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La magia de Harry Potter es conservadora

Imagen: Unsplash https://unsplash.com/photos/JK0l2xvN1fY

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La magia de Harry Potter sigue muy presente. La historia del “niño que vivió” permanece en los titulares, impulsada por la polémica respecto a la participación de J.K. Rowling en el reencuentro del elenco, organizado por HBO Max, y por las desafortunadas declaraciones de Jon Stewart en cuanto al presunto antisemitismo detrás de los gnomos del banco mágico Gringotts.

Mientras tanto, The Wizarding World of Harry Potter continúa atrayendo cada año a millones de personas a la Florida, hospedado en Islands of Adventure de Universal Studios, que duplicó su número de asistentes (de 4.63 millones a 10.38 millones) entre 2009 y 2019. Y en todo el mundo, palabras como muggle, Hogwarts, quidditch, Gryffindor o Ravenclaw se han convertido en parte del lenguaje.

Todo esto sucede casi 15 años después del lanzamiento del último libro y a más de una década de distancia de la última película, lo que deja muy en claro que no se trata de una mera moda pop. La magia de Harry Potter permanece y permanecerá durante generaciones (en forma comparable solo con Star Wars dentro de la cultura moderna), porque esa magia apela a algo más que la mera fantasía de los encantamientos: al anhelo de un mundo sostenido en la tradición.

¿La magia de Harry Potter es conservadora?

Sí, es innegable que, durante muchos años, J.K. Rowling se esforzó por repetir en sus entrevistas el discurso progre del momento para mantenerse en buenos términos con la agresiva pandilla progre (hasta que se hartó y les planto un alto con el tema de las mujeres transgénero). También es cierto que, en su vida personal, Rowling se ha identificado mucho más con la izquierda política. Evidentemente no es fan de Trump ni radioescucha de Glenn Beck.

Sin embargo, en sus libros, el mundo mágico es profundamente conservador, y son justamente los valores conservadores los que le aportan ese toque realmente “mágico”, que lo vuelve un lugar diferente a nuestro mundo y nos despierta el anhelo de escapar en sus páginas a la modernidad.

La magia de Harry Potter es conservadora
La magia de Harry Potter atrae a millones a Universal Studios, en busca de un “mundo” distinto. (Unsplash)

¿A qué valores conservadores me refiero?

Al valor de la tradición, a la relevancia de la familia, a la desconfianza respecto a las modas y las innovaciones, a la concepción de la sociedad como el resultado de un pacto tácito entre quienes vivieron antes, quienes viven ahora y quienes vivirán después.

Piénselo: la progresía y el liberalismo modernos desprecian o abiertamente destruyen (bajo el pretexto de “deconstruir”) las tradiciones, se montan de cabeza en cada nueva “tendencia” y esencialmente se consideran con el derecho de reinventarse de cero en cada momento, sin que nada previo sea sagrado, sin que nada preexistente sea valioso más allá del capricho actual.

Todos, en mayor o menor medida, estamos inmersos en esta cosmovisión, esta realidad líquida donde todo fluye, nada es plenamente cierto y nada permanece, excepto la voluntad de cuestionar y destruir todo lo demás: el matrimonio, la familia, la nación, la identidad misma.

El dinamismo de nuestro mundo tiene, por supuesto, muchas cosas buenas: la libertad individual, el estar menos sujeto al capricho de las críticas de quienes nos rodean, los avances tecnológicos y la creación de alternativas que nos permiten vivir con una comodidad que habría sido imposible bajo un esquema tradicional. Sin embargo, este dinamismo también se vuelve exasperante.

Ahí es donde la magia de Harry Potter se convierte en un verdadero bálsamo para el espíritu. Abrir los libros es entrar en un mundo donde la realidad es resultado de un consenso entre generaciones, que alimentan tradiciones tan sólidas y antiguas como las paredes de Hogwarts. Las clases, las ceremonias, la convivencia nos hablan de una forma de ser que ha permanecido desde hace más de mil años y que sigue viva, porque se le sigue valorando.

Un par de ejemplos:

En los libros (a diferencia de las películas) todos los magos usan túnica y se mantienen voluntaria y absolutamente separados de las modas del mundo moderno (de los muggles) lo que resulta especialmente claro en la descripción de Rowling respecto a los disfraces de los magos para pasar desapercibidos mientras acampaban para la final del mundial de quidditch (en el inicio de “El Cáliz de Fuego”).

En el mundo mágico, la ropa, la comida, incluso los hogares se heredan y se valoran por su permanencia. “La Madriguera” de los Weasley, la casa de los Black o la mansión de los Malfoy son hogares artesanales, viejos, adaptados y moldeados por la historia, en abierto contraste con el chocante espacio industrializado de la casa prefabricada en masa, donde viven los muy muggles Dursleys, rodeados de otras mil moradas iguales.

La seducción de Hogwarts es la de la tradición por encima de la modernidad. Imagen: Unsplash
La seducción de Hogwarts es la de la tradición por encima de la modernidad. (Unsplash)

La magia de Harry Potter es conservadora

Incluso el más progre de los lectores anhela, muy en el fondo, una tradición, una certeza y una vida más allá de sí mismo.

Por eso, la seducción y la potencia de la magia de Harry Potter no está solo en el ingenio de los encantos o la ferocidad de los poderes que despliegan los magos, sino en la forma hogareña y tradicional en que los utilizan, no para recorrer el mundo en Bentleys o convertirse en Elon Musk, sino para cocinar en casa, escribir con pluma de ave bajo la tenue luz de una vela, sentados en la sala de un castillo centenario o de una casa levantada durante generaciones.

No es una magia que transforma, sino que preserva. No es una magia que deconstruya, sino que mantiene y desarrolla la tradición. No es una magia que se lanza hacia el futuro, sino que valora el pasado. No es una magia que industrializa, sino que funciona de forma artesanal. No es una magia progre. La magia de Harry Potter es conservadora.

Gerardo Garibay Camarena, is a doctor of law, writer and political analyst with experience in the public and private sectors. His new book is "How to Play Chess Without Craps: A Guide to Reading Politics and Understanding Politicians" // Gerardo Garibay Camarena es doctor en derecho, escritor y analista político con experiencia en el sector público y privado. Su nuevo libro es “Cómo jugar al ajedrez Sin dados: Una guía para leer la política y entender a los políticos”

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