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Pablo Hasél, libertad de expresión, rapero, El American

No, el español Pablo Hasél no es un mártir por la libertad de expresión

La izquierda española parece empeñada en convertir a Pablo Hasél en una especie de George Floyd español, a falta de excusas para tener un movimiento BLM en España

El martes 16 de febrero de 2021 entraba en una prisión de Lérida, en España, Pablo Rivadulla Duró, más conocido por su nombre artístico de rapero, Pablo Hasél, condenado por delitos de enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona.

Después de que la Administración de Justicia le comunicara el 28 de enero que tenía diez días para entrar voluntariamente en prisión por la acumulación de varias condenas, el rapero se negó a hacerlo, y el día 15 de febrero se atrincheró en la Universidad de Lérida junto con un grupo de simpatizantes, donde finalmente fue detenido un día después.

En las horas y días posteriores a su encierro, se dieron hasta en 30 ciudades españolas una serie de manifestaciones en su apoyo, acabando muchas de ellas en graves disturbios con violentos altercados entre policías y manifestantes. Las más graves se saldaron con 19 detenidos y 55 heridos -35 de ellos policías- en Madrid, 29 detenidos en Cataluña, y 2 detenidos y 5 agentes heridos en Sevilla.

Aparte del caos y la destrucción sembrados por los manifestantes, muchos de éstos aprovecharon para saquear negocios durante las protestas. Una situación dantesca reminiscente de las violentas protestas de “Black Lives Matter” (BLM) y “Antifa” en diferentes ciudades americanas, y muy probablemente con la misma raíz ideológica también las de España.

Algunos medios de comunicación, tanto en España como en América, han alimentado la narrativa de que Pablo Hasél entró en prisión simplemente por “rapear” en contra del Rey y por algunos de sus tweets, considerándolo un mártir por la libertad de expresión. Incluso algunos ministros, pertenecientes al ala de extrema izquierda de la coalición entre socialistas y comunistas que forma el actual Gobierno de España, usaron sus cuentas de Twitter para apoyar y animar a los violentos manifestantes.

Este relato sobre Pablo Hasél como una víctima de la libertad de expresión, es funcional a los intereses de la izquierda, que no sólo en otras ocasiones no defiende la libertad de expresión, sino que además pretende el control gubernamental de los medios de comunicación privados en España. Por ello, parecen interesados en fomentar la desinformación que alimenta la violencia callejera, siempre tan ligada a la implementación gradual de regímenes totalitarios de izquierda.

Sin embargo, este relato no es del todo cierto y muchos medios de comunicación afines a la izquierda, y por supuesto, muchos de los manifestantes, parecen desconocer las sutilezas del sistema jurídico español.

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“Aparte del caos y la destrucción sembrados por los manifestantes, muchos de éstos aprovecharon para saquear negocios durante las protestas”. (EFE)
Delitos por los que Pablo Hasél ingresa en prisión

En España, cuando alguien es condenado a una pena de prisión inferior a dos años; es su primera condena, es decir, no tiene antecedentes penales; y ha satisfecho las posibles responsabilidades civiles, como el pago de multas o indemnizaciones; los jueces y tribunales tienen la potestad de suspender la pena y evitar su ingreso en prisión, con condiciones como el arrepentimiento y la promesa de no volver a delinquir.

Este fue el supuesto por el que se le suspendió a Pablo Hasél una primera condena en 2014, cuando la Audiencia Nacional le impuso una pena de dos años de prisión por hacer apología de terrorismo en sus canciones, exaltando a grupos terroristas como ETA, los Grapo, Terra Lliure y Al Qaeda. Considerando que muchos de estos grupos terroristas ya no estaban activos desde hace años, magnánimamente se evitó su ingreso en prisión.

A pesar de esto, en 2016, un juez ordenó la retirada de otra de sus canciones en la que decía que el alcalde de su ciudad “merece un tiro”, y fue denunciado por hacer pintadas en contra del mismo. También en 2016 fue condenado a seis meses de cárcel y una indemnización de 12,150 euros por empujar, insultar y rociar con un líquido de limpieza a un periodista.

En 2017, fue condenado a otros dos años y medio, y 2,400 euros de multa por amenazar a un testigo en un juicio a un policía que finalmente fue absuelto de un supuesto abuso policial contra un amigo de Hasél. Según la sentencia, Pablo Hasél tras intentar propinarle una patada al testigo, le dijo: “¡te mataré hijo de puta, ya te cogeré!”.

Pablo Hasél, además, aún tiene una causa abierta, a la espera de juicio, por su presunta participación en el asalto a la Subdelegación del Gobierno de Lérida el 25 de marzo de 2018, tras protestas callejeras.

Aún con todo este historial delictivo, Pablo Hasél había conseguido evitar la cárcel hasta ese momento, debido a la suspensión de su primera condena, y por estar a la espera de sentencia firme en el resto de las causas comentadas anteriormente.

Sin embargo, el 14 de septiembre de 2018 fue nuevamente condenado por enaltecimiento del terrorismo, con el agravante de reincidencia, a dos años de prisión y al pago de 24,300 euros de multa, por una serie de 64 tweets y un vídeo de YouTube en el que injuriaba al rey emérito de España. Tras una apelación, se le rebajó la pena a 9 meses, quedando ratificada la sentencia por el Tribunal Supremo en 2020.

La casualidad hizo que fuera por esta sentencia de los tweets y la canción por la que ingresara en prisión, por haber incumplido las condiciones de su primera sentencia suspendida; pero hubiera sido cuestión de tiempo que lo hubiera hecho por alguna de las otras que tenía pendientes. De hecho, apenas dos días después de su encarcelamiento y con las calles ardiendo por las protestas, se confirmaba su sentencia por los delitos de obstrucción a la justicia y amenazas a un testigo.

Esta condena hubiera sido más difícil de defender ante la opinión pública por parte de la izquierda, que parece empeñada en convertir a Pablo Hasél en una especie de George Floyd español, a falta de excusas para tener un movimiento BLM español que acompañe a los grupos Antifa patrios, con los que avanzar en su agenda de violencia callejera.

Otras andanzas de Pablo Hasél

Hay que recordar que en febrero de 2019, Pablo Hasél participó en el concierto “Hands Off Venezuela”, organizado por el régimen de Nicolás Maduro para contraprogramar el concierto “Venezuela Aid Live”, organizado por Richard Branson, y que contaba con el apoyo del gobierno colombiano y la autodenominada oposición venezolana liderada por Juan Guaidó.

En el concierto Venezuela Aid Live participaron, entre otros, artistas de la talla de Alejandro Sanz, Juanes, Juan Luis Guerra, Miguel Bosé, Diego Torres, Luis Fonsi, Carlos Vives, Maná, Paulina Rubio, Ricardo Montaner y Maluma. Mientras que en el concierto organizado por Maduro, Pablo Hasél compartió cartel con artistas del nivel de Bersuit Vergarabat (La Bersuit), Banny Kosta, Omar Enrique, Pedrito Sandoval, la banda Yugular y Alexander Viana.

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