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Es poco probable que el proyecto de ley de la Comisión del 6 de enero sobreviva en el Senado

La Comisión del 6 de enero tendría, al igual que la creada tras el 11-S, la autoridad de “emitir citaciones” para adquirir información crucial para su investigación, aunque dicha facultad sólo podría utilizarse tras el acuerdo de la mayoría

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La Cámara de Representantes aprobó el pasado miércoles una legislación que crearía una comisión para investigar el asalto al Capitolio del 6 de enero. La forma final de la comisión del 6 de enero fue negociada por los congresistas John Katko (R-NY) y Bennie Thompson (D-MS) y aunque contó con la oposición del líder de la minoría de la Cámara, Kevin McCarthy (R-CA), fue aprobada con el apoyo de todos los demócratas y 35 republicanos.

Según una hoja informativa presentada por los congresistas Thomspon y Katko, la comisión se encargaría de “investigar e informar sobre los hechos y las causas del ataque al Capitolio del 6 de enero”, y estaría compuesta por un órgano bipartidista de 10 miembros, de los cuales 5 serían nombrados por los demócratas (Schumer y Pelosi) y los otros 5 por los republicanos (McCarthy y McConnell).

La Comisión del 6 de enero tendría, al igual que la creada tras el 11-S, la autoridad de “emitir citaciones” para adquirir información crucial para su investigación, aunque dicha facultad sólo podría utilizarse tras el acuerdo de la mayoría del consejo o mediante un acuerdo entre la presidencia (demócrata) y vicepresidencia (republicana).

El proyecto de ley aprobado por la Cámara exige que la Comisión elabore un informe final sobre el atentado del 6 de enero en el Capitolio antes del 31 de diciembre de 2021. Dicho documento tendría que explicar tanto las causas del asalto como las recomendaciones elaboradas por la comisión para evitar nuevos ataques contra las instituciones democráticas de Estados Unidos.

McCarthy anunció su decisión de oponerse al proyecto de ley a principios de esta semana, ya que, según él, el proceso estaba viciado por “despistes políticos”, tenía un “carácter potencialmente contraproducente” y era corto de miras, ya que no examinaba “formas interrelacionadas de violencia política”. Días después de esta decisión, la mayoría de la conferencia republicana en el pleno decidió seguir a McCarthy y votar en contra del proyecto de ley, aunque hubo un número importante de deserciones republicanas que decidieron votar a favor del proyecto a pesar de todo.

Comisión del 6 de enero
La ley crearía una Comisión a cargo de investigar las causas de los disturbios del 6 de enero en el Capitolio (EFE)

La comisión del 6 de enero peligra en el Senado

Con el proyecto de ley aprobado por la Cámara, ahora le corresponde al Senado decidir si el proyecto redactado por los Reps. Thompson y Katko será votado y enviado a la mesa del presidente para su firma o veto. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en la Cámara de Representantes, donde una mayoría simple es suficiente para conseguir cualquier cosa, la existencia del filibuster en el Senado exige que la mayoría de las leyes obtengan 60 votos para ser aprobadas.

Mientras que los demócratas lograron eludir el filibuster cuando consiguió que su paquete de medidas de alivio del COVID-19 se aprobara en el Congreso con el voto de desempate de su vicepresidenta Kamala Harris gracias al proceso de reconciliación presupuestaria, el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (demócrata de Nueva York), no podrá hacer lo mismo esta vez, ya que la reconciliación sólo es aplicable a la legislación relacionada con los impuestos y el gasto.

Por lo tanto, para que el proyecto de ley de la Comisión del 6 de enero se convierta en ley, los demócratas necesitarían que los republicanos no impulsaran un filibuster en el pleno y permitieran una votación o que 10 republicanos (una quinta parte de toda la conferencia del GOP) estuvieran dispuestos a cerrar el debate derribar cualquier filibuster que pudiera plantearse para evitar la aprobación del proyecto.

Debido a este hecho, el proyecto necesita el apoyo implícito o explícito del líder de la minoría en el Senado, el senador Mitch McConnell (R-KY), para que el proyecto tenga alguna esperanza de convertirse en ley. Sin embargo, el martes, el senador declaró su oposición al proyecto de ley calificándolo de “sesgado y desequilibrado” y afirmando que las actuales investigaciones del Congreso sobre el atentado son más que suficientes para explicar lo ocurrido el 6 de enero.

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (R-KY) anunció su oposición a la ley esta semana (EFE)

Con la abierta oposición de McConnell, el proyecto de ley tiene un camino muy difícil de convertirse en una ley real, ya que hay pocas perspectivas de que 10 senadores desafíen abiertamente a McConnell y voten en contra de cualquier intento de filibuster que pueda presentarse contra la Comisión del 6 de enero.

Algunos senadores han declarado que, aunque apoyen los esfuerzos de la Cámara de Representantes para crear una Comisión específica que investigue las causas de los atentados del 6 de enero, querrían que se introdujeran algunos cambios en el lenguaje del proyecto de ley. El senador Mitt Romney (R-UT) dijo que era importante que el personal que integre la comisión no fuera seleccionado por el partido mayoritario.

La política detrás de la Comisión del 6 de enero

Además de los argumentos sobre la dotación de personal y la necesidad de la comisión, también hay un cálculo político sobre la creación de una comisión. Algunos republicanos temen que la comisión se convierta en una parte central de la estrategia de los demócratas de cara a las elecciones intermedias de 2022. El senador Ben Sasse (R-NE) llegó a decir que gran parte del debate que se está llevando a cabo en la Cámara de Representantes en estos momentos “parece una estrategia electoral apenas velada”.

El razonamiento sobre esto es bastante simple: la comisión mantendría los eventos del 6 de enero frescos en la mente de los votantes y serviría como un arma del Partido Demócrata para mantener su base energizada mientras también recuerda a los votantes el caos del 6 de enero y el papel que Trump jugó en él.

Capitolio, seguridad, ¿qué pasó?
Los republicanos están preocupados de que la Comisión sería usada por los demócratas como una estrategia electoral para 2022 (EFE)

Los republicanos, por su parte, están ansiosos por olvidarse del 6 de enero (una de las razones por las que depusieron sin miramientos a Liz Cheney) y se centran en dinamizar a su base enfocando su mensaje en las políticas de la administración Biden y evitando cualquier conflicto costoso con un Trump aún vengativo pero popular en Mar-a-Lago.

Aunque parece cada vez más difícil que la Comisión del 6 de enero llegue a existir, al menos en su forma actual, la realidad es que ni republicanos ni demócratas pueden evitar lo que ocurrió el 6 de enero, el Capitolio fue atacado y es necesario que haya una revisión detallada y no partidista de lo ocurrido si se quiere que la democracia sobreviva.

Mantener la fortaleza de la democracia es más importante que cualquier cálculo político y los demócratas deben evitar la tentación de utilizar cualquier comisión como estrategia electoral, mientras que los republicanos deben aceptar el hecho de que es imposible simplemente barrer el 6 de enero bajo la alfombra y actuar como si nunca hubiera ocurrido.

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