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La disuasión nuclear en la confrontación entre dos potencias es un asunto serio

Disuasión nuclear, El American

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La disuasión nuclear durante la guerra fría contra el poder soviético evitó una guerra atómica durante un prolongado enfrentamiento geoestratégico global entre dos superpotencias que concluyo con la victoria de Occidente y el colapso de poder soviético. Comprender lo que fue entonces la disuasión y lo que debe ser ahora que la competencia entre potencias emerge, con el poder nuclear de por medio, de forma ineludible por el desafío del poder ascendente de Beijing, aspirando a la hegemonía global.

Algo nuevo y peligroso en la política americana es que los fanáticos activistas antinucleares son ahora una parte importante de la poderosa ala ultraizquierdista del nuevo Partido Demócrata que le marca el rumbo a la administración Biden. De no ser por esa peligrosa novedad, no habría yo siquiera leído un artículo publicado en el dudoso “Bulletin of the Atomic Scientists” una revista de activistas antinucleares que junto a físicos, teóricos y astrofísicos activistas antinucleares, incorpora como “científicos atómicos” a autores de diatribas antinucleares entre los que destacan desde pediatras hasta licenciados en ciencias políticas. Revista en la que si algo escasea son artículos de verdaderos expertos en armamento y estrategia nuclear real.

Hoy influyen en las políticas de la Casa Blanca cosas como ese artículo repleto de falacias y desinformación mediante el que sus autores pretenden “refutar” al libro del director de Operaciones Multidominio en el Army Management Staff College del Fuerte Leavenworth, Adam Lowther, quien previamente fue director fundador de la Escuela de Estudios Avanzados de Disuasión Nuclear de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la Base de Kirtland, y editó recientemente Guía para la disuasión nuclear en la era de la competencia de las grandes potencias, un texto que incluye capítulos de 22 expertos de primer orden en seguridad nacional, algunos de los cuales ocuparon altos cargos en el Departamento de Defensa durante la Guerra Fría.

La pretendida “refutación” al libro de Lowther por el astrofísico de la Universidad de Princeton Stewart Prager y el físico de la Universidad de Washington, Alan Kaptanoglu, en un artículo titulado “Refutación: la política actual de armas nucleares no es segura ni sensata” es el tipo de “aporte” académico que el Washington de Biden toma en serio ocasionado en una serie interminable de errores y desastres en política exterior y defensa.

Prager y Kaptanoglu acusan a Lowther de pretender establecer un “sacerdocio” de especialistas nucleares que excluiría las opiniones de activistas antinucleares como ellos. Que fanáticos de algo tan próximo a un culto religioso como los activistas antinucleares acusen a alguien de establecer “sacerdocio” de expertos nucleares es una paradójica novedad, que lo que digan sea una combinación de exageraciones y mentiras es lo de costumbre. El problema y el peligro es que el nivel de este tipo de “debates” queda claro tomando al azar dos de las muchas mentiras más frecuentemente repetidas en el Bulletin of the Atomic Scientists:

Do you think trading Brittney Griner for the russian arms dealer is a fair swap?*
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Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

  • Nos dicen, una y otra vez, que la carrera armamentista de Estados Unidos fuerza a Rusia y China a incrementar sus arsenales nucleares. Lo cierto es que las iniciativas de control de armas de Washington han reducido el arsenal nuclear americano en un 90 % y dejado al país con sistemas de lanzamiento de más de 30 años, en tanto Rusia, China y Corea del Norte construyen nuevas armas nucleares y sistemas de lanzamiento modernos en violación de los tratados de control de armas.
  • Nos dicen, una y otra vez, que los Estados Unidos tienen 6,000 armas nucleares “listas para la guerra”. Pero, por el Nuevo START, el país está limitado a 1,550 armas nucleares estratégicas operativas, lo que sumado a las de bombarderos estratégicos difícilmente superaría las 2,000. Movilizar esos bombarderos tomaría hasta tres días y los submarinos portadores en patrulla posiblemente requerirían horas para responder, así que mientras Beijing prueba nuevos ISBM hipersónicos para sus nuevas cabezas nucleares, únicamente los viejos ISBM operativos americanos con un total de 400 ojivas estarían realmente “listas para la guerra”.
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