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Israel: Bloque de oposición llega a acuerdo para formar gobierno y sacar a Netanyahu del poder

La votación en la Knesset será ajustada, ya que las ocho facciones que han acordado formar gobierno tienen una fuerza combinada de solo 62 escaños

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Ayer, los líderes de una amplia variedad de partidos de la oposición israelí llegaron a un acuerdo para formar un gobierno de coalición que le pondría fin a los 12 años de permanencia en el poder de Benjamín Netanyahu, que ahora tendrá que enfrentarse a los desafíos legales sin la protección política de su actual cargo. El bloque anti-Netanyahu cerró el acuerdo tras semanas de negociaciones y evitará que Israel vaya inmediatamente a sus quintas elecciones en dos años.

Se suele decir que la política causa extraños compañeros de habitación, pues bien, no hay mejor descripción del bloque anti-Netanyahu que acaba de acordar formar el nuevo gobierno. La coalición es increíblemente amplia y sus socios tienen poco en común, salvo su deseo común de poner fin al Gobierno de Netanyahu.

Netanyahu - Israel - El American
Israel ha pasado por un parón político, ya que el país está amargamente dividido entre partidarios y detractores del primer ministro Benjamín Netanyahu. (EFE)

El nuevo gobierno israelí contará con el apoyo de una coalición de ocho facciones, entre las que se encuentran el derechista Naftali Bennet, el centrista Yair Lapid e incluso el jefe del partido islamista Raam, Mansour Abbas. Según el acuerdo inicial, Bennet ocupará el cargo de primer ministro durante dos años y luego cederá el puesto a Lapid durante otros dos años.

Lapid, encargado de formar gobierno, llamó al presidente israelí Reuven Rivlin y le informó del acuerdo, quien ha convocado a la Knesset (Parlamento israelí) para que se reúna inmediatamente y vote la formación de una nueva administración. Si la mayoría del parlamento (61 votos) vota a favor de la moción, Netanyahu dejará de ser primer ministro después de tener el destino de Israel en sus manos desde su elección en 2009.

Sin embargo, la votación en la Knesset será muy ajustada, ya que las ocho facciones que han acordado formar gobierno tienen una fuerza combinada de 62 escaños, apenas uno por encima del umbral necesario para crear una nueva administración en Israel.

Sin embargo, si más de un diputado desertara, los israelíes tendrían que acudir de nuevo a las urnas. Por eso no hay que descartar todavía a Netanyahu, que intentará por todos los medios mantener la presión sobre algunos miembros de la nueva coalición para que deserten a su lado y obliguen a la Knesset a convocar nuevas elecciones. Aunque el impulso está con la coalición Lapid-Bennet, Netanyahu solo necesita convencer a unos pocos diputados para hundir el nuevo gobierno antes de que empiece.

Los retos de la coalición anti-Netanyahu

La nueva administración será histórica y se enfrenta a la complicadísima tarea de equilibrar los intereses contrapuestos (incluso contradictorios) de sus miembros. La coalición incluirá a un primer ministro que ha dicho que la creación de un Estado palestino sería “suicida” para la seguridad de Israel y también al líder del partido islamista Raam, quien representa a la minoría árabe que es ciudadana israelí, algo sin precedentes en la historia política de ese Estado.

Mansour Abbas - Netanyahu - El American
El líder del partido islamista Raam, Mansour Abbas, jugó un rol clave en la formación del nuevo gobierno. (EFE)

La variedad ideológica dentro de la coalición seguramente la hará extremadamente frágil. De los ocho socios de la coalición, dos son partidos de izquierdas que están a favor de una solución de dos Estados, tres son partidos de derechas que se oponen a cualquier tipo de concesión importante a los palestinos, dos partidos centristas y la Lista Árabe Unida.

La heterogeneidad ideológica del nuevo gobierno israelí es como si Joe Biden, Mike Pence, Nikki Haley y AOC se unieran y planearan gobernar juntos durante al menos cuatro años. Si suena inverosímil, es porque esta coalición es realmente inédita.

Por lo tanto, será muy difícil para la nueva coalición hacer algún cambio político sustantivo, ya que cualquier cosa que beneficie a una parte del gobierno probablemente será considerada inaceptable por otros socios de la coalición.

Cuestiones como la recuperación económica tras la pandemia del COVID-19 seguramente ocuparán los primeros meses del nuevo gobierno, pero otros temas más candentes, como la anexión de Cisjordania o la tensa relación con los palestinos, pondrán a prueba la fuerza de la coalición en un futuro cercano. Puede que la coalición esté unida en su deseo de derrocar a Netanyahu, pero ¿qué ocurrirá después cuando lo único que los une ahora ya no esté en el cargo?

Si la Knesset aprueba la coalición, el mandato de Netanyahu terminará después de 12 años. (EFE)

En circunstancias normales, la fragilidad del nuevo gobierno significaría que Netanyahu tendría otra oportunidad de llegar al gobierno una vez que la coalición se rompa inevitablemente. Sin embargo, la política israelí no es normal desde hace al menos dos años y Netanyahu tendrá que enfrentarse primero al juicio en el que se le acusa de cargos de corrupción, que podría durar años y dificultar su regreso al poder si cae la administración Lapid-Bennet.

‘Bibi’ Netanyahu ha sido considerado por muchos como una especie de mago político, capaz de sobrevivir a desafíos que nadie más podría. Aunque parece que su suerte podría estar agotándose, incluso en su destitución el mago consiguió hacer un último truco: unir a la derecha, la izquierda, el centro y un partido islamista contra él.

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