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Billy Elliot

20º aniversario de Billy Elliot, una película secretamente antimarxista

La película es una metáfora perfecta de las devastadoras consecuencias del marxismo, al demostrar que este solo genera violencia y lleva a una vida basada en el rencor

Billy Elliot es una excelente y emotiva película británica del año 2000, dirigida por Stephen Daldry y protagonizada por un joven Jamie Bell. En la superficie puede parecer un drama musical sobre un niño que tiene que luchar contra su entorno y los prejuicios de su familia para conseguir su sueño de convertirse en bailarín profesional, pero en realidad esconde importantes lecciones vitales sobre las nefastas consecuencias de las ideas marxistas.

En un análisis más profundo descubrimos que esta historia en realidad nos habla sobre la huelga minera del Reino Unido de 1984-1985 e, indirectamente, sobre la lucha ante el marxismo por parte de Margaret Thatcher, aunque la “Dama de Hierro” ni siquiera aparezca en el film.

La historia tiene lugar en un pueblo minero ficticio del condado de Durham, Inglaterra, donde el joven Billy Elliot, de 11 años, vive con su familia en un entorno de pobreza. Huérfano de madre, Billy convive con su padre, su hermano mayor y su abuela materna enferma de alzhéimer, quien en su juventud quiso ser bailarina profesional sin lograrlo.

El padre de Billy, Jackie Elliot, a su vez de padre minero, es un veterano y respetado trabajador de la mina de carbón. Quiere que cuando Billy crezca sea minero, como su hermano mayor Tony, quien además es el delegado del sindicato minero. Ambos son dos líderes destacados de la huelga de mineros, que reclaman mejores condiciones y sueldos. Se dedican a organizar violentas protestas y piquetes, increpando y atacando a los compañeros que deciden no secundar la huelga e ir a trabajar.

Tácita o explícitamente, la violencia está presente a diferentes niveles en toda la primera mitad de la película. De fondo, puede observarse constantemente a la policía del Gobierno conservador de Margaret Thatcher intentando apaciguar la tensa atmósfera que impera en el pueblo. La presencia policial, lejos de apaciguar la violencia, hace que la tensión vaya escalando.

Margaret Thatcher, con el objetivo de quitarles poder a los sindicatos —siendo el de mineros uno de los más potentes del país—, fue de las primeras en promover y apoyar las ideas sobre el cambio climático para hacer contrapropaganda, destapando las corruptas conexiones entre estos sindicatos y la Unión Soviética, así como la supuesta financiación ilegal de estos grupos por parte del Gobierno de Libia.

En la película no solo presenciamos los violentos disturbios durante las manifestaciones, sino que además se dan situaciones de baja intensidad. Como cuando en el supermercado, el padre y el hermano de Billy apenas tienen dinero para comprar comida, y se dedican a acosar e insultar a un minero que sí está trabajando y puede permitirse hacer la compra.

En el ámbito más privado de la vida familiar de Billy Elliot, la violencia también está presente en todas sus relaciones. El padre de Billy discute constantemente con su hijo mayor e incluso llegan a agredirse. El hijo quiere enfrentarse a la policía de forma cada vez más violenta, mientras que el padre apuesta por protestas más pacíficas. 

El padre de Billy Elliot, sin ingresos debido a la huelga, hace verdaderos esfuerzos por pagarle a su hijo pequeño clases de boxeo, pero Billy las detesta. En uno de los salones contiguos al gimnasio de boxeo, la profesora Sandra Wilkinson da clases de ballet a las niñas del barrio. Un día Billy se interesa por estas clases y, a escondidas de su padre, deja el boxeo para pasarse al baile.

Cuando su padre se entera, le prohíbe terminantemente a Billy continuar con el ballet, ya que lo considera cosa de gais, e insiste en que su futuro ha de pasar por el boxeo o la minería. Sin embargo, la pasión de Billy Elliot es tan grande que, pese a las amenazas de su padre, continúa clandestinamente con las lecciones privadas de baile de la profesora Wilkinson, quien viendo el enorme talento del chico, decide enseñarle gratuitamente a espaldas de su padre.

Gracias a su esfuerzo y a la confianza de su maestra, Billy Elliot consigue una audición para la Royal Ballet School de Londres, aunque se pierde el examen, ya que la noche anterior su hermano Tony es detenido por atacar violentamente a la policía durante una de las manifestaciones.

Billy Elliot, Aniversario, Antimarxista
(YouTube)

La señora Wilkinson, frustrada y enfadada, decide encarar a la familia de Billy Elliot para implorar que le permitan desarrollar sus aptitudes para el baile, pero nuevamente tanto el padre como el hermano de Billy imponen su criterio y prohíben al niño perseguir sus propias metas. Padre e hijo parecen operar de forma similar en todo: prohíben a Billy desarrollarse, prohíben a la profesora ayudar al niño, prohíben a los demás mineros trabajar, e incluso entre ellos tratan de imponer sus puntos de vista de forma coercitiva.

Cuando todo parece perdido para Billy Elliot, se produce un momento de inflexión en la película, con una enorme carga simbólica. Una noche, mientras su padre está emborrachándose junto a sus amigos del sindicato, Billy y un amigo se cuelan a hurtadillas en el gimnasio para bailar. El padre, borracho, los descubre, y aunque en un primer momento parece que Billy va a recibir una paliza, el niño no se amedrenta y se pone a bailar delante de su padre, quien por primera vez observa el gran talento de su hijo.

Arrepentido, el padre se va corriendo a casa de la señora Wilkinson y le pregunta si su hijo verdaderamente tiene posibilidades de aprobar el examen de acceso a la Royal Ballet School y cuánto le costará esto. La profesora le asegura que sí y que será algo costoso, pero que ella podría ayudarle económicamente. El padre rechaza la ayuda y decide asumir él la responsabilidad de costear la formación de su hijo.

Cuando vuelve a casa, Billy Elliot y su hermano mayor están durmiendo en la habitación que comparten. El padre se sienta en la cama de Billy y detrás de él puede verse el póster de Karl Marx que su hermano Tony tiene colgado en la pared. Es casi imperceptible y sutil, pero cargado de simbolismo. Ante la admonitoria y amenazante mirada del barbudo filósofo, el padre le da la espalda a él y a toda su doctrina, diciéndole a Billy que abandonará la huelga y volverá a trabajar en la mina para poder pagarle sus clases de ballet en Londres.

A partir de aquí la película cambia totalmente de tono y la violencia se va disipando. El padre primero se ve insultado y acosado por sus compañeros y su hijo mayor, quienes lo tachan de traidor a la causa. Pero gradualmente todo va mejorando, la huelga se desconvoca, e incluso acaban haciendo una colecta para ayudar con la matrícula de Billy en Londres.

La historia termina con un Billy Elliot de 25 años triunfando como primer bailarín del Lago de los Cisnes en Londres, ante la emocionada mirada de su padre y su hermano entre el público de un abarrotado Theater Royal Haymarket.

Billy Elliot desenmascara las ideas socialistas de igualdad

La película es una metáfora perfecta de las devastadoras consecuencias del marxismo, demostrando que este solo genera violencia y lleva a una vida basada en el rencor, la envidia y en ejercer la coacción hacia quienes no piensan en términos marxistas. Puede decirse que la historia de la familia de Billy Elliot le da la razón a Margaret Thatcher en su famoso último discurso sobre lo que se esconde tras la máscara de la igualdad.

Como dijo Henry Hazlitt (1894-1993): «Todo el evangelio de Karl Marx puede resumirse en una frase: Odia a quien esté mejor que tú. Bajo ninguna circunstancia admitas que su éxito puede deberse a su propio esfuerzo, a la contribución productiva que ha hecho a la vida de otros. Atribuye siempre su éxito a la explotación, el fraude, o el robo más o menos abierto a otros. Nunca admitas que tu propio fracaso puede deberse a tu propia debilidad, o que el fracaso de cualquier otro puede deberse a sus propios defectos, como pereza, incompetencia, poca inteligencia, o falta de previsión».

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