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Las guerras culturales que se avecinan con la llegada del metaverso

Las guerras culturales que se avecinan con la llegada del metaverso

El metaverso va a crear una nueva masa social de personas excluidas que desarrollarán una serie de inseguridades, trastornos mentales, distorsión de la realidad y complejo de víctimas

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En los años 80 vimos por primera vez a un hombre recibir una videollamada, se trataba de Marty McFly en la película “Back to the Future II”, en aquel entonces los seres humanos veíamos como algo muy lejano y casi imposible el poder comunicarnos a través de una pantalla, sin embargo, un par de décadas después, esto se convirtió en algo sumamente cotidiano.

En el año 2018 se estrenó la película “Ready Player One”, en la que Wade Owen Watts, como prácticamente el resto de la humanidad, prefiere pasar sus días en el metaverso OASIS, a llevar a cabo sus vidas en el mundo real.

A diferencia de la película de McFly, con la historia de Owen Watts no vamos a tener que esperar tanto tiempo para que se haga realidad, el metaverso está a la vuelta de la esquina, y nos guste o no, seguramente llegará para cambiar el mundo.

Ready Player One (Flickr)

Ciertamente en el pasado muchos juegos han coqueteado con la idea de los metaversos y han construido escenarios donde miles de personas desenvuelven parte de sus vidas, Habbo Hotel es un ejemplo de esto, un ecosistema digital donde cientos de miles de personas crearon sus identidades virtuales para hacer amigos, asistir a fiestas, y conocer personas en cualquier parte del mundo, pero ciertamente hace un par de años no existía la tecnología capaz de llevar esos mundos virtuales a otro nivel, y hoy, para bien o para mal, existen los dispositivos que pueden llevar a creer a las personas que son un elfo que vive en el planeta Meta, en lugar de un ser humano que vive en Illinois, Chicago.

La guerra cultural que nacerá en el metaverso

La puesta en marcha de los metaversos sin duda impactará fuertemente a la humanidad, luego de adentrarnos en estos espacios virtuales, será quizás cada vez más difícil volver a la realidad; en la actualidad ya es bastante complicado para algunos niños socializar, e incluso, para familias hablar, pues los teléfonos inteligentes curiosamente han creado puentes para la comunicación a distancia, pero barreras para las interacciones en persona; si los teléfonos inteligentes han moldeado nuestra cultura, carácter y comportamiento, no tengan la menor duda que el metaverso radicalizará todavía más nuestros hábitos y conducta.

La verdad no me gustaría convertirme en un predicador del desastre, pero tomando en cuenta el declive social que hemos presenciado en las últimas décadas, y la destrucción de los valores y la moral en nombre del progresismo y las políticas colectivistas, es muy probable que el metaverso se constituya en un espacio donde se librarán las nuevas batallas políticas y que consolidarán las diferencias entre grupos de personas cada vez más distantes: entre aquellos que se aceptan y aprecian tal como son, y quienes han optado por identificarse con diferentes géneros, razas e incluso especie.

El metaverso abrirá un sinfín de posibilidades para todo aquel que se considere a sí mismo y quiera ser reconocido como un perro, un delfín, un extraterrestre, o un demonio; e incluso, para no ir tan lejos, también permitirá a hombres blancos adoptar la forma virtual de un negro y viceversa; y ni hablar del género que evidentemente será lo primero en variar en dicho universo informático.

Facebook, El American
Metaverse (archive)

Ahora bien, realmente lo que ocurra en el metaverso no es algo que en teoría debería preocuparnos, después de todo, ¿en qué me afecta a mí que Juan decida autopercibirse como un elfo en el metaverso? La verdad en nada, mi vecino puede adoptar la personalidad de un dragón en ese espacio virtual y aquello me tendría sin cuidado; pero el problema radica en el momento en que las personas comiencen a confundir el metaverso con el mundo real, y a querer trasladar sus identidades virtuales al espacio físico, y créanme, eso va a ocurrir: entonces iniciarán nuevas batallas políticas y culturales mucho más pesadas de las que ya existen.

Trastornos mentales, victimismo, desrealización y baja autoestima

El metaverso va a crear una nueva masa social de personas excluidas que desarrollarán una serie de inseguridades, trastornos mentales, distorsión de la realidad y complejo de víctimas; no pasará mucho tiempo para que estos individuos capaces de volar, brindar un concierto para miles de personas, y tener “sexo” en el metaverso, descubran que no son ni capaces de salir de casa para cruzar tres palabras con su vecino sin sentirse intimidado; este escenario será el caldo de cultivo perfecto para los nuevos guerreros revolucionarios progresistas, que crearán más categorías de género, raza, identidad sexual y especie, con miras a trasladar sus exigencias al mundo real.

Sin duda la izquierda se alimentará de este espacio y tratará de colectivizar las exigencias del oprimido mundo que se desarrolla en el metaverso; en menos de una década tendremos a millones de personas en el mundo que no se aceptan a sí mismas y querrán exigir a quienes viven en el mundo real que “respeten sus identidades virtuales”.

Para la mayoría de las personas será más fácil crear una nueva vida en el metaverso a lidiar con sus problemas en la vida real, seguramente veremos un aumento de la obesidad, la depresión, y otras enfermedades ligadas al sedentarismo, y todo esto nos llevará a dar vueltas al mismo círculo vicioso en el que nos encontramos hoy: el de un universo plagado de personas con mentalidad de víctimas que creen que los Gobiernos deben aparecer para intervenir y resolver todos sus problemas.

El metaverso permitirá que la historia del Dr. Jekyll y Mr. Hyde se reescriba una y otra vez con diferentes resultados, ese espacio virtual estará lleno de perfiles de personas “exitosas y apuestas con una vida sexual activa”, que en el mundo real seguramente corresponderá a hombres o mujeres con baja autoestima, malas condiciones físicas y ningún tipo de intimidad con otro ser humano.

Muy probablemente también veremos en el futuro cercano a las nuevas familias virtuales, y a los ecologistas haciendo llamados a tener hijos en el metaverso y no en el mundo real para “salvar el planeta” y reducir las emisiones de CO2.

Nos guste o no el metaverso ha llegado para quedarse, y deberemos aprender a lidiar con las consecuencias y luchas políticas que se crearán a partir de él.

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