicho, es decir, nosotros somos absolutamente responsables. Y de lo que nos pasa a nosotros, llevamos 50 años retrocediendo, dejando que la izquierda y el marxismo vaya entrando y se vaya quedando así con las escuelas, se quedara con las universidades, se quedara con la cultura, se quedara con los medios de comunicación, se quedara con el entretenimiento y al final se quedara con la Iglesia.

¿Usted diría abiertamente que el papa juega para esos intereses?

— El papa está plenamente metido en lo que es ese proyecto, por supuesto. Y entonces tú me dirás ¿toda la iglesia está dentro? No toda. Pero digamos que en estos momentos lo decisivo es lo que está pasando en la iglesia. La iglesia está apoyando lo que es el proceso de la globalista agenda 2030, la deshumanización o descristianización de Occidente. Desde luego no están en ningún momento forjando ningún tipo de resistencia frente a eso. Lo pudo hacer en sus días Juan Pablo II, lo pudo hacer Ratzinger, pero ya vemos lo que ha pasado…

El contexto es desfavorable, vemos que avanza…

— El contexto es… cuidado, cuidado. El contexto es desfavorable porque es muy amenazador, porque es muy rápido, porque hemos perdido mucho tiempo —llevamos 50/60 años en que los conservadores se han dedicado a su nicho familiar, a su codicia, a hacer dinero o a divertirse o a lo que fuera, pero no se han dedicado a ningún proyecto colectivo y de servicio a la sociedad ni a defender nunca los valores en los cuales fue creada esta sociedad.

Mientras se han hecho concesiones todos los días por pereza, por indolencia, por cobardía, por lo que sea, se han hecho concesiones todos los días al neomarxista, al neomarxismo.

No hay día en el que las defensas no sean atacadas y los afectados, prácticamente, miran a otro lado o se distraen con cosas o les meten modas de un tipo o de otro, no para que nos relajemos. Sin embargo, y esa es la esperanza, no sé si llegaremos a tiempo o si llegaremos tarde, pero la batalla es el camino. La batalla es el camino. Y lo importante es que hoy somos mucho más conscientes del peligro que hace 10 años no veíamos —y que hace 25, no quiero ni contarte… hace 25 años nadie pensaba ni que hubiera, ni que existiera el peligro. Sin embargo, hoy sabemos que existen los peligros.

Cada vez hay gente consciente de lo que puede perder, que no es solo la libertad. Te van cortando las formas de vida, el entendimiento de la propia personalidad, el concepto sagrado del ser humano, de la persona, como imagen y semejanza de Dios. El concepto de trascendencia humana, de espiritualidad. Todo eso, ellos lo quieren a toda costa destruir porque ellos quieren seres intercambiables como chinos, ellos quieren soldados chinos que dan igual, porque no tienen pasado, no tienen memoria, no tienen familia, no tienen tradición, no tienen afectos, no tienen recuerdos, no tienen voluntad y no creen en ningún tipo de cosa superior a su propia existencia.

Pero se han creado focos de resistencias muy importantes y los focos de resistencias están en todas partes. Eso, muchos estaban resignados, nosotros cada conquista que hacemos es conseguir que la gente reaccione y pueda decir ‘se pueden hacer cosas, no voy a seguir haciendo mi vida mientras dure esto porque todo esto se va a la mierda enseguida y no hay nada que hacer’. Hay mucho que hacer para nuestras siguientes generaciones, de momento.

El momento de la reconquista

Hay algo que es lo más urgente y hoy el foro cerraba diciendo que hay que pasar de defendernos a atacar…

— No, pero no es que nos defendíamos y ahora debemos atacar. ¡Es que ni siquiera nos hemos defendido! Hay que empezar a atacar, hay que forjar el concepto de reconquista que yo discutí ayer que es muy importante.

Claro, para los españoles significa algo grande: la reconquista. Para los americanos debiera también serlo. Pero es el concepto ese de reconquista el que tenemos que extender. Es decir, nosotros vamos a recuperar el espacio que nuestros padres, en gran parte, pero nosotros también, hemos dejado que nos quitaran. Nuestros espacios que ya hemos enumerado: desde la escuela, la educación, cultura, entretenimiento, la propia Iglesia. Cualquier espacio público. Tenemos que recuperar los valores de la vida, los valores de la familia, el valor del derecho, de la ley, de la defensa del débil, en fin, tantísimos valores que han hecho 3,000 años de civilización, que nos han llevado a lo que es la civilización occidental, que es Atenas, Roma, Jerusalén. Eso es lo que debemos defender y reconquistar e ir expulsando al mal —porque es el mal. Estamos hablando del mal, estamos hablando de que toda esta cultura —y son 200 años, no son 50… 50 es la ofensiva neomarxista, claro, pero todo esto… digamos que el foco comienza en la ilustración, que es donde se empiezan a socavar los valores.

La ilustración tiene muy buena prensa. Claro, porque igual que la leyenda negra, está hecha para lo que está hecha; la ilustración se hacía su propia buena prensa y tiene muy buen prensa, pero la ilustración tiene unos graves problemas que son los que han ido desembocando en todo esto. Pero sin entrar en disquisiciones filosóficas, de lo que se trata es que hay que ganarle al mal. Y ganarle al mal solo se hace arriesgando, se hace con espíritu de combate. No se hace buscando un acuerdo con el enemigo. El enemigo te quiere matar, el enemigo te quiere liquidar, el enemigo quiere que dejes de ser tú, que tú no existas tal como eres sino o que mueras o que te conviertas en una lapa, eso es lo que quiere el enemigo.

Ser es defenderse. Para defender la persona sagrada, para defender la civilización, tienes que ganar a aquel que la necesita socavar, que es su enemigo y que no tiene otra razón de ser, que combatirnos y que combatir a la idea trascendental del individuo. Entonces, hay que ir contra esa ideología del resentimiento, de la envidia, de la destrucción, de la desconfianza.

Entonces, ellos quieren llevarte al lodo directamente y nosotros lo que tenemos que hacer es acabar con esa fábrica de odio, de resentimiento, de emociones negativas que es ese concepto que tiene la izquierda, ese concepto tan marxista de la historia, que es en sí mismo el marxismo, es en sí mismo el elemento tóxico que envenena el alma y que lleva a la gente a esa pulsión negativa frente al prójimo. Entonces, yo creo que lo que tenemos que hacer es lo que dice Santiago Abascal: “Siempre sin miedo a nada ni a nadie”. Es decir, primero, no tener miedo. Sí, hasta se puede perder la vida; pero estás luchando por un proyecto que es muy superior a ti.

Lo que hace la diferencia es que tú no luchas por ti mismo solo, sino que luchas por un marco mayor, de mucha más importancia. En una empresa en la que cual tu valoras mucho más que solo a ti mismo. Así se hizo la reconquista, así se hizo la conquista de América y así se han hecho las catedrales: creyendo en algo.

Cuando ves la catedral, dices: ‘Esto es imposible de hacer’. ¿Cómo se hace una catedral? Pues se hace creyendo en algo superior. Nosotros, hoy en día con todo lo debilitada que está la sociedad, tan corrompida, tan descreída, tan resignada, estamos ante la necesidad de construir una inmensa catedral y para construir esa catedral, tenemos que creer en algo mucho mayor que nosotros.

¿Qué es ese algo?

— Ese algo puede ser para unos un Dios, pero para todos debe ser esta trascendencia, ese valor del ser humano. La convicción de que el ser humano es un ser que trasciende a su propia vida.

— Para terminar, ¿es optimista, considerando ese contexto?

Optimista… Yo creo que vamos a tener muchísimos disgustos, y que vamos a entrar en un época muchísimo más traumática y probablemente más violentas que las que hemos tenido, las que hemos vivido recientemente, pero yo soy optimista en el sentido de que mientras haya reductos de seres humanos, de grupos de seres humanos que tengan la llama divina, la fortaleza, el coraje y la decisión para creer en la trascendencia, mientras eso exista siempre habrá una esperanza de que podamos revertir los procesos de degradación.

Ratzinger lo dijo: “El destino de la iglesia es, de alguna forma, volver a las catacumbas. Pero entonces será una iglesia mucho más pura”. Es cierto que, quizá, los seres humanos libres, con sentido de trascendencia, estemos condenados a ser muy pocos. Pero mientras haya algunos, habrá esperanza. Esperanza de que vuelva a haber un ser humano, que es el ser milagroso y divino, porque es realmente el ser de Dios.

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