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El colapso del metro de la CDMX es síntoma del colapso de México. Imagen: EFE/Sáshenka Gutiérrez

México, el colapso del metro es síntoma del colapso del país

El país está sometido al capricho de un régimen profundamente inepto, que alimenta nuevas tragedias

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El 3 de mayo, la noche de la Ciudad de México se envolvió en la tragedia, tras el colapso del metro en las cercanías de la estación Olivos, que se desplomó con todo y vagones, matando al menos a 23 personas e hiriendo de gravedad a otras 70. Lo peor de la tragedia es que no sorprende: el metro capitalino se está cayendo a pedazos debido a la incompetencia sistemática del régimen obradorista, que disfraza el descuido con el pretexto de la “austeridad”.

La tragedia que creó la izquierda

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus aliados políticos llevan más de dos décadas controlando en forma casi absoluta la Ciudad de México, a partir del triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas en 1997. A este le siguió como jefe de gobierno el propio AMLO (2000-2006) y luego (2006-2012) Marcelo Ebrard (su actual Secretario de Relaciones Exteriores). Entre 2012 y 2018 gobernó la ciudad Miguel Ángel Mancera, aliado de AMLO (hasta antes de su conflicto), y actualmente gobierna Claudia Sheinbaum, una de las personas más cercanas al presidente.

Durante todo este tiempo López Obrador y sus aliados han estado a cargo de darle mantenimiento al metro de la Ciudad de México, y no lo han hecho. Las fallas tecnológicas y de infraestructura se han multiplicado hasta el punto de poner en riesgo la propia sobrevivencia de la red, que traslada diariamente a 4.6 millones de pasajeros y es indispensable para el funcionamiento de la capital.

A pesar del típico discurso izquierdista en favor del transporte público, los gobiernos obradoristas le construyeron solo una nueva línea al metro, la línea 12, levantada durante la administración de Marcelo Ebrard. ¿El problema? Que no solo registró un sobrecosto por millones de dólares, sino que presentó tantas irregularidades y problemas de construcción que ha requerido constantes suspensiones e inversiones por más de 90 millones de dólares para arreglar desperfectos. Y es esa misma línea la que colapsó esta semana.

Respecto a la estación Olivos, las advertencias estaban a la vista. Desde el 2017 existen denuncias sobre problemas estructurales y en octubre del 2020 surgieron nuevas denuncias. Peor aún, el presidente de la Sociedad Mexicana de Ingenieros señaló en entrevista con Forbes que «al parecer ya no le dieron seguimiento ni mantenimiento a la zona… por la falta de mantenimiento y seguimiento… por eso mismo pudo haber colapsado».

En síntesis: por incompetencia o mala fe, las autoridades no tomaron las medidas adecuadas y las consecuencias las han pagado más de 20 familias que perdieron a sus padres, madres o hijos en un accidente absolutamente prevenible.

El colapso del metro de la Ciudad de México es el trágico ejemplo de un régimen incompetente. Imagen: EFE/Carlos Ramírez
El colapso del metro de la Ciudad de México es el trágico ejemplo de un régimen incompetente. (EFE)

El colapso del metro

Durante el periodo de Sheinbaum al frente de la Ciudad de México el presupuesto del metro se ha reducido todavía más, hasta el punto que en 2021 es inferior al del 2016. Ello a pesar de las propias auditorías internas que señalan la falta de control de calidad en el mantenimiento y acciones correctivas.

El resultado es un auténtico surtido de accidentes incluyendo, tan solo este año,

  • – el ya citado colapso en las cercanías de la estación Olivos de la línea 12 (3 de mayo);
  • – la falla en un tren de la línea 8, que obligó a los pasajeros a bajarse y caminar en la obscuridad del túnel a un lado de las vías (29 de abril);
  • – un incendio que paralizó la línea 4 (23 de abril);
  • – el descarrilamiento de un carro de la línea 3 (20 de abril);
  • – el “flamazo” en la línea 3 del metro (10 de febrero);
  • – el descarrilamiento de un carro de la línea A (12 de enero) y
  • – un incendio que calcinó por completo el Puesto Central de Control I, paralizando 6 líneas del metro (9 de enero).

Todo ello no es coincidencia, sino resultado directo de un Gobierno corrupto e incompetente, que usa la austeridad como pretexto para no gastar en lo que debe y desviar esos recursos hacia obras de relumbrón y programas de compra de voluntades políticas.

El colapso del metro es síntoma del colapso del país

El colapso del metro es una dramática muestra de lo que está ocurriendo en todo el país. Las instituciones y la infraestructura se están demoliendo a golpes de autoritarismo, reducciones presupuestales y funcionarios ineptos, mientras millones de dólares se desvían hacia programas con tintes claramente políticos, como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro, y hacia obras faraónicas sin utilidad o sustentabilidad clara, como la refinería de 2 Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto internacional de Santa Lucía.

Las cosas están mal, y se pueden poner mucho peor. Hace unas semanas hablábamos del enorme riesgo que implica, por ejemplo, la central nuclear de Laguna Verde en el estado de Veracruz, donde también hay denuncias de graves deficiencias en el mantenimiento y en las medidas de seguridad del reactor, como siempre, con el pretexto de la austeridad.

Con los hechos a la vista, el régimen de López Obrador es un peligro para México, para América y para toda la región, no solo por autoritario, sino por inepto. Al convertir en ley el capricho del tirano, el Gobierno de México se está volviendo cada vez más incompetente y desquiciado. Se están equivocando cada vez más y esos errores cuestan vidas.

Por eso el obradorismo debe ser detenido, por simple sentido común y sentido de sobrevivencia. Le urgen contrapesos y supervisión para que las tragedias por el colapso de la infraestructura y los errores absurdos no se sigan haciendo costumbre. Esta semana se les cayeron vagones del metro con todo y gente. La próxima pueden provocar un Chernóbil.

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