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La vida y obra de Antonio Escohotado, un campeón de la libertad

“Cuando las personas descubran la fuente de alegría que es investigar y aprender una cosa no sabida, se darán cuenta de que hasta el orgasmo será una broma en comparación con la permanencia, la solidez y la seguridad que da para un ser humano la capacidad de saber”

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La libertad ha perdido un campeón, el día domingo en horas de la mañana el profesor y filósofo Antonio Escohotado murió rodeado de su familia. Escohotado, autor de obras polémicas como Historia general de las drogas o Los enemigos del comercio, llegó no solo a ser un referente del liberalismo hispano, sino de la academia española.

La vida de Escohotado es tan impresionante como su obra. Hijo de intelectuales que editaban un periódico fascista durante el franquismo, y luego enviado a la embajada en Brasil, país en el que Antonio pasó los primeros años de su infancia.

Su vida en Brasil contrastó con su vuelta a la España de Franco, que se le hizo sosa, gris y esclavizante. Ese inconformismo lo hizo coquetear con la izquierda en su adolescencia; Escohotado años después llegó a describirse como “más rojo que una muleta de torero”.

Durante sus primeros años de adulto, Escohotado sirvió como funcionario público en el Instituto de Crédito Oficial, al tiempo que comenzó a dictar clases de filosofía. En el 68 publicó su primera obra Marcuse: Utopía y razón.

A finales de los 60, Escohotado hizo arreglos para unirse al VietCong, sin embargo, sus sueños revolucionarios fueron interrumpidos por una hepatitis crónica que lo disuadió de continuar su arriesgada aventura.

En este periodo tuvo acercamiento a las drogas junto a un grupo de jóvenes —Carlos Moya Valgañón, Fernando Savater, Mariano Antolín y Leopoldo María Panero— con quienes comenzó a experimentar con el LSD.

A comienzos de los 70, Escohotado publicó Alucinógenos y el mundo habitual, de la mano del propio fundador de Alianza Editorial, José Ortega Spottorno. Tras su primera incursión en la investigación de las drogas, publicó en el 72 su tesis doctoral La filosofía moral del Joven Hegel.

Años de Antonio Escohotado en Ibiza

De aquí en adelante, Escohotado decidió retirarse a una vida sin lujos y sustentada mediante los ingresos obtenidos de traducciones. Decidió mudarse a Ibiza, donde empezó una de las etapas más determinante de su vida.

Escohotado, a la izquierda.
Antonio Escohotado, a la izquierda, durante su instancia en Ibiza. (La Emboscadura)

Así vivió el joven Antonio, de forma humilde, en una comunidad en extremo colectivista, donde pudo experimentar con todos los alucinógenos que quiso y asistir a una que otra fiesta orgiástica.

El tiempo en Ibiza fue en sumamente productivo para Escohotado. Tradujo numerosas obras al español como el Leviatan de Hobbes o la Philosophiæ naturalis principia mathematica de Newton, publicó su primer texto de metafísica —con ayuda del LSD, cuenta él—.

Junto con su madre renovó una antigua casa payesa para convertirla en un centro de música, que luego se convertiría en la legendaria discoteca Amnesia. Desafortunadamente, Escohotado nunca llegaría a gozar los frutos del éxito de la discoteca, pues vendió su participación en los 80. “Soy un idiota”, confesó años después en una entrevista.

Su afición por las drogas le costó numerosas peleas con la policía, y hasta con la propia mafia que comenzó a surgir en los 70 en Ibiza. En el año 1983 fue arrestado por la policía, en un episodio que él llamaría el maligno embrollo, fue sentenciado a prisión por facilitar una transacción de cocaína.

Escohotado siempre afirmó haber sido víctima de una trampa, y que uno de los sujetos implicados en la “transacción” era un agente de policía encubierto, y el otro una persona que había conocido unos días antes.

Escohotado y las drogas

Acusado de ser el líder de una “mafia hippie”, Antonio fue encerrado junto con un jefe de la mafia marsellesa, acusado por la interpol de tráfico de drogas y al menos tres homicidios. Las presiones por extraer información de las autoridades, y su perfilamiento por la mafia lo llevaron a irse de Ibiza definitivamente, una vez que transcurrieron sus tres meses de prisión preventiva.

Cinco años después de su arresto vino el juicio de Antonio Escohotado, donde fue sentenciado a pagar dos años de cárcel. No tuvo más que dedicarse a trabajar en lo que sería su primera magnum opus, la Historia General de las Drogas, libro que saldría en tres tomos y luego sería reeditado en una versión única de 1,600 páginas.

La obra de Escohotado repasa la relación del hombre con las drogas, entendiéndose estas como “ciertas sustancias [que] permiten al hombre dar a las sensaciones ordinarias de la vida y a su manera de querer y pensar una forma desacostumbrada”.

En su recorrido por la historia de la humanidad, Escohotado nos recuerda que la relación del ser humano con la droga va desde los ritos paganos de la antigüedad, hasta un monopolio de Estado como lo fueron la Royal Dutch y la East India Companies.

Nos confronta con el hecho de que figuras como Wagner, Goya, Bismark o Goethe tomaban o se ineyctaban morfina y consumían láudano dentro de sus sesiones de trabajo. La guerra contra las drogas para “Escohotado” no es sino un experimento —como él la llamaba— para intentar acabar una antigua relación entre la humanidad y una serie de sustancias que le permiten alterar su percepción de la realidad.

Antonio Escohotado
Antonio Escohotado en el penal de cuenca. (Revista Cáñamo)

Escohotado también hizo un estudio detallado sobre la posología de múltiples drogas (desde marihuana, hasta heroína y LSD), donde utilizó su experiencia personal como parte del estudio.

Su postura crítica de la prohibición le costo varios insultos, tanto en la televisión pública española como en la internacional. Escohotado fue vocal en contra de la guerra contra las drogas en una época donde más que polémico resultaba casi que herético criticar la prohibición.

Era la época donde Nancy Reagan salía compadeciéndose de los adictos, las celebridades salían en anuncios pagos por el Gobierno de los Estados Unidos repitiendo el cliché de Winners don’t take drugs; mientras que en Europa la Cosa nostra desangraba a Italia, y en México y Colombia comenzaban a estructurarse los infames cárteles de droga. Sin duda, los ochenta no era un buen momento para abogar por la despenalización de las drogas.

Tal vez una de las respuestas más sinceras a sus múltiples críticos, fue su polémico artículo de 1988, carta a la madre de un toxicómano, que comienza así: “Muy señora mía: comprendo y comparto sinceramente el sentimiento de impotencia que le impulsa a formar grupos de protesta y manifestarse por las calles pidiendo soluciones para un asunto que empeora cada día”.

En esta carta, Escohotado, hace lo impensable: defender abiertamente la heroína. Pero no la heroína que provee el dealer en la esquina o en la plaza, esa, como lo explica a la genérica madre de su artículo: “Lo más probable es que su hijo no conozca siquiera la heroína, sino una forma tosca de morfina”.

Lo más peligroso de la guerra contra las drogas, aparte de su arbitrariedad y costo en vidas, eran los engendro que salían de ésta. Escohotado explica que la prohibición hizo que los proveedores se las ingenien para maximizar sus ganancias, por lo que el mercado se llenó de heroína cortada, la cocaína se tornó en crack, y en general las drogas se hicieron más peligrosas para sus usuarios.

Años 90 y madurez intelectual

Durante los años 90, Escohotado comenzó a escribir las obras que lo llevarían a su madurez intelectual. En Caos y Orden, Escohotado estudia las relaciones sociales con el progreso científico y cómo descubrimientos científicos modernos, son el replanteamiento de ideas del pasado; como lo es la geometría fractal de Mandelbrot, que es un replanteamiento de la tradicional geometría euclidiana.

La obra de Caos y Orden es de especial importancia, pues es la primera donde Antonio Escohotado llega a estudiar el orden espontáneo y cómo la sociedad va formando instituciones y sistemas de coordinación sin ninguna figura central que la supervise.

Escohotado también escribe obras sociológicas como lo es El espíritu de la comedia, donde analiza las relaciones de poder del ejecutivo en la democracias modernas y que le valió el premio Anagrama a mejor ensayo en 1992.

En estos años Escohotado se encuentra en el momento más activo de su carrera, pues anualmente publica un libro, tiene una columna de opinión que es un éxito en el diario El País y organiza seminarios de farmacología donde atienden figuras como el psicólogo Thomas Szas; el farmacólogo Albert Hoffman; y el filósofo Ernst Jünger.

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De derecha izquierda: Jacobo Siruela, Antonio Escohotado, Albert Hofmann y Ernst Jünger. (La Emboscadura)

Esta época de madurez intelectual provocó en Escohotado el abandono de sus ideas de izquierda, y comenzó a defender abiertamente el sistema de democracia liberal, esto le valió varias críticas, la pérdida de varios amigos y la calificación de “neoliberal”.

A comienzos del milenio decide tomarse un año sabático en las antípodas patrocinado por la Universidad Católica de Bangkok, donde redacta un híbrido entre diario personal, teoría económica austriaca y notas de trabajo que se tituló 60 semanas en el trópico.

Los Enemigos del Comercio

La experiencia en el trópico, junto con su estudio sobre los causantes y determinantes de la pobreza, llevaron a Escohotado a realizar su segunda gran obra, una historia del comunismo que títularía como Los Enemigos del Comercio.

Esta obra es una defensa moral de la propiedad y un estudio de cómo el espíritu comunista, enemigo del comercio y de la propiedad privada, ha existido durante milenios en los corazones de los humanos. Con este trabajo Escohotado desmiente el precepto de que toda propiedad privada es un robo y el comercio es su instrumento.

Los Enemigos del Comercio es una obra que se divide en tres partes. La primera investiga los orígenes del comunismo desde su génesis más primitiva en el antiguo testamento, y en la sospecha por el ánimo de lucro compartido por las clases patricias romanas y griegas. Desde estas remotas épocas, Escohotado analiza la relación entre el humano y la propiedad privada hasta la revolución francesa.

Los años 90 vieron el resurgir intelectual de Antonio Escohotado. (EFE)
Los años 90 vieron el resurgir intelectual de Antonio Escohotado. (EFE)

El segundo tomo analiza la evolución de las relaciones sociales modernas y la propiedad, desde el desarrollo de las grandes corporaciones, el surgimiento de los sindicatos, los movimientos obreros, el desarrollo de los derechos de autor y la propiedad privada son estudiados por Escohotado, que cubre un periodo que se extiende desde la revolución francesa hasta las revoluciones de Rusia y Alemania.

Finalmente, el tercer tomo analiza la evolución del comunismo desde su instauración en la Rusia soviética hasta su disolución. En la conclusión de Los Enemigos del Comercio, Escohotado no solo analiza la evolución del comunismo a lo largo del siglo XX, sino la respuesta de Occidente, y el contraste entre el estancamiento del oriente de la cortina de hierro con la opulencia de las democracias liberales.

La difusión de los valores liberales, y la denuncia de los males del comunismo y sus variantes modernas fueron la causa de Escohotado durante sus últimos años, misión que le valió numerosos elogios pero también muchas críticas.

Legado y últimos días de Antonio Escohotado

Pocos intelectuales han tenido el impacto entre grupos tan diversos en el mundo hispano. Desde liberales, anti-prohibicionistas, hasta uno que otro izquierdista han encontrado referente en las obras de Antonio Escohotado.

Un adicto al conocimiento, el profesor Escohotado dedicaba hasta 14 horas de trabajo diarias a sus obras. Nunca paró de estudiar, ni de pensar el mundo que lo rodeaba, durante sus últimos días el profesor Escohotado permaneció activo, y 4 días antes de su muerte publicó La Forja de la Gloria: Breve historia del Real Madrid contada por un filósofo apasionado al fútbol.

De izquierda a derecha: Antonio Escohotado, el escritor Mario Vargas Llosa, y el periodista Jorge Bustos. (EFE)

En el 2020, Escohotado decidió regresar a Ibiza, para despedirse de la isla que lo acogió en su juventud. Esperaba la muerte. Años antes confesó: “Sinceramente, estoy deseando morirme, pero de verdad, lo que pasa es que quiero mucho a toda mi gente, tengo mucho cariño por todo, la vida se ha portado muy bien conmigo”.

Al igual que Sócrates cuando recibió la cicuta, el último deseo de Antonio Escohotado era morir arropado junto a los suyos. El 21 de noviembre del 2021, a las 7:30 de la mañana, Antonio Escohotado dio su último respiro, arropado y en compañía de los suyos.

La corona de flores que adornó su urna, rezaba la palabra que lo acompañó toda su vida y que marcó el espíritu de su trabajo, sus adicciones, su avidez y sus relaciones: libertad.

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