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Univision canceló su único programa de radio conservador por posturas incómodas

Pablo Kleinman era el único presentador conservador en toda la radio en español en California. Su programa, Radio California Libre, duró poco más de un año, hasta que en enero de 2021 fue abruptamente cancelado

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Por poco más de un año, Univisión, la mega cadena hispana de comunicaciones en Estados Unidos, tuvo un programa de radio conservador en su emisora KTNQ, en Los Ángeles. Poco antes de las 2 de la tarde, Pablo Kleinman se preparaba. Ya había armado el monólogo y contactado al entrevistado. El reloj daba las 2 en California y Pablo, desde su casa en Miami, usando un dispositivo COMREX, empezaba a transmitir.

“Hola, soy Pablo Kleinman y bienvenidos a Radio California Libre, en KTNQ, la radio hablada de Univisión al sur de California y la única estación de debate político en español”. La introducción de Pablo, que sucedía al riff de guitarra de Ni tú ni nadie, fue escuchada por miles de oyentes desde noviembre del 2019 hasta el 4 de enero de 2021, cuando KTNQ canceló su programa. Según Kleinman, la razón de su cancelación es clara: su voz conservadora, la única en toda la radio en español de California, era insoportable para Univisión.

Nada de propaganda, nada de libertad

En exclusiva con El American, Pablo Kleinman, de 50 años, nacido en Argentina pero californiano, contó su historia. Según dice, Univisión lo llamó en septiembre de 2019 con el propósito de generar un equilibro en el relanzamiento de la emisora de radio KTNQ, atestada de voces de izquierda y progresistas. Ya sabían de Kleinman porque entre 2008 y 2013 él había suplido en la radio al locutor uruguayo Fernando Espuelas, cuando se iba de vacaciones. Kleinman aceptó la propuesta y Radio California Libre salió al aire en noviembre de 2019.

Aunque la gerencia de Univisión claramente no estaba de acuerdo con sus puntos de vista, dice Kleinman, al principio “todo iba perfecto”. “No era tratado muy bien, pero al menos no me censuraban. O bueno, nada más allá de cuando la gerencia me pedía ‘no hacer propaganda'”.

Sin embargo, pocos meses después todo Estados Unidos, sin excepción, se vio sumido en una tensión sin precedentes en la víspera de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020. Dentro de KTNQ, no fue muy diferente.

«Mientras se acercaban las elecciones, empezaron a poner una advertencia antes de que empezara el programa de radio y antes de los comerciales, para dejarle claro a los oyentes que mis puntos de vista y posturas no representaban a la compañía. Era la primera vez que hacían algo así en la radio», dijo Kleinman a El American.

Kleinman tampoco pudo huir de la pandemia y se enfermó durante Navidad, por lo que, además de las fechas normales de vacaciones en diciembre y enero, no pudo transmitir Radio California Libre el 28, 29 y 30 de diciembre. Se reincorporó el 4 de enero y, esa noche, los ejecutivos le dijeron que, por problemas con el personal, no podría grabar algunos días siguientes.

“Tenemos unas complicaciones en la estación, no tenemos operadores que puedan atender el estudio, y empezando mañana y probablemente hasta el viernes no tendremos programación en vivo desde las 5 am, hasta las 3 de la tarde”, le dijo por correo Edgar Pineda, director de contenido de la radio, a Pablo Kleinman.

«Mi programa se grababa de 2 a 3 de la tarde y, sorprendentemente, el supuesto problema del personal no afectaban al programa de las 3 y las 4 de la tarde. Ambos eran conducidos por reconocidos progresistas y fueron transmitidos con normalidad esos días».

Con respecto a los otros locutores, Kleinman se refiere a Fernando Espuelas, el uruguayo a quien ya le había hecho suplencia y quien dirige junto al exalcalde de Los Angeles y miembro del Partido Demócrata, Antonio Villaraigosa, un Comité de Acción Política llamado American Latinos United cuyo propósito era evitar la reelección de Donald Trump. El otro programa de radio, el de las 4 de la tarde, es dirigido por el mexicano León Krauze, afamado periodista mexicano, reconocido también por su durísima línea anti-trumpista.

Lo que en un principio empezó como una suspensión temporal concluyó con una cancelación tajante el 7 de enero. Dice Kleinman a El American que Eva Castillo, “la directora de la productora a través de la cual Univisión financia su radio me llamó y me dijo que yo no podía seguir haciendo el programa de radio”. Según la directora de la productora EW Castillo, INC, que trabajaba con Univisión y que en ese momento ejerció de intermediaria, la razón de la cancelación del programa era porque los anunciantes no querían que su marca saliera durante el espacio de Pablo Kleinman.

“Ahora tenemos problemas cubriendo la nómina”, le dijo Castillo a Kleinman, “es difícil vender publicidad para tu programa”. En ese momento, Pablo Kleinman le respondió a Castillo que ni Univisión ni su productora son los encargados de vender la publicidad de Radio California Libre.

Kleinman le dijo a El American: “No me hizo mucho sentido ni lo vi plausible, considerando que nunca antes había habido quejas y mi programa tenía un muy buen desempeño, de acuerdo a los comentarios que yo recibía de la gerencia”.

El American contactó a Eva Castillo para obtener comentarios sobre la cancelación de Radio California Libre. Al respecto, Castillo dijo: “Desafortunadamente con la pandemia, se cayó todo. Yo estuve buscando clientes para anunciar, pero fue imposible”.

“La decisión fue estrictamente económica”, insiste Castillo a El American, “no solamente prescindimos de los servicios de Pablo, sino de otros colaboradores”.

Además, agrega: “Si yo tuviera la manera de traerlo de vuelta, lo haría. Me encanta lo que hace Pablo, es un gran profesional”.

Pablo Kleinman en el estudio de Univisión.

Sin embargo, algo no cuadra del testimonio de Castillo. Pablo Kleinman le recalca a El American que ella no era la responsable de vender su publicidad. Por otro lado, El American habló con una fuente de KTNQ que pidió el anonimato. La fuente dijo que Eva Castillo necesitaba la aprobación de Univisión para suspender definitivamente un programa de radio. “No creo que ella tenga la autoridad”. Por otro lado, aún si fuera verdad que ella era la encargada de vender la publicidad de Radio California Libre y no lo había conseguido, existe flexibilidad en el medio.

“Ella pudo haber llegado a un acuerdo con Pablo si realmente hubiera querido. Univisión pudo hacerlo. Es común que el talento también consiga sus clientes. Eso se ha hecho de toda la vida”, dice la fuente de KTNQ a El American.

“Pablo es literalmente el único conservador que tenía un show completo en toda la radio en español en California. No sé cuál fue la razón de su salida, pero nunca se preocuparon por mantenerlo. No propiciaron que él siguiera, eso quedó bastante claro. Era evidente que no les interesaba tener su punto de vista en la radio”, dice la fuente.

KTNQ no remplazó a Kleinman en el momento. En cambio, empezó a retransmitir el programa de radio de las 11 de la mañana, conducido por Liliana García, la esposa de Luis Patiño, presidente de Univisión en Los Ángeles, en su horario. Aunque en un principio el programa de radio de García tenía el propósito de cubrir las historias de pequeños emprendedores hispanos, terminó, en el marco de las elecciones, convirtiéndose en otro espacio progresista y de izquierda en la radio de Univisión. Ahora eran tres programas de radio de izquierda, menos uno conservador.

Varios días después de que Radio California Libre fuera cancelado de golpe, García, entre sus ataques al entonces presidente Donald Trump y advertencias de que “un grupo de blancos están en guerra para preservar” su dominación en Estados Unidos, empezó a decir que Kleinman había renunciado y que, por ello, su programa se repetía a las dos de la tarde. No lo dijo una vez, sino varias.

“Es vergonzoso que haya personas que defienden a Trump. Es vergonzoso que haya representantes de comunidades de minorías que siguen defendiendo al presidente Trump (…) Nuestro programa se está repitiendo a las 2 de la tarde porque Pablo Kleinman renunció”, dijo Liliana García en la transmisión de su programa de radio el 14 de enero de este año.

Kleinman le reclamó a Edgar Pineda, el director de programación, pidiendo que corrigieran porque él nunca renunció. Fue desoído.

El contrato imposible

El 26 de enero de 2021 el presidente de Univisión en Los Angeles, Luis Patiño, le envió un correo a Kleinman. Le propuso una llamada por teléfono, que acordaron para el día siguiente.

Al conversar, Patiño le volvió a comentar a Kleinman el supuesto problema que había tenido Univisión con los anunciantes en su espacio; sin embargo, le dijo que él aún valoraba tener una voz discordante, con una perspectiva diferente, en la radio. Entonces, Patiño invitó a Kleinman a volver a KTNQ, pero bajo un acuerdo diferente que discutieron detalladamente diez días después.

En el intervalo, Pablo Kleinman recibió una llamada off-the-record de la productora Eva Castillo, quien le dijo que había habido una fuerte reacción de la audiencia a la suspensión de Radio California Libre. La mayoría de los comentarios pedía que Kleinman regresara al aire.

“Esto no me consta, pero fue lo que me dijo Eva Castillo. Me insistió en que había habido presiones de los oyentes a favor de que yo regresara”, dijo Kleinman a El American.

Castillo confirmó lo anterior a El American: “Mucha gente llamó. Me decían que volviera, pero no pudimos sostenerlo desafortunamente. Varios seguidores que él tenía, porque tenía muchos seguidores, llamaron para preguntar que qué había pasado con Pablo”.

El 8 de febrero, Kleinman y Patiño discutieron los acuerdos del nuevo contrato. El presidentre de Univisión le pedía a Kleinman que, esta vez, debía ser más flexible: tendría, esta vez, el horario de la mañana; no recibiría más salario por hacer el programa y, en cambio, recibiría pagos de publicidad, por minuto, que él mismo tendría que vender. Pablo Kleinman estuvo de acuerdo, “ya que conocía a muchos empresarios que estarían encantados de tener publicidad en Radio California Libre”.

Finalmente, Patiño le ofreció a Kleinman que firmaran un memorándum de entendimiento para poder concretar todo, sin tantos obstáculos burocráticos. Pero el memorándum jamás llegó. Luego de desaparecerse por más de dos meses, Patiño rectificó y no le envió un memorándum a Kleinman, sino un nuevo contrato, bastante fiel a las conversaciones que habían tenido, pero con un apartado adicional.

“El contrato en sí se parecía bastante a lo que habíamos acordado verbalmente, lo que significaba que no me daban ningún salario”, dice Kleinman.

Una cláusula le pareció paradójica: el contrato que ofrecía Univisión le dejaba claro a Kleinman que no podía, de ninguna manera, contratar a ningún inmigrante ilegal. En concreto, el contrato, al que tuvo acceso El American, establecía que “el productor deberá cumplir con todas las leyes, reglas, regulaciones y requisitos federales, estatales, municipales y locales aplicables, incluidas, entre otras, las leyes de inmigración”.

“El productor será responsable de verificar que sus empleados cumplan con la ley de inmigración de Estados Unidos”, se lee en el contrato propuesto por Univisión.

Sin embargo, el poison pill addendum, como le llama Kleinman al apartado que hizo imposible al contrato, estaba en la última página: “¡Para un programa de radio que haría solo desde mi escritorio en la oficina de mi casa, el contrato exigía que yo debía tomar una serie de pólizas de seguro por valor de miles de dólares, cuando a mí ni siquiera me pagaban nada por adelantado y yo debía intentar la monetización con mis propios anunciantes!”

Los requisitos eran inusuales y desproporcionales. El contrato exigía pólizas de seguro que, en su mayoría, no se correspondían con la realidad. Eran por miles de dólares. Aunque el resto del contrato parecía bastante fiel de lo que ya había acordado, Kleinman le pidió a Patiño que quitara la mayoría de las pólizas que exigía el contrato.

“Dijeron que no moverían nada ni un centímetro. Para mí era claro: esta cláusula de la última página lo mataba y era a propósito. Todo estaba diseñado para hacer el acuerdo inviable”.

“Nunca volví a escuchar de nuevo de ellos”, dice Kleinman. Hasta ese punto prosperaron las conversaciones. Para él es claro: nunca hubo intención de que realmente volviera a la radio. “Fui cancelado”, insiste.

El American trató de hablar con Luis Patiño para conocer su versión de la historia. En un principio contestó a una llamada, pero pidió que le enviaran las preguntas por correo. Luego de dos días de espera, la vicepresidente de Comunicaciones Corporativas de Univisión, Yvette Pacheco, dijo a El American: “Por ahora, no vamos a responderle a su petición”.

1 comment
  1. Uno de los tantos desaciertos cometidos por los medios de comunicación ha sido él de adoptar posturas (parcializarse) en la contienda “política”. Digo esto porque la ética, la imparcialidad y la objetividad, conforman el “Santo Grial” del periodismo. Si a esto le añadimos los estragos ocasionados a la “búsqueda de la verdad” por el Backfire Effect (efecto contraproducente) y la denominada “posverdad”, nos encontramos ante un panorama sombrío y desolador. En este mundo convulsionado por la pandemia, se hace cada vez más necesario que los mass media reasuman su rol original ante una sociedad consternada y saturada de desinformacion. Así lo exigen las circunstancias!!!

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