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El misterio ideológico de Nayib Bukele, ¿conservador, socialista, libertario o un camaleón político?

El misterio ideológico de Nayib Bukele, ¿conservador, socialista, libertario o un camaleón político?

El mandatario salvadoreño es alguien díficil de descifrar, pero desde hace meses parece inclinado a impulsar el liberalismo económico y revolucionar la política latinoamericana

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Nayib Bukele no es un sujeto promedio, y sin duda alguna, tampoco es un acartonado presidente que respete la habitual diplomacia, las comunicaciones formales y el traje y corbata con el que acostumbramos a ver a la mayoría de los mandatarios en el mundo.

Mientras en gran parte del planeta los presidentes siguen ajustados a la imagen tradicional política del siglo XX, el mandatario de El Salvador ha roto los moldes para comunicar directamente sus decisiones por Twitter, comprar bitcoins con el dinero público de su país desde su teléfono y acudir a galas y eventos en su carácter de mandatario con gorra y lentes oscuros.

Puedes odiar o amar a Bukele, pero sin duda alguna, no es alguien que pasará desapercibido.

En lo personal, debo reconocer que hace un par de años cuando se dio la irrupción mediática del actual presidente de El Salvador no era de mi agrado, solo con observar su biografía se podía intuir que era alguien peligroso, había sido electo alcalde de Nuevo Cuscatlán, y también de San Salvador por el partido de extrema izquierda “Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional” (FMLN), y después siguió su escalada política hasta llegar a ocupar la presidencia con partidos más moderados; no obstante, el actual mandatario de El Salvador parece huirle tanto a los debates, como a las etiquetas ideológicas, lo cual lo ha convertido en un político difícil de descifrar y también de vencer, pues es el perfecto ejemplo de candidato “atrapalotodo”, no en vano su nivel de aprobación entre la ciudadanía se encuentra por encima del 80 %.

Sin embargo, pese a rehusarse a categorizarse con alguna doctrina ideológica, pareciera que, en el último año, el presidente de El Salvador ha ido evolucionando en su concepción sobre los deberes del Estado, esto, considero yo, viene alimentado por su entendimiento del bitcoin y todo lo que conllevan las economías descentralizadas y el libertarismo, dando el habitual brinco ideológico ejecutado por muchas personas en el mundo: desde la extrema izquierda a la derecha, e incluso, hasta llegar al liberalismo clásico. ¿Es realmente este el caso de Bukele?

Nayib Bukele, ¿conservador, socialista, libertario o un camaleón político?
Nayib Bukele, ¿conservador, socialista, libertario o un camaleón político? (EFE)

Los inicios de Bukele

El presidente de El Salvador, según se ha reportado, viene de una familia adinerada en el país centroamericano, sin embargo, esto no le impidió acercarse al partido marxista leninista FMLN que lo llevaría a ganar sus primeras elecciones municipales. No obstante, no hay registros de Bukele haciendo llamados a defender el socialismo o a implantar una revolución comunista, lo que sí hay es llamados a realizar una “distribución justa de la riqueza” en el año 2014.

Y también críticas hacia el “neoliberalismo” en el año 2013, adoptando posturas izquierdistas:

Luego de 5 años en el partido de extrema izquierda “FMLN”, Bukele decide dejar atrás su etapa con los rojos, entonces se suma al partido de centroizquierda “Cambio Democrático”, para rápidamente abandonarlos y formar su propia agrupación llamada “Nuevas Ideas” ubicado en el centroderecha, sin embargo, debido a la imposibilidad de inscribir su candidatura mediante dicho partido, Nayib se terminó sumando al partido conservador GANA (Gran alianza por la Unidad Nacional), con el que terminaría llegando a la presidencia de la República tras vencer en primera vuelta a su antiguo partido “FMLN”.  

Más allá del evidente movimiento político para consolidarse en agrupaciones a la derecha del espectro ideológico, a Nayib nunca se le ha podido ver defendiendo a ultranza el socialismo, pero tampoco el capitalismo, incluso, en sus tiempos más recientes como presidente, es común encontrarle declaraciones donde critica tanto a la izquierda, como a la derecha.

Bukele gusta de presentarse como un pragmático, pero desde hace meses parece rechazar claramente las medidas colectivistas mediante la cual los Estados buscan controlar la economía de las naciones, para abrazar postulados económicos más liberales, algo que incluso le ha ganado conflictos con la Casa Blanca por la continua critica que hace a las políticas de la Administración Biden.

“¿Pueden dejar de imprimir más dinero? Solo van a empeorar las cosas. De verdad. Es una obviedad”, escribió en Twitter Bukele tras los comentarios del presidente de la FED en el que advertía que había que quitarle la palabra “transitoria” a la inflación.

También en octubre, escribía que el keynesianismo no funciona, que los recursos son finitos, y que había llegado la hora de pensar en un nuevo sistema económico debido a la locura de diferentes países de imprimir toneladas de dinero y aumentar la deuda sin pensar en las consecuencias, lo que evidencia claramente un cambio de postura, al menos, en sus visiones sobre la economía.

¿Es Bukele un presidente “autoritario”?

Las decisiones de Bukele, pero por encima de todo, su forma de gobernar, le ha ganado la crítica de gran parte de la prensa internacional que ha llegado a tildarlo de “autoritario”, una acusación a la que el mandatario respondió con sarcasmo poniendo en su biografía de Twitter la leyenda “Dictador de El Salvador”, un hecho que naturalmente fue reflejado por toda la prensa occidental.

El mayor escándalo de la aventura presidencial de Nayib se dio cuando este le pedía al parlamento la aprobación de un presupuesto para financiar su plan de seguridad contra las pandillas de El Salvador, y los diputados boicotearon sus planes al faltar al Parlamento, entonces Bukele se apareció en el recinto rodeado de militares y policías para exigir la aprobación del dinero para poder combatir la delincuencia; no obstante, esto disparó las alarmas de la comunidad internacional que repudió la forma en que el salvadoreño manejó la situación y le tildaron de “autoritario”.

En una entrevista con el diario español, El País, Bukele trató de justificar su decisión:

“Alguien que no conoce El Salvador ve la foto de los militares en el Congreso y dice: ¡Qué barbaridad! Pero, qué es más grave, una foto de unos militares donde no se agredió a nadie, no hubo heridos, ni disparos… o saber que hubo diputados (de Gobiernos anteriores) que negociaron con pandilleros. Lo de los militares solo fue un acto de presencia. Fijarse en eso es estar enfocándose en lo superficial”.

A lo que continuó:

“Si yo fuera un dictador o alguien que no respeta la democracia, ahora hubiera tomado el control de todo. Según las encuestas, el 90 % del pueblo nos apoya. También lo hacen las Fuerzas Armadas y la Policía. El pueblo se enojó cuando pedí calma, pero si hubiera querido hubiera tomado el control de todo el Gobierno esta noche”. 

El balance tras sus primeros años de Gobierno

Bajo la administración de Bukele los índices de criminalidad han descendido drásticamente: para el año 2015 —cuando gobernaba el izquierdista FLMN— se cometían 106 asesinatos diarios, esa cifra se redujo a 21 homicidios en el 2020 —ya con Bukele en el poder— y el 2021 apunta a ser otro año récord en el descenso de los índices de criminalidad, en gran parte, su éxito en materia de seguridad es lo que le ha ganado el respaldo masivo de sus ciudadanos.

Los números económicos también son alentadores, en el segundo trimestre del 2021, mientras muchos países apenas comenzaban la fase de recuperación tras la pandemia, la economía de El Salvador había crecido un sorprendente 24.5 %.

Por otra parte, un informe realizado por “La Prensa Gráfica”, un diario salvadoreño que el mandatario tilda de opositor a su gobierno, señala que el 93.5 % de los salvadoreños aprueba su gestión sobre la crisis del coronavirus, unos números que muestran el enorme apoyo con el que cuenta Bukele en su país.

Sin embargo, incluso en las políticas sanitarias Bukele ha mostrado un importante cambio de postura: mientras que en el 2020 el salvadoreño utilizó el poder del Estado para someter a los ciudadanos a una cuarentena radical, que incluso fue criticado por la ONG izquierdista, Amnistía Internacional, y que provocó enfrentamientos entre ciudadanos y agentes policiales, en el 2021, tan solo un año después, ha publicado mensajes en los que indica que las libertades individuales y el derecho a elegir de las personas deben estar por encima de cualquier mandato de vacunación, alegando que “No hay mandatos de vacunas ni pasaportes en El Salvador, ni mandatos de mascarillas, ni requisitos de pruebas para ingresar al país”.

¿El Bitcoin transformó al presidente de El Salvador?

Ciertamente, pareciera que desde que Nayib Bukele se involucró con la comunidad de bitcoiners a nivel mundial, sus declaraciones, sus tweets, e incluso, sus decisiones políticas se han visto afectadas para el agrado de algunos y el desprecio de otros. En junio, tras anunciar que su país adoptaría el bitcoin como moneda de curso legal, incluso publicó un nuevo mensaje donde anunciaba los beneficios fiscales y las facilidades burocráticas de El Salvador para atraer inversionistas:

“1. Excelente clima, playas de surf de clase mundial, propiedades frente a la playa a la venta.

2. Uno de los pocos países del mundo sin impuestos a la propiedad.

3. No hay impuesto a las ganancias de capital para #Bitcoin, ya que será una moneda de curso legal.

4. Residencia permanente inmediata para emprendedores criptográficos”, twitteó.

El presidente de El Salvador sigue siendo un político difícil de predecir, él mismo no ofrece pistas sobre cuáles son los próximos pasos que pretende dar, pero más del 80 % de los salvadoreños aprueba su liderazgo.

Lo cierto es que es bastante difícil encasillar a Nayib Bukele en algún bando ideológico, o descifrar si podrá terminar convertido en el mejor presidente de la historia del país centroamericano, o en otro caudillo más que termina abusando de su popularidad y poder. Por el bien de El Salvador y de la irrupción de un nuevo sistema económico descentralizado, espero que no sea el último caso, pero solo el tiempo lo dirá.

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