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Nikki Fried, una candidata a la deriva

Nikki Fried y los demócratas creen que los hispanos son tontos: por eso perderán en 2022

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Ron DeSantis es una de las figuras políticas más poderosas de todo Estados Unidos. Con una personalidad disruptiva y un plan de trabajo efectivo, el gobernador de Florida está logrando respeto y popularidad dentro del mundo conservador. Es considerado, incluso, el hombre del GOP para las elecciones presidenciales de 2024. No obstante, el gobernador ya dejó claro que los rumores sobre su candidatura son, de momento, «tonterías», y que él está enfocado en «trabajar duro», pues el año que viene hay elecciones de gobernación en su estado y tiene por delante varios rivales, entre ellos, Nikki Fried, la actual comisionada de agricultura de Florida,

Pese a las bulliciosas críticas de la mainstream media y sus rivales políticos, el éxito de la administración DeSantis es indudable. La pandemia, que significó un problema irresoluto para muchos políticos, fue surfeada con éxito por el gobernador, no solo a nivel económico, sino en términos sociales y sanitarios.

Si se compara estadísticamente a Florida con New York, California o Texas, es decir, los otros tres estados más grandes y poblados de la unión, los números no mienten: el “estado del Sol” tiene menos muertes que esos tres estados y se ubica entre los 20 territorios del país con menor tasa de mortalidad por cada 100,000 habitantes. Asimismo, a pesar del esfuerzo por descalificar a DeSantis como un «antivacunas», Florida es uno de los estados que mejor vacunó a su población mayor y más vulnerable y la administración DeSantis es una de las pioneras en promocionar el tratamiento de anticuerpos monoclonales, un medicamento que ayuda a evitar casos graves de coronavirus y muertes por la enfermedad.

Bajo la administración DeSantis, amén de sus políticas económicas y su estrategia para enfrentar la pandemia, Florida también se apuntaló como el estado bastión de las libertades ciudadanas. Mientras en New York y California las autoridades demócratas imponían draconianas medidas sanitarias, mataban los bolsillos de sus contribuyentes con impuestos altos, destruían puestos de trabajo y sometían a sus ciudadanos a constante pérdidas de libertades mediante la fuerza coercitiva del Estado; DeSantis hizo todo lo contrario: apostó por la apertura económica, recuperó empleos, atrajo a las empresas de todo el país y respetó los derechos y las libertades fundamentales de los floridanos. Con este panorama, los neoyorquinos y californianos tomaron sus maletas y se fueron a Florida sin dudarlo.

Florida, El American
Gobernador de Florida, Ron DeSantis. (EFE)

Nikki Fried, la candidata sin rumbo

Ante este panorama, los demócratas la tienen difícil: ¿cómo competir ante un gobernador popular que encabeza una buena gestión?

Nikki Fried, quien en teoría es la principal rival de DeSantis para 2022, no está encontrando la respuesta a esa pregunta. Su campaña está completamente desubicada, a la deriva. En reiteradas muestras de desesperación, la comisionada de agricultura ha recurrido a calificativos sinsentido para desprestigiar a DeSantis. Primero lo llamó «autócrata comunista», después le pidió que no convierta a Florida en un estado «fascista».

Parece que las únicas alternativas que le restan a Nikki Fried para consagrarse como gobernadora son las falacias ad-hominem y las campañas de desinformación. Por ejemplo, la candidata difundió en su cuenta en Twitter el polémico artículo del Miami Herald titulado: «Florida cambió sus datos de COVID-19, creando un ‘descenso artificial’ en las muertes recientes». Allí el medio acusa a Florida de manipular las estadísticas de muertes por coronavirus, el titular de ese reportaje no solo es inexacto, sino que es completamente falso, tal y como se lee en la respuesta del Departamento de Salud.

Recientemente, Fried también dijo que el gobernador está «generando desinformación» sobre la efectividad de las vacunas. «Es extraordinariamente peligroso e irresponsable que el gobernador DeSantis siga mintiendo sobre la vacuna (…) Al decir que las vacunas no ayudan a nadie más que a quien las recibe (no es cierto) y que los casos de avance entre los vacunados no son raros (tampoco es cierto), sigue impidiendo la recuperación sanitaria y económica de nuestro estado».

Lo que está haciendo Nikki Fried aquí, en sintonía con los medios de comunicación, es distorsionar una cita de DeSantis para hacerlo ver como un “negacionista” de la efectividad de las vacunas. El gobernador lo único dijo fue que, pese a estar vacunado «no es realmente algo raro infectarse en este momento» y, por ello, es necesario para algunas personas vulnerables tratarse con los anticuerpos de monoclonales con el fin de evitar hospitalizaciones por COVID-19 y posibles muertes.

«Sabes que los avances [de casos] no son tan raros (…) Las vacunas han sido efectivas para prevenir enfermedades graves, pero no han creado el tipo de inmunidad colectiva que esperábamos», dijo DeSantis. «La gravedad de esos casos es menor como resultado de la protección de la vacuna, por supuesto, pero tenemos personas [ancianos] (…) que se están volviendo sintomático incluso con vacunación completa».

Sinceramente, no sé en qué cabeza lo que dice DeSantis puede ser una mentira, sobre todo entendiendo el contexto de la frase. Aunque no debe sorprender a nadie tampoco, pues Nikki Fried es la misma persona que compara la situación política de El Salvador con la de Florida en su cuenta en Twitter.

«Ya sea en El Salvador o en Florida, la democracia tiene soporte vital en este momento. Depende de nosotros decidir qué tipo de futuro queremos que hereden nuestros hijos. El voto está en tus manos».

Es curioso que Nikki Fried acuse y compare a DeSantis con dictadores cuando son sus colegas del Partido Demócrata quienes encierran a la gente con confinamientos, exigen pasaportes de vacunación para entrar a restaurantes y buscan evitar la creación de medios conservadores en Florida utilizando la fuerza del Gobierno federal.

Nikki Fried no es una buena candidata. Si bien tiene el apoyo del aparato comunicacional demócrata, Florida es un estado diferente. Allí las radios conservadoras tienen el mismo peso que la mainstream media y el poder de los medios es más equilibrado. El voto latino, además, valora mucho el trabajo de DeSantis y los esfuerzos del gobernador para apoyar a los cubanos.

La estrategia de campaña de Nikki Fried, si bien puede llegar a la base liberal anti-DeSantis, no convencerá a todos los demócratas sensatos ni tampoco a los independientes de que ella puede ser una mejor gobernadora. El naufragio de Nikki es evidente, veremos si llegará a algún puerto en las primarias demócratas o en 2022.

Emmanuel Alejandro Rondón is a journalist at El American specializing in the areas of American politics and media analysis // Emmanuel Alejandro Rondón es periodista de El American especializado en las áreas de política americana y análisis de medios de comunicación.

Contacto: [email protected]

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