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Lecciones del caso Rittenhouse

Una sofisticada red de revolucionarios marxistas inició una guerra para deconstruir Estados Unidos. Rittenhouse encarna una reacción legítima para asegurar que la libertad prevalezca

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Kyle Rittenhouse fue absuelto de todos los cargos que se le imputaban el viernes 19 de noviembre. Los principales medios de comunicación han mostrado un descontento enorme con el veredicto. El presidente Joe Biden salió en apoyo del sistema de justicia con jurado, pero no necesariamente de la decisión del caso. Mientras hacía campaña durante la carrera presidencial de 2020, el entonces candidato demócrata a la presidencia comparó a Rittenhouse, como señaló Fox News, con un “supremacista blanco”. Aquí hay algunas lecciones que Estados Unidos debe aprender de este juicio tan publicitado y lo que lo causó.

El Estado falló a los ciudadanos

Los disturbios de la primavera y el verano de 2020 llevados a cabo por Black Lives Matter (BLM) y Antifa, dos organizaciones marxistas revolucionarias, fueron episodios violentos que constituyeron una revuelta efectiva con la intención de derrocar el sistema republicano y capitalista de Estados Unidos. El U. S. Crisis Monitor citó 637 disturbios en todo Estados Unidos entre el 26 de mayo y el 12 de septiembre. Kenosha, Wisconsin, fue una de esas ciudades americanas asoladas por la ira de los agresores radicales.

La policía acudió a una llamada de la supuesta víctima de Jacob Blake, un individuo buscado por las fuerzas del orden con un auto de detención pendiente por agresión sexual en tercer grado, allanamiento de morada y conducta desordenada. Blake se resistió a la detención, admitió estar armado con un cuchillo, se peleó con la policía y, finalmente, recibió un disparo que le dejó paralizado. Del 23 al 26 de agosto, los agitadores de BLM y Antifa golpearon Kenosha con una violencia enloquecida. Como ocurrió en demasiados lugares durante ese periodo, la anarquía predominó en la ciudad de Wisconsin. Las autoridades públicas no protegieron la vida ni la propiedad. Los ciudadanos respetuosos de la ley y armados legalmente, entre ellos Rittenhouse, procedieron a llenar el vacío dejado por el Estado.    

La ley y el orden son cruciales para la existencia de una república. Cuando reina la anarquía, corresponde a la ciudadanía, desarmada o armada, responder y defender el autogobierno. Si Kenosha no alcanzó el nivel de control anárquico de las turbas como Portland o Minneapolis, fue gracias a personas valientes como Rittenhouse que actuaron. Durante la Revolución Americana, este tipo de comportamiento fue etiquetado como patriotismo.

Hay una guerra socialista para destruir la República Americana 

La Internacional Comunista (Comintern), ese instrumento del expansionismo soviético formulado en 1919, apuntó a los negros en Estados Unidos desde muy temprano. Las relaciones raciales y la historia de la esclavitud en Estados Unidos se entendieron como un mecanismo en el que la guerra de clases podía fusionarse con los fundamentos raciales. La Teoría Crítica de la Raza del marxismo cultural y la teología de la liberación negra trazan un camino que condiciona la “justicia” y la “liberación” de los negros americanos a la noción de que la república de Estados Unidos debe ser derribada, así como su sistema económico característico, el capitalismo.

El mantra de la victimización, las acusaciones de “supremacía” blanca sistémica y el etiquetado de “racista” a cualquiera que no sea un fanático de la izquierda es prevalente. Incluso los negros que son conservadores o libertarios son considerados facilitadores del racismo. La cuestión nunca es la mejora racial. El racismo (y el sexismo) se desnaturaliza y se utiliza para promover la subversión socialista. El principio primordial gramsciano de la primacía cultural hegemónica es lo que la revolución woke pretende.

Rittenhouse y todos los implicados en su juicio eran blancos. Sin embargo, BLM y otros autoproclamados “antirracistas” están categorizando toda la situación como una exhibición de racismo y acciones opresivas de la supremacía blanca. Esto es totalmente absurdo, pero es el frente táctico ofensivo que está lanzando el izquierdismo. Esto no es, de ninguna manera, una amplificación del movimiento de los derechos civiles de la década de 1960. Los marxistas culturales han convertido la raza en un arma política.

Los principales medios de comunicación están en deuda con el izquierdismo

Los medios de comunicación industriales en Estados Unidos han traspasado los parámetros de su papel en una república.  La idea de frenos y contrapesos y la importante función que desempeñan instituciones como la prensa dentro de la sociedad civil, ha capitulado ante la ideología radical, y ha puesto en peligro la gobernanza democrática. El juicio de Rittenhouse ha demostrado que los principales medios de Estados Unidos tienen una cosmovisión antiamericana agendada que impulsa su trabajo.

Las falsas analogías y las noticias fake se han convertido en la norma de la información de los principales medios de comunicación. El juez Bruce Schroeder arremetió contra los medios por su vergonzosa cobertura del juicio de Rittenhouse, calificando de “desinformación” lo que antes se denominaba reportaje y documentación de noticias. Desde el inicio de la vista, el 1 de noviembre, se puso de manifiesto una parcialización desenfrenada de la práctica periodística. Más de treinta testigos, en ocho días de testimonios, revisando más de doce videos de lo ocurrido el 25 de agosto, fueron manipulados para servir a los fines políticos. 

El derecho a las armas es fundamental

La Segunda Enmienda está incrustada en la composición republicana de Estados Unidos. No se puede entender el Credo Americano, su excepcional originalidad en la formulación de autogobierno, el elemento complementario de la propiedad privada que es seminal para la libertad, sin el papel que juega el derecho del ciudadano a portar armas. Los Padres Fundadores fueron filosóficamente coherentes cuando vincularon las responsabilidades cívicas del pueblo a la noción de derechos en una nación.

El rifle semiautomático AR-15 que fue utilizado por Rittenhouse para defender vidas, propiedades y libertad en Kenosha, estaba amparado por la Segunda Enmienda. Además, el propio lenguaje de la segunda declaración más importante de Estados Unidos dentro de la Constitución dice: “Siendo necesaria una Milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no debe ser infringido”. Los Framers (redactores) de la Constitución, esos delegados de la Convención Constitucional, así como los Padres Fundadores, previeron correctamente situaciones en las que el Estado podría no ser capaz de proteger al pueblo o, peor aún, volverse tiránico. La esencia de la Revolución Americana se caracterizó por una ciudadanía vigilante, armada y preparada para defender el sistema republicano contra los enemigos, tanto extranjeros como nacionales.

Los acontecimientos de aquella primavera y verano de 2020, de los que forma parte el desafortunado incidente de Wisconsin, fueron característicamente subversivos. La insurrección política identitaria ha continuado su marcha a través de las fuerzas culturales de producción. Una sofisticada red de revolucionarios marxistas inició una guerra para deconstruir Estados Unidos. Rittenhouse encarna una reacción legítima para asegurar que la libertad prevalezca.

  

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