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Coutinho, Bartomeu, Barcelona, El American

Barcelona y su declive económico-deportivo: el grave error de gastar en exceso

El club que más ingresa dinero en el mundo, pero también el que gastó cómo si no hubiera un mañana. El fallo de una administración populista y derrochadora

Rememoren ustedes el agosto del 2017, son días intranquilos en Camp Barça, los incesantes rumores de todo el verano atormentaron al culé de a pie y al del más alto nivel (jugadores, cuerpo técnico, dirigencia) por igual. Todo barcelonista pensaba en una cosa: el posible fichaje de Neymar por el París Saint Germain (PSG). ¿Cómo era posible? La clausula era de más de €200 millones; el brasilero estaba feliz —o eso se creía—, era el heredero de Messi y piedra angular de un tridente histórico. Pero, al final, se fue, y dejó en las arcas del club blaugrana €222.000.000, el fichaje más caro de la historia del fútbol.  

Con ese dinero, muchos dijeron, «ahora el Barcelona tendrá todo a su favor para mejorar la estructura colectiva del equipo sacándole un provecho económico inimaginable», se equivocaron por escándalo.  

Si bien ya habían ocurrido fichajes costosísimos, como el de Gareth Bale al Real Madrid o el propio de Neymar al Barcelona, ese monto de €222.000.000 rompió el mercado por completo y lo infló a precios irrisorios.

En ese sentido, un Barcelona urgido por suplir la baja de Neymar tenía que salir a romper aún más el mercado, trayendo dos o tres piezas para reforzar al equipo. ¿Qué ocurrió? Todos los clubes del mundo sabían, con exactitud, que la dirigencia blaugrana tenía mucho dinero y que podían pedir lo que quisieran por un jugador del interés culé.

Entonces, esa necesidad de cubrir la salida de Neymar, sumada a las constantes y justas críticas dirigidas a una dirigencia que estaba fallando en la gestión deportiva, llevó a que Bartomeu y su junta se fueran por el camino del populismo de billetera gastando excesivamente y dejando al club al borde de un precipicio económico como nunca antes en su historia.

Neymar, Bartomeu, Salida, artículo EL American
Paris (France), 13/12/2020. Neymar durante un partido de la Ligue 1 vs Lyon. (EFE).
El comienzo de la caída: fichajes costosos y fallidos

El Barca salió a fichar y lo hizo muy mal. Compró a Ousmane Dembélé —talentosísimo extremo francés, pero de características diferentes a las de Neymar sin consagración en la elite, aún— y al brasilero Coutinho, un mediapunta (MP) que ni entendía el rol de extremo ni tampoco podía cubrirlo.

La gente pensó que, al mismo tiempo, “Cou” podía suplir la salida de Iniesta en el verano de 2018; pero tampoco tenía la capacidad de jugar como interior en un equipo tan complejo para ese rol como el FC Barcelona.  

En definitiva, fueron dos fichajes, hasta ahora, que no cumplieron sus expectativas bajo ningún parámetro. El primero salió en unos 105 millones de euros más 45 en variables y el segundo en otros 120 millones más unos 40 en variables. Juntos superan con creces la salida de Neymar y ambos tuvieron problemas de adaptación, juego e inconvenientes físicos.

Recientemente, salió un reportaje de El Confidencial con varias entrevistas a diferentes economistas y conocedores del entorno blaugrana que explican muy bien la actual situación del club culé:

«El Barça ha sufrido una crisis de liquidez que derivó en una crisis de deuda. Lo que ahora tiene por delante es una crisis de solvencia, que es el episodio final», explica el economista José María Gay de Liébana a El Confidencial cuando se le pregunta por el momento que vive el Fútbol Club Barcelona. «Su situación económica no solo amenaza su continuidad como equipo de alto nivel, sino su propia pervivencia. Las elecciones del próximo 24 de enero designarán a un nuevo presidente que tendrá la difícil tarea de oxigenar las ahogadas arcas del club al mismo tiempo que se forma un nuevo proyecto deportivo», explica el inicio del reportaje.

Con esto queda bastante claro dónde y cómo está parado el Barcelona. El club que más dinero ingresa en todo el mundo, pero que tuvo el grave pecado de tener una dirigencia populista que gastó inconscientemente dejando a toda la institución mal parada económica y deportivamente hablando.  

Pero ahora, el problema de la dirigencia blaugrana no es que se quedó en los fallidos fichajes de Coutinho y Dembele. La situación siguió; y el gasto continuó devorando todo a su paso.

Llegaron las costosas renovaciones de varias figuras del equipo para evitar salidas como las de Neymar, donde los salarios de los futbolistas se dispararon, esto dejó una masa salarial altísima y totalmente desorbitada.

Al mismo tiempo, si bien no alcanzaron la cifra de fichajes récords, la directiva encabeza por Josep María Bartomeu fichó jugadores de medio renglón por precios igual de inflados que los de Coutinho y Dembélé para su contexto.

Por ejemplo, Nelson Semedo, costó unos 30 millones de euros, convirtiéndose —junto a Dani Alves— en el defensa más caro de la historia del Barcelona. Por otra parte, en el pasado mercado, la junta directiva trajo a Francisco Trincao por 31 millones. Ambos jugadores buenos, con potencial, pero que difícilmente tengan ese precio si no fuera por cómo se comportó el mercado tras la historia de Neymar y que, además, pocos se imaginaron como jugadores en la élite. Y como estos dos jugadores portugueses, los ejemplos son muchos.

Solo para tener en cuenta, durante la era Bartomeu, el Barcelona gastó 1.082 millones de euros en 34 futbolistas. De todas esas inversiones, ¿cuántos jugadores en realidad pudieron decirse que no salieron mal? Muy pocas. Ter Stegen, Rakitic y Luis Suárez son, quizás, los mejores en cuanto a rendimiento, precio y títulos. Pero tienes nombres como André Gomes (37 millones de euros) o Malcom (41 millones de euros) que apenas aportaron.

Algunos se preguntarán: ¿qué pasó con las ventas? Es cierto, el Barcelona vendió a muchos futbolistas y, según las cuentas netas, los ingresos fueron de unos 724 millones. Es decir, 358 millones de euros de diferencia si se compara el gasto.

En realidad, muchos de esos fichajes-ventas estuvieron en transacciones destinadas a maquillar balances negativos. Por ejemplo, la compra del bosnio Pjanic (Juventus) y la venta del brasilero Arthur (Barcelona) fue, en realidad, una transacción conjunta donde ambos formaron parte de métodos de pago para sus propios fichajes. Mismo caso que el de los arqueros Cillessen (Barcelona) y Neto (Valencia).

Además del excesivo gasto que llevó adelante la populista junta de Bartomeu, hay que hablar de la deuda a corto plazo que contrajo el Barcelona que bien se reseña en el texto de El Confidencial:

«“El Barça se lanza a la compra de jugadores, tras la venta de Neymar, que no han dado el resultado esperado. Dembélé, Coutinho, Griezmann… Son 400 millones de euros en fichajes que no te están sirviendo, y parte de esos traspasos entran también en la deuda a corto plazo», expresó Gay de Liébana cuando se le preguntó por el punto de inflexión de esta historia de malgasto.

Gay de Liébana estima que la deuda del Barcelona supera los 1.000 millones de euros, de acuerdo con El Confidencial.

Barcelona, un club de socios, no de jeques

Hay que entender que el Barcelona, como un club de socios tradicional, es todo lo contrario a equipos como el PSG o el Manchester City que tienen de su lado a los petrodólares de los jeques.

En el Barça importan, y mucho, los balances y que las cuentas estén saneadas para que esta estabilidad económica y comercial se traslade al campo de juego.

La junta directiva del Barcelona tomó como modelo deportivo el gasto de un jeque sin tener la capacidad económica de éstos; ni siquiera el club que más ingresa en el mundo —y que cuenta con activos indescriptibles como Lio Messi— pudo soportar esta suicida forma de hacer negocios.  

De hecho, fue tan vaga la gestión, que casi se fue lo único que ha salvado al Barcelona de la debacle: Messi.

Barça, Messi, Artículo El American
BARCELONA, 19/12/2020. Lionel Messi amontona rivales vs. Valencia en un partido por La Liga (EFE).

Pero claro, de cierta forma, «los grandes clubes funcionan así», dice Gay de Liébana, «gastan muchísimo dinero porque saben que tienen un flujo constante de ingresos. El problema es cuando ese flujo se detiene, como pudo pasar con el coronavirus o con otras circunstancias en menor medida, porque los equipos no tienen herramientas para recortar sus gastos, una gran parte de ellos son costes fijos. Entonces, cuando deja de entrar el chorro de dinero, la estructura se viene abajo rápido».

Y con esa breve y concisa explicación, queda claro cuáles fueron los dos puntos de inflexión que trituraron las finanzas del FC Barcelona. Primero las decisiones dirigenciales a partir de la salida de Neymar mediante la cláusula de recisión —se fichó caro y mal, se subió la masa salarial, los ingresos no alcanzaron para solventar las deudas y los egresos— y el coronavirus en este 2020; que cortó durante varios meses el flujo de dinero provenientes de los derechos de TV, asistencia a los partidos y dejó desnuda la nefasta gestión deportiva y económica culé.

No por nada ocurrieron movimientos como las salidas de Luis Suárez, Iván Rakitic y Rafinha casi a coste cero, porque significaron un alivio gigante a las finanzas y masa salarial.

El éxito en el fútbol no solo se debe a los esfuerzos de los jugadores y la capacidad del cuerpo técnico, en instituciones que hoy se manejan como empresas es vital tener gente a la cabeza que entienda del juego y también del negocio. No es fácil administrar un club; pues debes tener un sentido álgido para comprender qué necesita tu equipo y, además, cómo lograrlo manteniendo la estabilidad financiera y económica.

Si el FC Barcelona hoy se encuentra al borde del abismo, es porque no tuvo gestión dirigencial efectiva ni en el rubro deportivo ni en el área económica. Y si aún no se ha ido al noveno circulo que nos presenta Dante, es porque todavía tiene figuras que, de alguna u otra forma, están sosteniendo algo que está a nada de derrumbarse.

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