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Las políticas “sociales” que hundieron a California

California, El American

California es el centro de las industrias del entrenamiento y la alta tecnología de los Estados Unidos, lo que sumado a sus bellezas naturales y buen clima, explica sus numerosos centros de población de altos ingresos, estilo de vida glamorosa e ideas progresistas. 

La comunista Teoría Crítica de la Raza entró primero en la academia y en la prensa de California. El millonario woke era común en California, cuando el resto del país ni conocía el término. Con políticos, prensa, academia y grandes empresas tan sesgadas hacia la izquierda, hace décadas que California es un laboratorio de políticas socialistas para América. 

Lo grave es que esas políticas “sociales” contra la pobreza, siempre han hundido en mayor y peor pobreza a quienes pretendían ayudar. El economista Thomas Sowell sostiene que esas políticas han destruido la familia negra, empeorando la pobreza de los afroamericanos. En su libro, Economía verdades y mentira, explica como:

“… A comienzos de los años treinta los niños —afroamericanos— que nacían de madres solteras constituían el 31 %, en los comienzos de los años 90 (…) 77 % (…) a finales de los setenta la mayoría de los niños negros crecían en familias con ambos progenitores, en 1995 esto solo se pudo decir de un tercio (…) la mayoría absoluta de estas familias negras sin el padre presente vivían en la pobreza (…) el nivel de pobreza entre las familias negras donde convivían ambos cónyuges estaba por debajo del 10 %”

Por eso entre los sin hogar vemos más afroamericanos. Porque esas políticas “sociales” impuestas han fracasado en todo, excepto en autoperpetuarse, garantizando presupuesto a burócratas y clientela electoral a políticos. Burócratas y políticos que lógicamente carecen de incentivos para solucionar problemas, pues si lo hicieran, los burócratas quedarían sin trabajo y esos políticos sin clientela electoral.

Un banquero de inversión me explicaba por qué los sin hogar acampando en California son “parte del paisaje”. En un ejemplo cualquiera, tomemos la ciudad de Santa Cruz y a su gerente de la agencia de respuesta a los sin hogar. La ciudad tiene 57 mil habitantes y el condado 275 mil. El precio promedio de una vivienda en Santa Cruz es cercano al millón de dólares. 

Los progresistas de Santa Cruz jamás cambiarían su regulación urbana para abaratar la vivienda. Pero disfrutan “señalar su virtud” apoyando refugios para los sin hogar. En la película The Pursuit of Happyness veíamos un Chris Gardner que por trabajar duro para salir de las calles llega tarde a la fila del refugio mientras los que no trabajan llegan temprano, y lo que premia la política del refugio nos queda claro.

El gerente de respuesta a los sin hogar de Santa Cruz tiene un salario de 144 mil dólares. Alguien que asumió ese cargo recientemente declaraba que “tenía poca experiencia trabajando directamente con problemas de personas sin hogar”. El inexperto maneja 14 millones y medio de dólares de presupuesto y afirma que “no es suficiente”. El número de personas sin hogar en Santa Cruz oscila entre 250 y 500. Estimando en 350 los sin hogar “fijos” en la ciudad de Santa Cruz nos resulta un presupuesto de la ciudad de 41 mil 428 dólares por cada persona sin hogar.

Además del presupuesto de la agencia de la ciudad, están los del condado y el estado. Y sea con dinero de los contribuyentes, o donado para “señalar su virtud”, se financian muchos estudios con perspectiva de raza y/o género sobre los sin hogar. Pero pocos de ellos saldrán realmente de las calles. 

Mientras más personas sin hogar acampen en las calles de Los Ángeles, San Francisco y pequeñas ciudades ricas y progresistas como Santa Cruz, más presupuesto tendrán sus burócratas y más temas de campaña sus políticos.

Lo que podría solucionar realmente el problema ni lo piensan. Ya hay que dejar de suponer la buena fe de quienes aplican, una y otra vez, políticas que no solucionan los problemas, sino que los empeoran. Quizás es cuestión de incentivos. Quizás resolver el problema nunca ha sido su objetivo. Después de todo, para ellos, no hay dinero en la solución, sin embargo siempre lo habrá en el problema.

Guillermo Rodríguez is a professor of Political Economy in the extension area of the Faculty of Economic and Administrative Sciences at Universidad Monteávila, in Caracas. A researcher at the Juan de Mariana Center and author of several books // Guillermo es profesor de Economía Política en el área de extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila, en Caracas, investigador en el Centro Juan de Mariana y autor de varios libros

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