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The Matrix 4 Lana Wachowski

The Matrix 4, ¿y si realmente vivimos en una distopía?

A diferencia de la original, The Matrix 4 ha sido un estrepitoso fracaso comercial sin la menor incidencia en el imaginario colectivo

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Casi 23 años después de la pionera The Matrix de 1999, se acaba de estrenar The Matrix 4 Resurrections, tanto en salas de cine como en HBO Max. La película original no sólo arrasó en taquilla de forma espectacular, sino que también tuvo una enorme influencia en la cultura popular, convirtiéndose en película de culto y consiguiendo que mucha gente se llegara a replantear la realidad, como le pasaba a su protagonista Neo durante la historia. Sin embargo, The Matrix 4 ha sido un estrepitoso fracaso comercial y no ha tenido la menor incidencia en el imaginario colectivo.

Como ya es habitual con franquicias cinematográficas que se entregan en brazos de la cultura woke, The Matrix 4 no ha conseguido enganchar al público progre al que pretendía apelar, y además ha agraviado a los fans de la película original.

Como viene pasando en estos casos, el fracaso de The Matrix 4 se atribuye a la pandemia y a un supuesto boicot por parte de los fans tóxicos, a quienes se acusa de no haber entendido la película por culpa de su masculinidad tóxica y sus tendencias ultraderechistas. Desconocemos durante cuánto tiempo más los accionistas de las productoras van a seguir creyendo en este chivo expiatorio, sin reconocer que la calidad de las obras se ve muy afectada por la ideología y agenda política de sus creadores.

La primera mitad de The Matrix 4 parece un aburrido documental de “making of” que intenta justificar por qué se ha hecho una nueva película de la saga dos décadas después. De hecho, parece un sketch de parodia al estilo de Saturday Night Live en el que se muestran las reuniones de los guionistas y productores más hipster, diversos e inclusivos que puedan imaginar, discutiendo cómo se habría de afrontar una nueva historia de The Matrix adaptada al nuevo siglo, a la cultura woke hegemónica y a las nuevas sensibilidades que ésta ha instaurado. Sería hilarante de no ser porque es en serio.

Después de este inicio en el que se dedican a insultar al público que ansiaba su estreno, burlándose de ellos acusándolos de ser consumistas fácilmente manipulables, y de tener más palomitas de maíz en el estómago que neuronas en sus cerebros, la segunda mitad de la película se convierte en un panfleto de ideología de género en el que aleccionan al público de forma condescendiente, tratando de hacer creer que el verdadero significado de salir de Matrix es cambiarse de género o, como mínimo, volverse feminista radical.

Hay que recordar que la película original estuvo dirigida por los entonces aún Hermanos Larry y Andy Wachowski, mientras que The Matrix 4 está dirigida por Lana Wachowski, después de que ambos se convirtieran en mujeres transgénero.

the matrix 4 lana y lilly wachowski
Lana Wachowski y Lilly Wachowski. Fuente: EFE

Ahora la verdadera heroína de The Matrix 4 es Trinity, mientras que el personaje de Neo – interpretado por un cansado y agarrotado Keanu Reeves – pasa de ser el elegido al perrito faldero de la nueva “Mary Sue” con aspecto y actitud de Dominatrix.

Lejos de honrar lo que hizo grande a la The Matrix original, The Matrix 4 se dedica a demoler de forma sistemática todos y cada uno de los elementos que prendieron la imaginación de millones de personas y que supusieron un antes y un después en la historia del cine de ciencia ficción.

La teoría que convertiría a The Matrix 4 en una obra maestra

En 1999 The Matrix supuso un auténtico terremoto cultural que trascendió las barreras del séptimo arte, convirtiéndose en una fuente de inspiración para toda una corriente de pensamiento que cuestiona la realidad tal y como la conocemos, alimentando decenas de teorías de la conspiración. 

La idea de que vivimos en un mundo controlado por una élite que nos hace creer en una complaciente falsa realidad, mientras en verdad nos ordeña como ganado, es algo que cada vez más personas ven como perfectamente plausible. Tomar la píldora roja es una expresión que surgió con esta película, y que ahora se usa de forma popular y todo el mundo entiende.

The Matrix 4 red pill
Fuente: Pixabay

De hecho, esto de la píldora roja se ha convertido en la forma de decir que una persona ha conseguido dejar de creer en el relato artificial que todo el establishment se empeña en inculcar, especialmente en cuestiones como el progresismo, feminismo, globalismo, ideología de género, transhumanismo, etc.

Puestos a pensar en teorías de la conspiración relacionadas con estas películas, imaginemos por un momento que, de alguna manera, la The Matrix original se hubiera acercado peligrosamente a la realidad, y esto hubiese puesto nerviosos a quienes estarían manejando los hilos desde las sombras.

De ser así, ¿cuál podría ser la mejor estrategia por parte de los señores del mal para anular la influencia de The Matrix y desactivarla? ¿Tratar de censurarla? ¿Esforzarse en desmentirla? ¿Desprestigiarla? Todas estas acciones más bien podrían ser contraproducentes.

Sin embargo, hipotéticamente hablando – claro -, ¿acaso no sería mejor seducir a sus creadores hasta convertirlos en activistas transgénero, para que transformen la franquicia en una metáfora woke infumable, que se acabe fusionando con la narrativa imperante, y que al final nadie se la tome en serio, para terminar diluyéndose como un azucarillo en un océano progre?

Por supuesto esta alocada teoría de la conspiración es una mera conjetura simpática, pero lo que es indudable es que ahora mismo vivimos en una realidad en la que para poder ver esta última entrega de The Matrix, es necesario enseñar un pasaporte sanitario a la entrada del cine. Puede que sí vivamos en Matrix después de todo.

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