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Yellen presiona para establecer un impuesto global mínimo a corporaciones

En Europa también se ha considerado la posibilidad de implementar un impuesto corporativo global a las ganancias de las compañías con ventas por encima de los 50 millones de euros

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En su última reunión con las cabezas del Fondo Monetario Internacional, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, volvió a proponer un impuesto global mínimo a las corporaciones para poder financiar el plan de infraestructura de 2.3 billones del presidente Joe Biden.

«”La competitividad va más allá de cómo se comportan las empresas con sede en Estados Unidos frente a otras empresas en las ofertas de fusiones y adquisiciones a nivel mundial, se trata de garantizar que los gobiernos tengan sistemas fiscales estables que recauden suficientes ingresos para invertir en bienes públicos esenciales y responder a las crisis, y que todos los ciudadanos compartan equitativamente la carga de la financiación del gobierno», dijo Yellen en una rueda de prensa.

Biden ha propuesto revertir la reforma tributaria del expresidente Donald Trump y elevar el impuesto a las corporaciones del 21 % al 28 %. También planea imponerle un impuesto del 21 % a los ingresos de las compañías americanas en el extranjero.

La administración Biden necesita impulsar un impuesto global para que los negocios americanos no pierdan competitividad en caso de que pase su reforma tributaria. (EFE)
Biden necesita impulsar un impuesto global para que los negocios americanos no pierdan competitividad en caso de que pase su reforma tributaria. (EFE)

En caso de que el impuesto global logre ser aprobado, el incentivo de las compañías americanas para exportar podría disminuir y los costos de operación de las empresas extranjeras en los Estados Unidos se incrementarían. Este impuesto además le impondría una mayor carga fiscal a las compañías del país en el extranjero.

En Europa también se ha considerado la posibilidad de implementar un impuesto corporativo global a las ganancias de las compañías con ventas por encima de los 50 millones de euros, pero hasta el momento solo Francia, España y el Reino Unido han implementado un impuesto de estas características. Es muy posible que Yellen se acerque a sus pares europeos para llegar a un acuerdo sobre como funcionaría este impuesto global.

¿Por qué Yellen está presionando por un impuesto global corporativo?

América tiene un código tributario más estricto hacia su sector privado que otros países, lo que ha afectado la competitividad de las empresas en Estados Unidos con relación a las de otros países con un sistema fiscal más laxo.

Debido al alza generalizada de impuestos corporativos y al capital que plantea la administración Biden, un impuesto global a las corporaciones sería “necesario” para prevenir que las compañías en Estados Unidos pierdan competitividad frente a las empresas extranjeras en países con un marco fiscal más competitivo.

A pesar de las preocupaciones de Yellen por establecer una tasa global corporativa, algunos analistas ven como regresiva esta política. Para el economista Chris Edwards, del Cato Institute, el impuesto global que plantea Yellen es una política regresiva: «La competencia fiscal entre países es algo bueno, no malo como afirma Yellen. De la misma manera que la competencia entre empresas promueve la eficiencia, la competencia fiscal crea beneficios favorables a la eficiencia entre países para la prestación de servicios gubernamentales».

«Sin competencia internacional, los gobiernos son monopolios, y todos los economistas saben que los monopolios son malos. Yellen debería saber eso. Hasta cierto punto, la competencia fiscal reduce el poder de monopolio de los gobiernos», apunta Edwards sobre los riesgos de impuesto único global.

El economista señala que lo más grave del impuesto global es que pone en desventaja a las economías menos desarrolladas: «La propuesta de Yellen es arrogante e intimidante desde la perspectiva de los países menos desarrollados. El impuesto a las ganancias corporativas es la base impositiva menos eficiente, y tiene sentido reducir estos impuestos para los países que desean atraer inversiones y mejorar su nivel de vida. Hace solo unas décadas, Irlanda era mucho más pobre que Gran Bretaña, pero su implementación de una baja tasa de impuestos corporativos y otras reformas lo ha ayudado a crecer fuertemente y casi alcanzar a Gran Bretaña en el nivel de vida».

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