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Cecil Hotel, Netflix

The Vanishing at the Cecil Hotel (2021): el nuevo documental de Netflix sobre la criminalidad en Los Ángeles

El documental sobre el Cecil Hotel sirve de testimonio de la degradación económica y social del estado de California como consecuencia de sus políticas socialistas.

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El pasado 10 de febrero, Netflix estrenó una nueva serie documental titulada Crime Scene: The Vanishing at the Cecil Hotel. En cuatro capítulos de una hora, hace un repaso a los casos más extraños ocurridos en el emblemático Cecil Hotel del centro de Los Ángeles.

Aunque se centra en el caso de la desaparición y muerte de Elisa Lam en 2013, el documental sirve de testimonio de la degradación económica y social del estado de California como consecuencia de sus políticas socialistas.

La nueva serie documental de Netflix prometía convertirse en un nuevo hito televisivo de la compañía, como lo fuera Making a Murderer. No en vano, estaba producida por Imagine Documentaries, RadicalMedia y Third Eye Motion Picture Company, es decir, los legendarios Ron Howard y Brian Grazer; y contaba con Joe Berlinger como productor ejecutivo y director. Sin embargo, el documental no ha sido bien recibido por la crítica y el público.

Joe Berlinger ha sido el responsable de algunos documentales y películas del género criminal muy interesantes y con importantes repercusiones. Por ejemplo, sus tres películas documentales tituladas Paradise Lost, fueron clave para la liberación de tres adolescentes que fueron injustamente condenados.

Conocidos como los West Memphis Three, tres adolescentes fueron condenados – dos de ellos a cadena perpetua y uno a pena de muerte- en 1994 por el macabro asesinato de tres niños en 1993. Después de que la serie documental de Berlinger resucitara el interés por el caso y planteara serias dudas sobre el proceso judicial, los tres jóvenes fueron puestos en libertad en 2010.

También de Berlinger, en colaboración con Netflix, son tanto la película Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile, y la serie documental Conversations with a Killer, ambas de 2019, sobre la figura de Ted Bundy, uno de los asesinos en serie más infames de la historia.

Por último, en 2020, Berlinger había realizado para Netflix el documental Filthy Rich, sobre Jeffrey Epstein, de quien todo el mundo hablara justo antes de la llegada de la pandemia del coronavirus procedente de China.

Con estas credenciales, el documental sobre el Cecil Hotel y la desaparición de Elisa Lam era una de las principales apuestas del año de Netflix en el género documental criminalístico.

El triste caso de Elisa Lam fue una sensación de Internet en el año 2013, debido a un vídeo que se hizo viral en la red. Elisa Lam, una joven estudiante canadiense de padres inmigrantes de Hong Kong, fue vista por última vez a principios del mes de febrero en el Cecil Hotel de Los Ángeles, donde se alojaba. Tras varios días desaparecida, la policía de Los Ángeles hizo público un vídeo de las cámaras de seguridad del hotel, donde se podía ver a la malograda joven con un extraño comportamiento en el ascensor justo antes de desaparecer.

El vídeo, muy extraño e inquietante, se convirtió en viral y proliferaron todo tipo de teorías sobre su desaparición, así como una movilización de los denominados “detectives de Internet”, que se lanzaron a intentar resolver el caso con la esperanza de encontrarla con vida.

Lamentablemente, casi un mes después de su desaparición, el cuerpo sin vida de Elisa Lam apareció en los tanques de agua de la azotea del Cecil Hotel, y a pesar de que desde el principio todo apuntaba hacia un crimen, el caso acabó considerándose oficialmente como muerte accidental.

El Cecil Hotel y la criminalidad en Los Ángeles

Como se cuenta en la serie documental, al Cecil Hotel siempre lo ha rodeado un aura funesta, ya que en él se han dado muchos asesinatos, muertes por suicidio y por sobredosis. En el Cecil Hotel también se alojaba durante los años ochenta el famoso asesino en serie conocido como el “acosador nocturno”, del que Netflix tiene otro documental.

Si se analiza el documental de forma superficial, se puede pensar que simplemente el hotel sufre algún tipo de maldición, como de hecho se da a entender en varias ocasiones. Sin embargo, leyendo entre líneas lo que el documental nos cuenta, no es descabellado achacar sus desgracias a las políticas socialistas que han degradado a California en general, y al centro de Los Ángeles en particular.

Según la directora del hotel durante el caso de Elisa Lam, entrevistada para este documental, desde el hotel se tenía que llamar a la policía entre 1 y 3 veces de media al día. Situado en pleno centro de Los Ángeles, y con unas tarifas muy económicas, el hotel solía albergar a turistas despistados que, quizás como Elisa Lam, no sabían que se estaban alojando en el epicentro del área conocida como Skid Row, una de las zonas más peligrosas de Estados Unidos.

Skid Row, que cubre un área de unas 50 manzanas, cuenta con una de las mayores poblaciones estables de “sintechos” del país, estimada entre 4,000 y 8,000 personas, siendo objeto constante de crímenes y redadas policiales. Esta inusual concentración no es fruto de la casualidad, sino que, como apunta tímidamente el documental, se debe a la conjunción de una serie de políticas públicas que no han hecho sino agravar el problema desde los años treinta.

Por un lado, el documental explica que ha sido práctica habitual que en esta zona se haya hecho “dumping” de personas con problemas mentales, salidos de instituciones psiquiátricas; y por otro lado, se puede escuchar un comentario de la directora del hotel que, de soslayo, explica por qué la situación no ha podido mejorar.

En 2014 el Cecil Hotel fue comprado por 40 millones de dólares por un grupo empresarial de New York que planeaba renovarlo y revertir su oscura trayectoria, aprovechando el incipiente proceso de gentrificación de la zona.

Cuando quisieron desalojar a cientos de inquilinos que venían pagando ridículamente bajos alquileres -y muchos de ellos causantes de los problemas de inseguridad endémicos del Cecil Hotel-, el gobierno local pasó un regulación que obligaba a destinar un porcentaje de las habitaciones a este tipo de “alquiler social”, forzando una convivencia imposible entre turistas de alto poder adquisitivo con los problemáticos parroquianos habituales de la zona.

El documental solo apunta a este problema, pero nunca dispara, dejando en el aire el aroma de que los problemas del hotel se deben más a una esotérica leyenda negra que a las palpables consecuencias de medidas políticas con base en la “justicia social” y el buenismo progresista de los “angelicales” y “angelinos” gobernantes izquierdistas.

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Fachada del Cecil Hotel en el trailer del documental de Netflix en YouTube
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