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UFC 272, El American

UFC 272 vs la desgracia en Querétaro: ¿qué es ser un salvaje?

En Querétaro ocurrió una masacre que nos hace preguntarnos si vivimos en una sociedad de salvajes. Afortunadamente, al mismo tiempo UFC 272 nos mostraba el verdadero espíritu del deporte

Este sábado 5 de marzo fue UFC 272, una de las peleas más esperadas de los últimos años, sold out en un evento que no era de campeonato, la razón: Masvidal vs Convington. Dos antiguos mejores amigos, que incluso compartían entrenador, ahora se “odian” y quieren vencer al otro.

No es solo las acusaciones entre estos dos que antes eran inseparables lo que hacía tan llamativa esta pelea, es también Masvidal, que tiene una fanaticada enorme que espera que en cualquier momento el autor nocaut más rápido en la historia del UFC (5 segundos le bastaron para dejar inconsciente a Ben Askren) vuelva a hacer su arte y nos descrete a los espectadores con algún truco increíble.

Convington, por su parte, es el peleador número uno de la división, reconocido por tener un “aguante” que descresta. Un peleador con mucha potencia y sobre todo resistencia, que ha emocionado a los fanáticos de las MMA con notables triunfos como el que consiguió ante Rafael Dos Anjos.

En medio de la pelea, mientras esperaba ansiosa el enfrentamiento de dos grandes que se conocen todas las debilidades -no solo físicas y de técnica sino sobre todo mentales-, empecé a ver cómo mi twitter se llenaba de fotos y vídeos aterradores de un enfrentamiento entre los hinchas de dos equipos de futbol mexicano. Las cifras extraoficiales por ahora hablan de 17 muertos como consecuencia del enfrentamiento ocurrido en el partido entre Querétaro y Atlas, en el Estadio Corregidora.

Hombres ensangrentados, corriendo, tratando de huir de los hinchas del otro equipo para no ser asesinados. Otros tirados en el piso siendo arrastrados por una multitud salida de control que buscaba matar al que tenía una camisa diferente. Un derramamiento de sangre tan violento e irracional que conmueve hasta lo más profundo y nos hace cuestionarnos cosas básicas: ¿Hemos perdido la empatía? ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Qué es el deporte, por qué una hinchada hace esto?

Para mí la situación resultaba además contradictoria, esta semana un amigo rechazó mi invitación a ver el UFC 272 porque “esas cosas son de salvajes”. El domingo en la noche, mientras transcurría la pelea, recordaba mis reflexiones sobre la acusación de mi amigo y veía con aterro las fotos de lo que ocurrió en México, y casualmente los comentaristas de la UFC empezaron a hablar del extraño comportamiento de un Rafael Dos Anjos que parecía no querer atacar más a su oponente, un Renato Moicano que tenía la cara llena de sangre y parecía haber agotado ya todas sus energías.

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¿Son las MMA un deporte de salvajes, como me dijo mi amigo? Anoche, en medio de esas dos situaciones, una pelea esperada por millones -entre dos grandes que dicen odiarse- y una masacre en un estadio de futbol mexicano, confirmé lo que ya había concluido: absolutamente no. Las artes marciales son eso, un arte. Salvajes son los que, sin importar el deporte que sigan, se atreven a acabar con la vida de otro solo porque tiene una pasión diferente. Salvaje es el que no tiene empatía.

Los peleadores de UFC están altamente cualificados, se entrenan durante años en diferentes artes marciales, son hombres que podrían matar solo con sus manos si quisieran, y van a lona a hacer todo un despliegue de esas técnicas que practican cada día con una disciplina que pocas personas en el mundo tienen, su objetivo es hacer rendir al otro, y aún así, con todo ese contexto, el excampeón de peso ligero, Dos Anjos, en el UFC 272 evidentemente ya no estaba dando todo lo que hubiera podido, Moicano, su oponente, ya estaba prácticamente acabado.

Esos peleadores a los que muchos llaman salvajes, tienen lo que es básico en cada ser humano, empatía, el sentir dolor por el sufrimiento del otro. Dos Anjos me dejó claro en esa pelea lo que yo ya había reflexionado. A la lona van dos personas que voluntariamente quieren enfrentarse y que disfrutan el combate, que se entrenan cada día en algo que es un arte, que implica cosas completamente opuestas a una “salvajada”: un control enorme de las emociones, calma, agilidad mental para pensar en los movimientos, control para superar los momentos en los que parecen acabados, fuerza interior para pararse una y otra vez y luchar hasta el final.



Pero el domingo, cuando ese que es el escenario normal de una pelea, se convirtió en una situación en la que Dos Anjos ya no veía la oportunidad para mostrar esa máquina mental y física en la que se convierten los peleadores, y cuando al parecer sintió que su contrincante ya no lo estaba disfrutando porque tampoco podía mostrar más, simplemente se hizo evidente que el excampeón de peso ligero dejó que la pelea terminara en modo automático, con el mínimo esfuerzo. Porque las MMA no se tratan de matar al otro, no se tratan de hacer sufrir o causar daño, los que ven eso se quedan en el show, en lo superfluo, las MMA son un despliegue de técnicas físicas y mentales que dejan con la boca abierta a quien entiende artes marciales. Es ese hombre que se vuelve superior.

A mi amigo y a todos los que tildan de salvajes a los peleadores y a quienes somos fanáticos de las MMA: las artes marciales mixtas son exactamente lo contrario a una salvajada. Son la demostración de la superioridad que un hombre puede alcanzar física y mentalmente. Y los peleadores, contrario a lo que creen los que no conocen el deporte, tienen un autocontrol que se consigue con años de formación emocional y mental, las peleas de MMA no son un hombre yéndose contra el mundo para desahogar su rabia, es un hombre que analiza, que sabe cuando atacar y cuándo dejar de hacerlo. Todo lo contrario a lo que ocurrió en México, ese sí es el ejemplo de lo que es un salvaje.

Y para no dejar con la duda a quienes no se vieron la pelea estelar del UFC 272, ganó Convington. La noche cerró con un Masvidal reconociendo que no hizo la pelea que quería. Y sí, el resultado no fue como quería, pero los espectadores vimos técnica y respeto. Es un domingo oscuro para el deporte, lo de México nos tiene que hacer cuestionarnos sobre lo esencial, somos bestias si no nos duele el sufrimiento del otro. Pido por más UFC y por un fútbol libre de salvajes.

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