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Biden busca implementar la errática fórmula Merkel en América

El legado de Angela Merkel marca la pauta de la estrategia demócrata para convertir a Estados Unidos en la cuna del socialismo

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Afirma Hermann Tertsch, periodista y eurodiputado español del partido conservador VOX, que el legado político de la finalizada era Merkel no podía ser peor:

“Una de las grandes fechorías de la era Merkel ha sido la total destrucción del pluralismo mediático alemán. No queda rastro del rico paisaje informativo. Bastó alguna muerte civil y se hizo páramo. El miedo a quedar fuera del rebaño correcto es grande y lógico. En Alemania nadie sobrevive el sambenito de nazi. Aunque seas un funcionario que apenas se atrevió a denunciar alguna mentira de la adorable Merkel. O un escritor al que no gusta la censura o la inmigración ilegal. Hoy los medios alemanes son todos iguales, con los mismos ideales: salvar el planeta y castigar a todo sospechoso de dañarlo. Todos defienden la verdad oficial con la ferocidad e intolerancia con las que defendían la verdad oficial aria del Lebensraum. La temeridad del desafío, desafección o crítica se paga con el aislamiento y la muerte civil. Escritores, profesores o funcionarios postulados por la CDU hace 30 años son ‘nazismo’, las ideas de Helmut Schmidt militarismo, las de Brandt machismo. El futuro será más intolerante que Merkel. Ella empujo a todos a la izquierda, dejando a su derecha un amplio campo que prohibía ocupar so pena de criminalización por ‘nazi’. Nada se salva del rodillo destructor de la identidad nacional. Destruyendo la nación actúan los alemanes como cuando la endiosaron. Gleichschaltung. Iguales por resorte.”

Y tiene razón: Die Gleichschaltung der Verwaltung war den Nazis wichtig.

El mejor truco de Merkel fue afirmar: “no hay alternativa”. “No hay alternativa” a la desnaturalización ideológica del propio partido. Lo que siempre habían pensado y siguen pensando el grueso de sus votantes sería calificado de “nazi”.  “No hay alternativa” a su intervencionismo socialista en nombre de una “ciencia del clima” que de ciencia tiene poco o nada. Mientras la ciencia real es calificada de “negacionismo de ultraderecha” y todas las alternativas económicas serias a insensateces que se impulsan en nombre de ese “ecologismo” son descalificadas con similares métodos.

Con un paisaje de medios cuasi soviético –o cuasi nacionalsocialista, pero del real–  las alternativas son censuradas, descalificadas y perseguidas al estilo totalitario. Por el gobierno –de eso hay y mucho, aunque esa prensa lo oculte– y un sistema académico, mediático, político y empresarial que une intereses mercantilistas con ideología radical anticapitalista totalitaria, corrupción e ineptitud. No es exclusivo de Alemania o Europa. Es global y llegó a la Casa Blanca con Biden-Harris.

Dogma climático

Que los sistemas de libre mercado son culpables del cambio climático es hoy un dogma. Pero únicamente en sistemas de libre mercado se han alcanzado avances reales en reducción de emisiones. Y únicamente en economías las empresas encuentran rentable invertir en sostenibilidad.

La estafa dogmatica del “sin alternativa” es que bloquea cualquier debate, no refuta sino que descalifica, persigue las opiniones divergentes y anula el proceso científico real.

El “No hay alternativa” de Merkel le ahorró considerar las consecuencias de aplicar su dogma negándose a ver las alternativas que “sí había”. Merkel es la tonta útil que mejor impuso la idea de que se puede desacelerar y llegar a detener el cambio climático, afirmación ampliamente aceptada entre políticos socialistas y seudo-conservadores. Una economía verde, afirman sin considerar sus efectos negativos. Costes reales y alternativas más eficientes, es la “única” solución.

Que el cambio climático sería causado únicamente por la acción humana es su dogma. Y todo estudio científico que no lo refute se descarta descalificando a sus autores. Pero no hay ciencia sin debate polémico y abierto con el respeto mutuo y la tolerancia. La naturaleza no es estable. Es adaptación evolutiva. El cambio climático era un fenómeno común desde mucho antes que los primeros humanos aparecieran.

Períodos de calentamiento y enfriamiento han ocurrido, con y sin humanos, antes que existiera una civilización industrial. Las causas van del aumento de calor en el magma debajo de la superficie terrestre, que hace que los océanos liberen más CO2, a fluctuaciones en la radiación solar y el ángulo de rotación del planeta. Algunos ciclos han sido graduales. Otros abruptos.

El debate que no ocurrió

Un debate público que jamás ocurrió, que fue abortado por dogmáticos con técnicas totalitarias, se declaró “concluido” con un culpable “obvio”: el sistema económico de libre mercado orientado al lucro.

La “solución”, afirman nuevamente, es sustituir al libre mercado por la intensa intervención estatal, altos impuestos y control tecnocrático discrecional, sin ciencia real en que apoyarlo. Proponían al socialismo como algo “sin alternativa” por el cambio climático. Antes fue por la crisis de la sobrepoblación que ocasionaría hambrunas que jamás ocurrieron.

Se aferraron a la emergencia de la pandemia para avanzar en esa dirección, contra toda evidencia y con los peores resultados posibles. Y retomarán su dogma climático con una intensidad inusitada y en clave de “emergencia pandémica”.

Nada de eso se sostiene teorica o ni empíricamente. No es ciencia sino dogma. Es falso. Lo cierto es que las sociedades prósperas son las únicas con éxito en reducción las emisiones y contaminación. Lo cierto es que el socialismo –modelo económico que exigen como “solución sin alternativa”– se implementó y fracasó en todas sus versiones posibles, ocasionando siempre empobrecimiento, desperdicio, contaminación y destrucción ambiental extrema.

A lo que “no hay alternativa” es al libre mercado, si se pretende en un mundo más próxspero. Y más capaz de adaptarse al cambio climático, cualquiera sea su causa y velocidad. Eso es cierto. Esta probado teórica y empíricamente. Pero no es un dogma. Es una conclusión científicamente sólida sujeta a un debate real. Pero no pueden refutarla por medio del debate abierto. Así que lo evaden imponiendo dogmas. Es el legado de la “era Merkel” para Europa y será el legado de la administración Biden para los Estados Unidos si en las elecciones de medio término no se pone un alto a su “Green New Deal”.  

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