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Antisemistismo, El American

Antisemitismo: “El ala socialista del Partido Demócrata ya ha mostrado su cara oscura”

Es la declaración de Rosa Reigía, directora de Relaciones Institucionales de asociación ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio) en entrevista con El American

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En El American conversamos con Rosa Reigía, directora de Relaciones Institucionales de la asociación ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio). ACOM es una organización cuyo principal objetivo es defender y generar espacios libres de discriminación antisemita. Durante la entrevista hablamos del reciente auge del antisemitismo en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos.

¿Cree que el antisemitismo en USA es algo marginal? ¿Cómo analiza las acusaciones de antisemitismo que se le han hecho a algunos congresistas como Ilhan Omar?

Históricamente, el antisemitismo en Estados Unidos ha sido menor o quizás mejor combatido que en otros lugares del mundo. La comunidad judía americana, al igual que la sociedad americana en general, conocen la importancia del activismo político y la implicación de la sociedad civil en las causas que cada grupo defiende. Y esto ha ayudado enormemente a que ese odio irracional contra los judíos fuese mitigado y reducido a espacios muy marginales. 

Pero desde hace unos años la izquierda americana ha ido radicalizándose y personajes como Ilhan Omar, Rashida Tlaib y la gran mayoría de los activistas más importantes del ala socialista del Partido Demócrata, ya han mostrado esta cara oscura con su afán demonizador del único Estado Judío del mundo. 

La izquierda más radical es la principal promotora y sostén del movimiento BDS (Boicot, Sanciones y Desinversión) que no es tan poderoso en Estados Unidos como en Europa, pero cuya influencia se siente profundamente en las instituciones que están en manos de la izquierda radical, como las universidades. No es casualidad que la plataforma del movimiento “Black Lives Matter” sea anti-Israel, cuando se trata de una cuestión que no tiene nada que ver con la violencia contra afroamericanos, que es lo que supuestamente ese movimiento combate.

En Estados Unidos todavía existe un contrapeso en la sociedad civil, tanto dentro del establishment de su partido como entre la gran mayoría de la oposición, que pone freno a este antisemitismo desaforado. Pero a medida que el ala izquierda aumenta su influencia entre los demócratas, la efectividad de ese contrapeso irá menguando y se tornará menos capaz de detener la agenda antisemita de la izquierda.

Rosa Reigía, directora de Relaciones Institucionales de asociación ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio).

En muchas ocasiones esta “nueva izquierda” quiere disfrazar su antisemitismo diciendo que son antisionistas. Pero esto no es más que una burda trampa originalmente diseñada por el régimen comunista de la Unión Soviética para poder expresar su antisemitismo de otra manera.

En antisionismo es una forma moderna de antisemitismo clásico. La definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés), recoge de forma muy clara los comportamientos discriminatorios contra el Estado Judío y los intentos de deslegitimación y demonización contra su estado, sus ciudadanos y sus amigos es antisemitismo. 

Y precisamente es el tipo de acciones que impulsa el movimiento BDS y el discurso que promueve la izquierda antisemita a nivel mundial. Es odio que ancestralmente era contra el judío ahora es contra el judío colectivo que tiene su máxima representación en el único país judío y donde viven la mitad de los judíos del mundo y que es la patria en espiritual para la mayoría de los que viven fuera de allí. 

Es importante que no dejemos que la izquierda radical, -esa izquierda de corte chavista y castrista-, fortalezca su eje. Los que creemos en el Estado de derecho y en la democracia, no podemos dejarnos amedrentar, seamos judíos, cristianos o musulmanes. 

Y en el mundo hispano ¿cuál es su análisis sobre el antisemitismo?

En rasgos generales la región se enfrenta a los mismos retos para combatir el antisemitismo que el resto de Occidente, como el crecimiento de una izquierda radicalizada y profundamente antisemita, el aumento de expresiones de odio contra la minoría judía en las redes sociales, vandalismo contra lugares de culto y un resurgir de estas ideas discriminatorias desde movimientos estudiantiles y universitarios. 

Pero cada país tiene sus peculiaridades; por ejemplo, está el caso de Guatemala donde pese a haber una comunidad judía muy pequeña y poco influyente, existen por parte del Estado guatemalteco, relaciones con Israel muy fluidas. Siendo el primer país, tras Estados Unidos, en reconocer el Estado de Israel, y fue el primero tras el paso de Washington con la administración Trump de trasladar su Embajada a Jerusalén. O países como Panamá, con una comunidad judía importante y muy consolidada donde ha habido hasta un presidente judío.

Un caso completamente diferente es el de Argentina dado que es una de las comunidades judías más grandes de la región, próspera y perfectamente integrada en la sociedad, pero también fue donde se exiliaron muchos nazis tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y por lo tanto, se trasladó ese antisemitismo en ciertos círculos sociales y obviamente eso ha generado una mayor presencia de ese odio contra los judíos. Como suele ocurrir, los antisemitas buscan cualquier excusa para acusar a los judíos de los males del mundo y durante la pandemia estamos viviendo ejemplos de ello; con acusaciones de dominación mundial o teorías de la conspiración sionista que son expresiones de odio antisemita del estilo más clásico. 

Y luego existen casos como el de Chile en que el antisemitismo está aumentando y donde el movimiento discriminatorio BDS está ganando peso debido fundamentalmente al ascenso de esa izquierda radical que ya hemos comentado anteriormente. Pero, además, en Chile se encuentra la comunidad palestina más numerosa del continente. Originalmente era mayoritariamente cristiana y con relaciones cordiales con los judíos. Pero con el tiempo ha sido dominada por una minoría musulmana más extremista y ha virado hacia posturas radicales que están provocando un aumento de judeofobia. 

Para muchos parece imposible que una idea que produjo tanto dolor y tantos muertos pueda volver a tomar fuerza en Occidente, ¿cree usted que hay lugares en donde el antisemitismo haya capturado ya instituciones gubernamentales y haya pasado a ser mucho más que un comentario despreciable de un grupillo aislado? 

Sí, en España se ha producido un fenómeno que no creo que haya ocurrido en la misma medida que en ningún otro país democrático del mundo. Si bien es cierto que recientemente ha ocurrido un acontecimiento terrible en España con una manifestación neonazi en la que atrevieron a vociferar sin miramientos: “el judío es el culpable”, hay que aclarar que se trata de grupos marginales e irrelevantes y, sobre todo, sin ninguna representación parlamentaria. En cambio, no ocurre lo mismo con la izquierda antisemita española. 

ACOM (Acción y Comunicación sobre Oriente Medio), lleva denunciando desde hace años esta grave situación que comenzó en 2015 cuando el partido político Podemos, que lidera Pablo Iglesias y ha sido financiado por el régimen iraní de los Ayatolás, llegó a las instituciones, nacionales, regionales y municipales españolas. 

En ese momento comenzaron una campaña muy agresiva a través de sus representantes políticos quienes comenzaron a promulgar declaraciones y reglamentos municipales adoptando la política de BDS, que supone una discriminación contra los judíos de España y  por extensión a los que les muestran su apoyo. Esto significa, por ejemplo, que si llega a España una exposición de arte o una orquesta de origen israelí, la autoridad local podría boicotearla porque no le alquilarían un espacio público, sólo porque se trata de una artista u orquesta de nacionalidad israelí. 

Y para que quede claro que esto no es una acusación teórica que queda en lo que uno pueda llegar a interpretar de dichas mociones, lo terrible es que tenemos innumerables ejemplos, dos de los más recientes son: el que tuvo lugar en Barcelona con la selección femenina de waterpolo israelí, que fue boicoteado por las instituciones públicas de la localidad en la que debería tener lugar la competición, y tuvo que trasladarse y ser a puerta cerrada por motivos de seguridad, tras el acoso que recibieron.

O, como ocurrió en Cádiz cuando el alcalde de Podemos, José María “Kichi” González, anuló un ciclo de cine israelí por el mismo motivo tras haber aprobado una de estas mociones en el pleno del ayuntamiento. Y no deja de ser aún más escandaloso que el propio Pablo Iglesias, actual vicepresidente de España, en la televisión pública española tachase a Israel de “régimen ilegal y criminal” o afirmando en otra ocasión que “El Holocausto fue un mero problema burocrático” y ni si quiera pidiera disculpas por tremenda expresión antisemita. 

Como se puede ver, no es algo que se quede en el ámbito de las ideas sino que ejercen una acción real de discriminación y eso es contra lo que luchamos de forma diaria y en lo que hasta el momento hemos sido tremendamente exitosos en nuestra estrategia legal, con más de 80 pronunciamientos por parte de los jueces dándonos la razón al respecto, gracias al solido Estado de derecho que nos ampara. 

Esta situación se ha agravado aún más desde que el Gobierno de España depende del apoyo de Podemos y donde el partido financiado por Irán ostenta una vicepresidencia y varias carteras ministeriales. Podemos es un partido que tiene como objetivo destruir el sistema democrático español desde dentro; ya han atacado al poder judicial, la Constitución, la unidad territorial, las fuerzas y seguridad del Estado, el sistema educativo y todo ello en complicidad con el gobernante Partido Socialista Obrero Español que se ha embarcado de pleno en esta deriva radical. 

¿Cree usted que el antisemitismo tiene una asociación política clara (izquierda o derecha)? 

Sinceramente, no. Lo que creo es que ese odio irracional y enfermizo existe en ambos extremos. Tanto la derecha como la izquierda extremas son profundamente antisemitas, este tipo de odio es uno de esos puntos en los que los extremos se abrazan. 

Pero lo que sí es llamativo es que cuando el antisemitismo se evidencia en la extrema derecha, la alarma social se dispara, quizás porque afortunadamente en el imaginario social ha calado el horror que sufrieron los judíos en el pasado por parte de esas fuerzas de corte fascista que hoy en día representa la extrema derecha. Pero es intolerable que la sociedad y, sobre todo, los medios de comunicación no denuncien con la misma intensidad y aspavientos cuando esa agresión viene de la izquierda y, peor aún, como cuando en España pretenden adueñarse de las instituciones de todos los españoles para promover la discriminación y el odio.  

Hablemos un poco de política internacional, ¿cree usted que es importante que los gobiernos de Occidente hagan alianzas con el Gobierno de Israel?

Es absolutamente fundamental y necesario. En primer lugar porque Israel es la única democracia en Oriente Medio, el único país de la región en el que la mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, en el que existe libertad de expresión plena, en el que no se condena la orientación sexual de las personas y, sobre todo, en el que musulmanes, cristianos y judíos pueden convivir en igualdad de condiciones y derechos. 

Israel ya cuenta con grandes alianzas bilaterales con numerosos países y obviamente es importante y muy positivo que crezcan, se fomenten y se consoliden. Pero en lo que realmente tienen que ser determinantes los gobiernos occidentales es en condenar y actuar contra las acciones de algunas organizaciones de la comunidad internacional que, de forma deliberada, hostigan y juzgan con doble rasero las decisiones de Israel.

Me refiero, por ejemplo, a las votaciones y actuaciones del Consejo de DD.HH de la ONU, que para estupefacción de cualquiera cuenta entre sus miembros con países como Cuba, China o Venezuela. O respecto a la financiación de instituciones tan perversas como la UNRWA. O incluso respecto a la postura de la Unión Europea ante la censura contra productos con etiquetado de Judea y Samaria.

Los países soberanos que quieran contribuir a la estabilidad de la región en Oriente Medio deben de condenar y tomar partido en este tipo de situaciones. 

Específicamente en el caso de Latinoamérica hemos visto lazos de la izquierda con Irán y grupos terroristas de Medio Oriente, para esta región ¿qué importancia tiene la cooperación con el Estado de Israel?

Es tremendamente importante tomar conciencia de esto y, en mi opinión, casi todas las fuerzas políticas que luchan contra la izquierda chavista en América son conscientes del alineamiento de éstas últimas con los enemigos de Israel. La infiltración de Irán y de grupos terroristas como Hezbolá en la región es muy preocupante. Hezbolá, por su parte, es la organización terrorista más rica del mundo, con ingresos anuales de 1,1 billones de dólares.

Lo hemos visto en atentados como el de la AMIA en Argentina, el mayor de la historia de aquel país, que fue organizado por Hezbolá y el Gobierno iraní, o con el dominio de las redes del narcotráfico y el crimen organizado en la región por parte de estos grupos. Los vínculos de Irán con Cuba, con las FARC y con Venezuela, son conocidos desde hace años pero el gran problema es que no han dejado de crecer y representan una grave amenaza para la libertad y la democracia en el hemisferio.

Pero además de fomentar la colaboración con Israel es importante entender que todas estas redes criminales están siendo financiadas indirectamente por muchos países occidentales. La estrategia de estas bandas criminales pasa por crear un entramado de organizaciones que les ayuden a financiarse de manera legal con ayudas y subvenciones. 

Es fundamental que la comunidad internacional y organizaciones supranacionales como la Unión Europea, combatan y controlen de todas las formas posibles que estas subvenciones no lleguen a manos indebidas, ya sea con controles más férreos respecto al destino final de las ayudas, como en la labor de investigación y denuncia: ampliando y profundizando las listas de organizaciones terroristas y las personas físicas que las componen. 

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