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Cómo la fachada LGBT de Castro le ayuda al régimen cubano a ganar tiempo

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Por Enrique Alejandro

Sean cautelosos con el abrupto surgimiento de una turboalimentada protesta cibernética LGBTQ+, misma que está siendo acompañada por un amplio segmento del movimiento pro Cuba libre dentro y fuera de la República de Cuba, ya que la atención de los disidentes cubanos sobre tal agenda sociopolítica, solo demuestra ser políticamente conveniente para asegurar aún más la permanencia de la familia criminal Castro en el poder.

El régimen marxista, en un esfuerzo desesperado para distraer a los nuevos mambises cubanos y desinformar a la opinión pública mundial ante inminentes, imparables y masivas protestas en las calles por parte de la población (lo cual obedece a más de medio siglo de promesas socialistas fallidas y de un violento hostigamiento dirigido y supervisado por el régimen dictatorial de Castro), eliminaron de su nueva constitución del año 2019, que el matrimonio sea “entre un hombre y una mujer”.

Así, por primera vez en más de medio siglo y ante los ojos del mundo, el 11 de julio del 2021, millones de cubanos tomaron sus calles protestando contra la usurpación castrista de su Constitución y por el secuestro de sus derechos fundamentales, mismos que han sido otorgados por Dios.

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Añadieron 87 nuevos artículos a su constitución del año 2019, entre ellos el reconocimiento de la amenaza que representa el cambio climático y la prohibición de la discriminación basada en la orientación sexual y la “identidad de género”. Lo que no reconocen es que el artículo cinco de la constitución castrista condiciona que; “el Partido Comunista de Cuba es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”, lo cual constituye una real amenaza para la supervivencia de todos los cubanos.

Finalmente, la propuesta de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo terminó siendo rechazada, simplemente porque los últimos dinosaurios que llegaron al poder con Fidel Castro en su “revolución” del año 1959, siguen siendo fervientemente anti-gay y aún fantasean con el encarcelamiento masivo y los asesinatos de gays a manos de su “compañero”, el Che Guevara. Sí, el mismo Che Guevara cuya imagen la izquierda “progresista” de los Estados Unidos estimula a la población americana para que la utilicen como un símbolo en sus camisetas.

Lo que el Partido Comunista de Cuba sí entiende muy bien, es que a partir de su fachada narrativa “pro-gay”, realizada a su conveniencia personal y política, efectivamente logran disuadir el enfoque masivo dentro del país sobre los crímenes del régimen castrista y de su control dinástico por más de seis décadas.

Mariela Castro (hija de Raúl Castro, una funcionaria del régimen cubano y, como si fuera poco, una activista LGBTQ+) es solo otra comunista estratégicamente disfrazada de “liberal progresista” que, como su hermano menor Alejandro Castro Espín, posee sueños presidenciales nada menos que para mantener y promover el control totalitario de su familia sobre Cuba.

Según las aspiraciones de la dinastía Castro, el control sobre el país sería heredado por los Castro más jóvenes, mismos que ya se reclinan sobre las (discriminatorias) políticas de identidad. Mariela estará tácticamente posicionada para “postularse” en una elección presidencial amañada y “ganarla” solo porque ellos, como siempre, cuentan los votos con sus armas.

Así como su madre (Vilma Espín de Castro) fue presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas desde 1959 y permaneció en ese cargo hasta su fallecimiento en 2007; Mariela Castro se desempeña vitaliciamente como directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba y dirige la Comisión Nacional de Atención Integral a las Personas Transexuales.

No es de extrañar que Mariela Castro se posicionó del lado de los dictados del Partido Comunista de Cuba, mismo que suprimió una revisión de su constitución con respecto al matrimonio gay en 2018. Mariela, posteriormente procedió a solicitarle a sus seguidores que la respaldaran con esta (sorpresiva) postura oficialista con el fin de que todos permanezcan leales al sistema.

La dinastía Castro, que todavía controla la vida en Cuba y que sigue el modus operandi del Nuevo Orden Mundial, ya se ha infiltrado en el segmento de la cultura popular dentro del movimiento pro cuba libre, a través del enganche psicológico y el control que ejercen con su narrativa manipuladora (anti-gay) LGBTQ +.

El régimen entiende que al conceder lo que aparentan ser “libertades” LGBTQ+, disminuyen las posibilidades sistemáticas de revueltas anticomunistas de parte de todos los cubanos, mientras que por otra parte son aplaudidos por la complaciente e hipócrita “comunidad internacional”. Así es como la fachada LGBTQ+ 2022 de los Castro desesperadamente le compra tiempo a su familia criminal y, por supuesto, es la razón por la cual no abogan por la libertad en nombre de todos los cubanos.

Tras 62 años de un fallido régimen socialista con mentalidad comunista, ha llegado el momento de por fin apoyar la libertad de todos los cubanos (, para los cubanos gays también). Pronto será el momento de que la dinastía Castro y sus esbirros, que tienen la intención de continuar viviendo como capitalistas a expensas de la esclavitud psicológica y física de todos los cubano, abandone perpetuamente la República de Cuba. Todas las vidas cubanas importan.

Si los cubanos dentro y fuera de la isla no logran identificar y conceptualmente desarmar las tácticas draconianas del régimen, como es esta política de identidad y eligen no priorizar su lucha a favor de la libertad de todos los cubanos; entonces ningún gay en Cuba logrará su libertad.

“Yo quiero que la ley primera de nuestra República, sea al culto de los cubanos a la Dignidad plena del hombre”.


Proveniente de la Ciudad de La Habana, Cuba, Enrique Alejandro es un productor y director de cine. A sus 25 años de edad, preside y es el fundador de EnriEnt, una empresa de entretenimiento radicada en Estados Unidos.

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