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Luka Dončić y los Mavs hacen historia en Phoenix

Luka Dončić y los Mavs hacen historia en Phoenix

Grave error cometieron los Phoenix Suns al chicanear y subestimar al basquetbolista más talentoso de la actualidad: Luka Dončić. El esloveno y los Mavs firmaron un hito en la NBA: abusar del mejor equipo de la temporada regular a domicilio en un juego siete en semifinales de conferencia. Pocas veces en la historia, por no decir ninguna, se vio un golpe en la mesa tan ensordecedor como el visto en el Footprint Center de Phoenix, Arizona.

El resultado 123-90 refleja un trámite similar a un juego de niños vs. adultos. Como si el equipo que salió a jugar por un lugar en las finales de conferencia no era el poderoso Phoenix del premiado Monty Williams, sino una floja escuadra de la NBA G League.

De un lado, el talento generacional de Dončić puesto al servicio del colectivo; del otro, los egos estrellados de un equipo que no supo trasladar su gran dominio de la temporada regular al momento más importante de la temporada.

En una esquina, la defensa, el sacrificio y la contundencia de un conjunto depredador que salió a liquidar a una presa herida desde el primer cuarto; en la otra, el miedo de un candidato que se sabía perdedor desde el momento que Dinwiddie empezó a encestar canastas con impactante facilidad.

Una verdad incuestionable es que en los deportes como el básquet o el fútbol, la cabeza importa tanto como la estrategia, la táctica y el talento. Los estados de ánimo influyen excesivamente en los resultados finales. Las caras y gestos, el lenguaje corporal, suele ser el conducto más simple para detectar qué equipo tiene de su lado el momentum y los números para llevarse los partidos; y allí es donde los Mavs dominaron mentalmente a un equipo que tuvo miedo a la derrota desde aquella primera mitad del juego seis.

Porque sí, la debacle de los Suns inició en Dallas, pero terminó en Phoenix. Dončić, Dinwiddie, Brunson y toda la defensiva del equipo de Jason Kidd se encargaron de hundir moralmente a la tripulación de una nave que parecía impecable, pero al final tenía fisuras en su estructura que debían ser reparadas. Cada triple de los Mavs, penetración de Dončić, regate de Brunson o defensa exitosa de Bullock era un puñal en el pecho de Phoenix.

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En términos boxísticos, Suns recibió jabs y ganchos al mentón desde el primer round. Si hubiese sido una lucha en el cuadrilátero, Monty Williams habría sido obligado a tirar la toalla desde el tercer o cuarto episodio.

Dončić, particularmente, se encargó de destruir a cada uno de los rivales que retaba en ofensiva. En ningún momento de la serie pudieron frenarlo. Ni Ayton, ni CP3, ni Booker, ni el que lo marcase. Todos los jugadores de los Suns terminaron en el piso, rebotando contra su humanidad o brutalmente humillados en cada acción individual ante el implacable esloveno. La superioridad fue abismal.

La eliminación de Suns debe ser recordada por lo que es: un fracaso histórico. Una derrota que se aglutinará en la larga lista de decepciones de una franquicia que aún no sabe lo que es ganar un anillo y que también se adjuntará al historial negativo de un jugador en particular: Chris Paul, quien era uno de los llamados a dar un paso al frente junto a Booker. A ambos la misión les pesó demasiado como para cargar con ella. Sus últimos dos partidos fueron absolutamente deprimentes.

En cambio, la otra superestrella, Dončić, demostró que no solo es un fuera de serie en los partidos sin presión, sino que está diseñado para los momentos bravos. El dato más impactante es que el esloveno promedia 38.3 puntos por partido cuando su equipo corre el riesgo de quedar eliminado. Ningún otro jugador en la historia tiene ese registro, lo que debería ser suficiente para ganarse el respeto del mundo básquet al unísono.

Curry vs. Dončić

Ahora los Mavs, luego de hacer historia, tendrán el reto de su vida: intentar derribar a una de las más grandes dinastías de la historia.

Dallas, que tuvo que aguantar la subestimación de los especialistas de la NBA que prácticamente pronosticaron un “Suns in four” luego del 2-0, tiene enfrente a un equipo que sabe cuánto pesan los títulos y conoce los secretos de cómo jugar los Playoffs. De hecho, los Warriors llevan ganadas 20 de las últimas 22 eliminatorias que disputaron.

A diferencia de Suns, los Warriors entraron a postemporada con un perfil bajo y, hasta ahora, ostentan un paso perfecto en San Francisco y un alto nivel de visitante. Además, están disfrutando del estado pletórico de Stephen Curry, quien en estos playoffs está particularmente letal en el clutch liderando a unos Warriors que despacharon sin despeinarse al equipo del MVP, Nuggets, y vencieron con autoridad a unos competitivos Grizzlies. 

Stephen Curry, estrella de los Warriors, está teniendo unos grandes playoffs. (NBA)

El duelo Dončić vs. Curry es el gran aliciente de lo que apunta a convertirse en una serie de culto. Son dos generaciones enfrentadas, con diferentes estilos y una mentalidad arrolladora. Luka supo lidiar con la presión desde la adolescencia y triunfar con la camiseta del Real Madrid, una de las más pesadas de Europa. Ahora se aproxima a ser la cara de la liga más importante del mundo. Y qué decir de Steph, el mejor lanzador de triples, con mucha diferencia, de toda la historia y el jugador que cambió para siempre este deporte.

El pronóstico es reservado. La dinastía Curry, Klay, Green y Kerr enfrentándose al talento generacional de Dončić y la dureza colectiva de unos Mavs motivados por buscar una de las grandes hazañas en la historia de la liga. La mesa está servida para una gran eliminatoria.

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