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Viktor Bout, el traficante de armas vinculado a las FARC y Al Qaeda que Biden quiere intercambiar por dos americanos

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Es apodado el “Mercader de la muerte”. En 2012, fue condenado a 25 años de prisión por un tribunal en New York por venderle armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hoy está a punto de ser utilizado por Estados Unidos —con el visto bueno del presidente Joe Biden— como moneda de cambio para intentar traer a casa a dos americanos encarcelados por Rusia. Se trata de Viktor Bout, uno de los traficantes de armas más famosos del mundo.

Bout nació en 1967 en la ciudad de Dusambé, en la antigua República Socialista Soviética de Tayikistán. Cuenta con nacionalidad rusa. Su currículum lo muestra como un expiloto de la Fuerza Aérea Soviética capaz de hablar seis idiomas. Bout estudió en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú, donde se forman los espías rusos.

Su fama trasciende fronteras e incluso ha llegado al cine, fue señalado por abastecer e impulsar varios de los conflictos más sangrientos del mundo. Vendió armas en África, a los talibanes, a Al-Qaeda y a otras organizaciones terroristas como las FARC. Así que, probablemente, se trata del prisionero ruso de mayor valor con el que cuenta Estados Unidos en la actualidad.

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De hecho, en su momento, el Kremlin calificó su detención y posterior condena como “injusta” y “parcial”. Desde entonces, Rusia ha pedido insistentemente su vuelta a casa.

Ese regreso podría consumarse, según fuentes citadas por CNN, luego de meses de análisis, la administración Biden aceptó enviar al “mercader de la muerte” a tierras rusas como pieza de trueque para asegurar la liberación de la estrella de baloncesto Brittney Griner y el exmarine Paul Whelan.

Whelan está detenido en Rusia de 2018 por presunto espionaje, mientras que Griner está desde febrero retenida por posesión de drogas, y podría enfrentar hasta 10 años de prisión.

Viktor Bout, el afamado traficante de armas vinculado a las FARC que Estados Unidos quiere usar como moneda de cambio

La estrella de la WNBA y dos veces medallista de oro olímpica Brittney Griner se encuentra en una celda en la sala del tribunal antes de una audiencia en Khimki, a las afueras de Moscú, Rusia, 26 de julio de 2022. (EFE)

Bout lleva alrededor de diez años encarcelado, pero todavía le falta cumplir más de la mitad de su condena. El secretario de Estado, Antony Blinken, dijo el pasado miércoles que una propuesta sustancial para traer a Griner y Whelan fue enviada. No mencionó directamente a Viktor Bout, pero sí aseguró que el presidente Biden apoyó el trato.

Según CNN, el apoyo de Biden al canje “Bout por Griner y Whelan” anuló la posición del Departamento de Justicia, que habitualmente está en contra del intercambio de prisioneros.

Viktor Bout y sus tratos con los mayores criminales del mundo

En un informe fechado en junio de 2001, titulado “Crónica del comercio del terror”, Viktor Bout es apuntado por Amnistía Internacional como uno de los hombres encargados de dotar de armas a partes involucradas en las guerras civiles en África con su propia flota de aviones. Cuatro años más tarde, en 2005, la misma organización lo describió como “el empresario extranjero más destacado” implicado en el tráfico de armas a naciones embargadas por Naciones Unidas.

Liberia, Angola, República Democrática del Congo y Ruanda fueron algunos de los destinos para las armas del “Mercader de la muerte” en el continente africano.

Pero Bout no cayó por vender armas en África, sino por negociar con organizaciones criminales que estaban en pleno conflicto con Estados Unidos. Una de esas organizaciones insurgentes y terroristas fueron las FARC, en Colombia.

Para la caída de este dealer, hay que remontarse a 2007, cuando la DEA ideó un plan contra Bout para sacarlo de territorio ruso y ofrecerle un trato de armas difícil de rechazar.

Según CBS News, “La agencia contrató a un agente encubierto para que se pusiera en contacto con un socio de confianza de Bout para hablar de un gran negocio”.

El negocio en cuestión consistía en que supuestos rebeldes de las FARC, que en realidad eran funcionarios americanos infiltrados, le pidieran a Viktor Bout armas que serían utilizadas para atacar soldados americanos.

La reunión entre Bout y su socio de confianza, llamado Andrew Smulian, generó una reunión entre los falsos compradores de la Agencia Antidroga y el propio Smulian en la isla de Curazao.

Posteriormente, según CBS, “Smulian se reunió con los agentes encubiertos dos semanas después en Copenhague y les dijo que a su socio le gustaba el trato”.  Bout cayó en la trampa y aceptó salir de Rusia para cerrar el trato con los falsos guerrilleros de las FARC en Tailandia.

Luego, en marzo de 2008, en la capital Bangkok, llegó el gran golpe contra el “mercader de la muerte”, cuando las autoridades tailandesas –en estrecha colaboración con agentes antidrogas americanos— arrestaron en un hotel a Viktor Bout en la operación encubierta.

Quien dirigió el equipo de detención fue el coronel de Policía Petcharat Sengchai, de la División de Represión del Crimen, quien dijo que a Bout se lo buscaba por “la adquisición de armas y explosivos para los rebeldes colombianos”.

Luego de su extradición en 2010, el mercader esperó prácticamente dos años para escuchar su condena, que se materializó cuando se le encontró culpable de dos cargos de conspiración para asesinar a ciudadanos y funcionarios de Estados Unidos; y otro de conspiración para vender misiles antiaéreos y brindar apoyo material a una organización terrorista.

22/02/2019.- El exmarine Paul Whelan (c) en el Tribunal de Distrito Lefortovo de Moscú (Rusia). (EFE)

De acuerdo con un reporte del New York Times, fechado en 2008 luego de la detención de Bout, el investigador de tráfico de armas Brian Johnson-Thomas, de Reino Unido, dijo que el traficante estuvo “vendiendo armas a las FARC durante el último año o 18 meses”, es decir, entre 2006 y 2008.

Según Johnson, las armas facilitadas por Bout a las FARC eran principalmente AK-47 y granadas propulsadas por cohetes, y posiblemente algunos misiles tierra-aire, aparentemente procedentes de Asia Central, especialmente de Kazajistán.

De acuerdo con el especialista, estas armas eran entregadas a las FARC primero a través de Paraguay, y luego por Argentina y Uruguay. El británico, para aquel entonces, recientemente había viajado a Sudamérica para realizar investigaciones, y aseguró que aquellos aviones cargados con armas del “mercader de la muerte” volvían de América del Sur llenos de droga a África para luego ser enviadas a Europa.

“Son armas que entran, drogas que salen”, le dijo Johnson al Times.

Diez años más tarde de su condena, el “Mercader de la muerte” podría volver a Rusia.

El problema de liberar a Viktor Bout

Estados Unidos ya está viviendo un momento crítico en materia de relaciones internacionales. Después de la desastrosa salida de Afganistán el papel de USA como líder del mundo ha ido en picada. Liberar al “mercader de la muerte”, un hombre altamente valorado por el régimen ruso, sería otro fatal error de la actual administración.

Desde que fue arrestado por primera vez, Bout tuvo el apoyo de altos funcionarios rusos, que han impulsado desde Moscú la narrativa de que Washington está al acecho para perseguir y capturar rusos “inocentes” con base en acusaciones falsas. Intercambiar al “mercader de la muerte” por una deportista que fue capturada por llevar un aceite de marihuana en su equipaje alimentaría esa idea esparcida por los rusos. Da bases para que la opinión pública se pregunte por qué si todas las acusaciones contra Bout fueron reales, y es tan peligroso como se ha dicho, se lo deja en libertad de esta manera.

Este posible intercambio además impulsaría al régimen ruso —y a todos los regímenes que ven con atención el caso— a capturar a cualquier turista americano cada que quieran chantajear a Estados Unidos.

La peligrosa relación con las FARC

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) son responsables de la mayor parte de la producción de drogas que tiene lugar en Colombia y que luego llega a Estados Unidos para su consumo final. Las FARC, además, son un grupo terrorista conectado con criminales internacionales cuyo enemigo es Estados Unidos, como es el caso de Al Qaeda. Estas dos organizaciones han sido encontradas intercambiando armas y drogas.

Estados Unidos históricamente ha considerado a Colombia su aliado en  la región y ha trabajado con sus distintos gobiernos, durante años, para enfrentar a las FARC, porque es clara la amenaza que esta organización representa para la región y para Estados Unidos. Sin embargo, la administración Biden decidió retirar a las FARC de la lista de terroristas internacionales. Los senadores Ted Cruz y Marco Rubio presentaron recientemente un proyecto de ley para volver a incluir al grupo armado en la lista.

Viktor Bout habría estado vendiendo armas a las FARC entre 2006 y 2008. La liberación del “mercader de la muerte” sería una nueva acción de la administración Biden que contrario a frenar y castigar el actuar de estos narcotraficantes, olvida y libra de culpa tanto a las FARC como a su socio Bout.

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