fbpx
Perú está al borde del suicidio

Perú está al borde del suicidio

Perú está al borde del suicidio pero aún hay tiempo de evitarlo. Una vez que el comunismo llegue al poder, no habrá cómo sacarlo

Perú está al borde del suicidio pero aún hay tiempo de evitarlo.

Llegó el fin de semana electoral en medio de una ensordecedora incertidumbre, amigos peruanos me escriben para preguntar si ya hice mis “compras nerviosas” porque “lo que se viene no es nada bueno”.

Perú, el país que me acogió luego de huir del socialismo, ahora se encuentra en un dilema: votar por Keiko Fujimori, una candidata investigada por presunto delito de lavado de activos; o votar por Pedro Castillo, un candidato de izquierda afín al comunismo y ligado al terrorismo.

Hay quienes apuestan por no votar o votar en blanco como forma de protesta, una acción completamente legítima pero que, en esta oportunidad, no traerá nada bueno, sobre todo si el país está al borde del abismo.

Que un voto pierda valor en medio de una elección tan importante no es buena opción. Cada voto nulo se interpreta como “no importa quién gane” y eso, queridos amigos peruanos, en un futuro no muy lejano les pasará factura.

Los peruanos están tentados a votar por “algo diferente”, el que está a favor de Pedro Castillo cree, que por ser un hombre “humilde” y por ser un profesor, seguramente hará las cosas bien. El peruano que apoya a Castillo cree que de llegar a ser presidente le resolverá todos sus problemas con promesas populistas.

Pero la historia habla por sí sola, el socialismo, el comunismo y la izquierda no hacen nada de forma gratuita. Primero promete resolver la vida de todos, ofrece limosnas, corroe las instituciones y luego solo te hace tan frágil y dependiente que no hay cómo salir de él. Pasó en Cuba, pasa en Venezuela y ahora Perú parece que es el camino que decide tomar.

Perú está al borde del suicidio

Aún hay tiempo de evitar el suicidio de un país al que le ha costado crecer, a pocas horas de las elecciones los peruanos tienen la oportunidad de salvar a su nación de la catástrofe del comunismo.

No es una decisión fácil, sobre todo, porque la alternativa por la que hay que votar es Keiko Fujimori quien lleva en sus espaldas el ser hija del dictador Alberto Fujimori. No es una decisión fácil porque se conoce a vox populi que su partido Fuerza Popular ha estado ligado a la corrupción, pero eso, queridos amigos es el mal menor.

Fujimori apuesta por mantener el sistema de libre mercado: un sistema que hasta ahora ha funcionado bastante bien. Sin embargo, Castillo propone desde cambiar la Constitución hasta crear una economía de control como sucede en Venezuela.

“No más pobres en un país rico”, es el lema que repite Castillo en sus intervenciones públicas. Ese mismo tono y ese mismo enfoque pregonaba Hugo Chávez en Venezuela quien logró acabar con la clase media del país.

Chávez convirtió a los ricos en pobres pero a los pobres los hizo más pobres. Ese es el socialismo, el que promete igualdad pero, en realidad, lo que hace es destruir la calidad de vida de todos.

Castillo dice que aceptaría la participación de empresas privadas bajo condiciones que beneficien “al pueblo”. Lo mismo dijo Chávez quien decidió poner condiciones imposibles para las compañías que tenían décadas instaladas en Venezuela: expropió, expulsó y acabó con el sector privado y hoy solo quedan ruinas de él.

El programa de Pedro Castillo sostiene que, entre otras cosas, “el Estado debe ser nacionalizador, soberano y sin deuda externa”. Si nacionalizas todas las industrias que hoy funcionan y las pones en manos de corruptos, el resultado será el mismo que en Venezuela: estatizaron la industria eléctrica y los apagones son cotidianos, estatizaron el sistema hídrico y falta agua en los hogares, estatizaron el sector petrolero y las refinerías no funcionan. Y la peor noticia es: ¿a quién reclamar si todo está en manos del Estado?

Ni hablar de aquella promesa de controlar los precios mientras aumentas el salario mínimo a discreción ¿Cómo vendes un producto controlado a un costo mínimo y al mismo tiempo pagas un salario que el Estado eleva sin saber si tienes la capacidad o no de costearlo? Así es como se cierran las puertas de los negocios, se expulsa a las empresas y además se genera escasez.

Y al final cuando crees que las Fuerzas Armadas “no permitirán que nada pase”, cuando crees que los militares harán lo que tú no hiciste por votar en blanco, es cuando te das cuenta que hasta allí llegó la mano comunista. El Ejecutivo, empieza a otorgar Ministerios, cargos, premios y regalos a los diferentes rangos castrenses con la intención de asegurarse de que jamás hagan algo por sacarlos del poder.

Recuerda, amigo peruano, por alguna razón los socialistas no abandonan el poder, por alguna razón se mantienen allí sin defender derechos humanos, ni derechos a la propiedad: una vez que el comunismo llegue al poder no habrá cómo sacarlo de allí. Y es justo cuando te darás cuenta de que te equivocaste, de que otorgaste el futuro de tus hijos y de un país a un socialismo corrosivo.

Pero como dije al principio, aún hay tiempo de evitarlo, aún hay tiempo de que el país no se suicide, de que no caiga en el abismo y de que pueda seguir adelante. A la hora de votar piensa en las dos opciones y en cuál consideras que ofrece lo mejor. A la hora de votar piensa que no será fácil salir de un comunismo corrupto y que, además, no ofrece nada bueno para el presente o el futuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Article
alimentos por internet

Compras de alimentos por Internet subieron hasta 50 % en 2021

Next Article
aoc - socialismo

Conservadores hacen campaña de GoFundMe para ayudar a la abuela de AOC

Related Posts
Jeff Deist, Libertarianism, Covid, Decentralization

Presidente del Mises Institute habla sobre las esperanzas y el difícil momento que atraviesa el libertarismo

Después del "momento libertario" de las campañas presidenciales de Ron y Rand Paul, ya han pasado unos años difíciles para el libertarismo en Estados Unidos. El ascenso de Trump, el alcance cada vez mayor del Estado, los avances tecnológicos y los trastornos que ha traído la pandemia han rediseñado el escenario
Total
0
Share