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Paraguay, protestas, El American

Paraguay bajo violencia por mala gestión de la pandemia

Ahora pretenden llevar a Paraguay a la destructiva y lamentable experiencia vivida en Chile y Colombia

La prolongada y silenciosa tensión entre la ciudadanía con el gobierno de Mario Abdo Benítez, finalmente terminó haciendo ebullición la semana pasada, cuando decenas de familiares de pacientes recluidos en el conocido hospital del INERAM en Asunción, por el virus de Wuhan (COVID19), denunciaron la falta de medicamentos. 

A lo que sumó la ínfima cantidad de vacunas que llegaron al país, apenas 4,000 dosis de la Sputnik V para una irrisoria cobertura de 2,000 personas en un país con casi 7 millones de habitantes.

Vale recordar que el génesis del enorme malestar de la población contra el gobierno de Mario Abdo Benítez, inició el año pasado cuando el entonces laureado ministro de Salud, Julio Mazzoleni aplicó el estándar de tratamiento sanitario de la pandemia indicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cuarentena. La justificación de ese entonces fue para evitar la propagación del virus en el país, al tiempo que permitiera al gobierno nacional gestionar fondos adicionales, para lo cual solicitó un préstamo internacional de 1,600 millones de dólares y con ello construir nuevos hospitales, dotar los existentes y contratar mayor cantidad de galenos y enfermeros.

Levantada la cuarentena y casi un año después del reporte del primer caso de COVID-19 en tierras guaraníes, los paraguayos constataron la pésima gestión del Ministerio de Salud, pues, nada de lo prometido se cumplió. Lo peor fue que el dinero se esfumó, por lo que el entonces ministro sin cartera, Juan Ernesto Villamayor pidió “disculpas”, con lo cual creyeron que había cerrado el lamentable episodio.

Infelizmente, la realidad les estalló en la cara. El virus experimenta una fuerte propagación comunitaria y tanto el INERAM, como otros centros de salud pública del país están colapsados y lo peor, casi en su totalidad desabastecidos, lo que se traduce en una condena de muerte para los enfermos allí recluidos, que en su mayoría son trabajadores de baja renta y que carecen de fondos para cubrir los elevados gastos que implica la internación.

Fue así que anónimamente y en el marco de la conmemoración del “Marzo paraguayo”, se convocó para el viernes a las 18 horas a una concentración pacífica en las adyacencias del Congreso Nacional para exigir la renuncia del ministro de Salud, Julio Mazzoleni. Para el mediodía del viernes, ya Mazzoleni había dimitido, sin embargo, los anónimos continuaron su agenda agregando nuevas exigencias: “renuncia del presidente Mario Abdo, juicio político, gobierno de transición, junta cívica-social, y el famoso “que se vayan todos”. En fin, todo un cóctel de exigencias y la concentración tuvo lugar con miles de asistentes.

Súbitamente y como ya hemos visto en Chile, Colombia, España e incluso Estados Unidos, con el famoso “Black Lives Matter”, la concentración pacífica giró a violenta, cuando un pequeño puñado de jóvenes comenzó a patear la barrera policial, a lo que siguió la lluvia de piedras y el choque no se hizo esperar, la policía reprimió a los violentos quienes respondieron con más violencia, típicamente y cual libreto siguieron destruyendo propiedad tanto privada como pública y provocando incendios incluso en edificios históricos del centro de Asunción.

Un escenario que se ha mantenido de manera continua hasta hoy. Ante la crisis, el presidente erróneamente se llamó a silencio y anunció brevemente, mediante un video grabado el fin de semana, cambios cosméticos, lo cual resultó insuficiente para los manifestantes.

Lo cierto, es que esta semana abre con la incorporación de factores de partidos políticos como el desprestigiado Efraín Alegre presidente del Partido Liberal (PLRA), pidiendo renuncia de todo el Poder Ejecutivo para luego llamar a elecciones. A lo que sumó el partido del expresidente y ficha del Foro de Sao Paulo como del Grupo de Puebla, Fernando Lugo del Frente Guazú, mientras que el partido oficialista y la Asociación Nacional Republicana, se mantiene en silencio. Cabe resaltar que otras fuerzas políticas y aliadas del actual mandatario, apoyan las manifestaciones, pero no están dispuestas a avanzar con el juicio político.

Para cerrar, todo indica que esta semana el presidente Mario Abdo Benítez continuará sitiado por los manifestantes violentos y evidentes discípulos del Foro de Sao Paulo, los cuales, aprovecharon la beta de la pésima gestión de la pandemia por parte de su gobierno y ahora pretenden llevar a Paraguay a la destructiva y lamentable experiencia vivida en Chile y Colombia recientemente. Donde muy probablemente el gobierno sucumbirá ante éstos, aunque la historia está en pleno desarrollo.

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