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Cultura de la cancelación ataca a Pepe Le Pew y a Speedy Gonzales

Un columnista de The New York Times argumentó que Pepe Le Pew «normalizó la cultura de la violación» y que Speedy Gonzales promueve «estereotipos racistas»

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La cultura de la cancelación es un fenómeno que va creciendo día a día. Impulsada por los grandes medios, promovida desde las plataformas sociales y efectivizada por las grandes y medianas compañías que ceden a las presiones mediáticas, la «cancel culture» se cargó libros, artistas, autores, personas comunes que perdieron sus empleos y también caricaturas. Sus dos próximas víctimas: Pepe Le Pew y Speedy Gonzales.

Un columnista de The New York Times, Charles M. Blow, inició —indirectamente— la polémica contra Pepe Le Pew, Speedy Gonzales y otros personajes animados en su columna «Seis libros de Seuss tienen un sesgo».

En su artículo explica que el racismo en USA, cuando él era un niño, «Se transmitía a través de los juguetes y las muñecas, los dibujos animados y los programas infantiles, los cuentos de hadas y los libros para niños».

«A cada paso, en cada momento, me bautizaban en la narrativa de que todo lo blanco era correcto, bueno, noble y hermoso, y todo lo negro era lo contrario», explicó el autor que manifestó su alegría en el artículo por la cancelación de los libros del señor Seuss que tenían personajes «racistas».

Luego de esta explicación sobre la transmisión del «racismo y el odio entre los niños», M. Blow cargó contra varias caricaturas, entre ellas Pepe Le Pew y Speedy Gonzales, quienes, a su juicio, normalizan «la cultura de la violación» y los «estereotipos racistas» contra los mexicanos.

«Algunos de los primeros dibujos animados que recuerdo incluían a Pepé Le Pew, que normalizaba la cultura de la violación; Speedy Gonzales, cuyos amigos ayudaron a popularizar el corrosivo estereotipo de los mexicanos borrachos y aletargados; y Mammy Two Shoes, una corpulenta criada negra que hablaba con un fuerte acento», esbozó el autor en el Times.

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Mural de Speddy Gonzales. (Flickr).

M. Blow agregó: «Las reposiciones eran habituales en la época anterior al cable, así que veía programas infantiles como Tarzán, sobre un hombre blanco semidesnudo en medio de una selva africana que la conquista y domina, y se burla de los negros del lugar, a los que se presentan como primitivos o salvajes. Veía los viejos cortos de “Our Gang” (“Little Rascals”), en los que el personaje de Buckwheat reunía todos los estereotipos del pickaninny».

Si bien el autor no pide directamente la cancelación de las caricaturas, sí mostró su felicidad por la cancelación por los libros del señor Seuss: «Por eso, esta semana, cuando la empresa que controla los libros del Dr. Seuss anunció que dejaría de publicar seis de los libros debido a las imágenes racistas e insensibles, diciendo que “estos libros retratan a la gente de maneras que son hirientes y equivocadas”, me alegré mientras algunos se lamentaban de otra víctima de la llamada “cultura de la cancelación”».

Luego de ello, M. Blow apuntó a que «El racismo debe ser exorcizado de la cultura, incluso, o quizás especialmente, de la cultura infantil. Enseñar a un niño a odiar o a avergonzarse de sí mismo es un pecado contra su inocencia y un peso contra sus posibilidades».

De esta forma, el autor dio pie al polémico pedido de cancelación a las caricaturas que se trasladó rápidamente a las redes sociales y fue cubierto por diversos medios de comunicación.

Pepe Le Pew el principal apuntado, luego Speedy Gonzales

Las reacciones al artículo del columnista de The New York Times fueron diversas. Muchos apoyaron sus apreciaciones sobre la cancelación de los libros del señor Seuss y las críticas a los personajes animados Pepe Le Pew y Speedy Gonzales.

Otros no apoyaron en absoluto su reseña, alegando que es otro episodio de la cultura de la cancelación que promueve la censura basada en creencias subjetivas de la sociedad actual.

Por ejemplo, el propio Speedy Gonzales se defendió o, mejor dicho, el hombre que dará vida a su voz en la próxima entrega de Space Jam, Gabriel Iglesias: «Soy la voz de Speedy Gonzales en el nuevo Space Jam. ¿Significa esto que también intentarán cancelar a Fluffy? No puedes atraparme cultura de la cancelación. Soy el ratón más rápido de todo México».

Otra usuaria en Twitter, quien afirmó ser mexicana, también defendió a Speedy: «No sé por qué Speedy Gonzales es tendencia, pero diré esto: Me encantaba ver crecer a Speedy Gonzales. Siempre se burló de los que intentaban atraparlo o atacarlo. Soy mexicano. No lo quiero “cancelado”».

Sobre el caso de Pepe Le Pew, la situación es más completa.

El propio columnista del Times reafirmó su argumento sobre que el zorrillo francés normalizaba la «cultura de la violación» en Twitter publicando uno de los clásicos vídeos de Pepe Le Pew seduciendo a Penélope Pussycat, quien intentaba zafarse del zorrillo.

«Esto ayudó a enseñar a los niños que “no” en realidad no significaba no, que era parte del “juego”, la línea de partida de una lucha por el poder. Enseñó que superar las extenuantes, incluso las objeciones físicas de una mujer, era normal, adorable, divertido. Ni siquiera le dieron a la mujer la capacidad de HABLAR», esbozó el columnista.

La polémica, además, se avivó luego de que el portal Deadline informara que Pepe Le Pew no aparecerá en la segunda entrega de Space Jam. Aunque no dijeron que la columna del Times tuviera algo que ver.

Pero también hubo quienes defendieron a Pepe Le Pew.

«Pepe Le Pew es un caballero comparado con Bill Clinton, Joe Biden, Andrew Cuomo, Ted Kennedy, Carlos Danger, Eliot Spitzer, el vicegobernador Fairfax de VA, etc., etc.», escribió Howie Carr, columnista del Boston Herald.

Por otro lado, Ian Miles Cheong también se manifestó en su cuenta en Twitter: «El Dr. Seuss y Pepe Le Pew son demasiado controvertidos para el año en curso, pero está bien alentar a los niños de ocho años a que tomen bloqueadores de la pubertad».

Hubo quienes, incluso, manifestaron su indignación con la cancelación de Pepe Le Pew alegando que, si esos eran los parámetros, hay que cancelar a la caricatura Pucca por ser «tóxica» y «acosadora compulsiva» con Garu.

Lo único seguro es que la cultura de la cancelación sigue avanzando a pasos agigantados.

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