fbpx
Primeros 100 días, firts 100 days, Joe Biden, EL American, gobierno radical

Los primeros 100 días de Biden: preludio de un gobierno radical

En este resumen se tratarán los 4 puntos principales del inicio de la administración Biden: las posturas radicales, su popularidad, su gran éxito y fracaso, y su política exterior

[Read in English]

La era de Joe Biden empezó con el pie izquierdo, en el sentido político. Sus medidas y órdenes ejecutivas son un preludio de lo que será su administración: un gobierno progresista que se sitúa entre los políticos moderados y radicales que componen su partido. De momento, quienes dieron el visto bueno a los primeros 100 días de Biden en el cargo son los políticos más radicales, como la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY).

«Una cosa que diré es que sí creo que, por demostración, el presidente Biden ha superado definitivamente las expectativas que tenían los progresistas», espetó Ocasio-Cortez el viernes. «Sabes, seré franca, creo que muchos de nosotros esperábamos una administración mucho más conservadora (…) la invitación activa y la voluntad y colaboración con los progresistas en sus primeros 100 días, o casi 100 días, ha sido muy impresionante».

Alexandria Ocasio-Cortez se pronuncia sobre los primeros 100 días del presidente Joe Biden.

Las palabras de Ocasio-Cortez tienen sustento. Biden, sin ser el mandatario más enérgico o carismático, se ha hecho notar con sus decisiones políticas ligadas al bando más radical-progresista de su partido.

El radicalismo de Biden

Un claro ejemplo es su postura con el medioambiente y el cambio climático, donde lleva una agenda bastante radical, eliminando oleoductos como el de Keystone XL y volviendo al controvertido y costoso Acuerdo de París.

La elección de Deb Haaland, una demócrata nativoamericana que está en contra del fracking, como secretaria de Interior deja claro el enfoque que Biden tendrá en temas medioambientales.

Incluso dos de los congresistas más radicales de su partido, Ocasio-Cortez y el senador Edward Markey (D-MA), impulsores del Green New Deal, comentaron que su visión con respecto al cambio climático coincide mucho con la postura de la Casa Blanca.

Otro tema donde se nota el fuerte avance de la agenda más radical de Biden es en el campo cultural y educativo. Por ejemplo, el 19 de abril el Departamento de Educación propuso una nueva norma de privilegios para que los distritos escolares obtengan subvenciones.

El plan consiste en que aquellos distritos que agreguen en sus currículos escolares temas como la teoría crítica de la raza, tendrán mayores privilegios y posibilidades de obtener subvenciones por parte del Gobierno federal. Los distritos que no se adhieran a estas normas tendrán más difícil el financiamiento, lo que puede perjudicar a las escuelas de distritos conservadores.

En materia de «diversidad» el presidente también tomó decisiones polémicas. En enero presentó una orden ejecutiva que obligaba a los médicos a realizar operaciones de cambio de sexo. Un tribunal federal de Dakota del Sur dejó sin efecto la orden y el pasado 20 de abril el Gobierno federal apeló al fallo del tribunal, restándole importancia a los conservadores y cristianos que denuncian el irrespeto a las libertades religiosas y al voto de los médicos por parte de la administración.

También hubo mucha polémica por una orden ejecutiva del presidente que permite a «mujeres trans» disputar competiciones en deportes femeninos.

Los primeros 100 días de Joe Biden
El presidente Joe Biden, quien ya cumplió sus primeros 100 días como Jefe de Estado. (EFE).

Pero donde Biden presenta una de sus posturas más radicales es en el apartado económico, con un plan impositivo que busca revertir la reforma tributaria del expresidente Donald Trump, que le trajo grandes réditos económicos a Estados Unidos.

La reforma de Biden elevaría el impuesto corporativo del 21 % al 28 %; el impuesto marginal a los ingresos del 37 % al 39,6 % y aumentaría el impuesto a las ganancias del capital del 20 % al 43,5 %. Además, también se espera que haya un impuesto adicional para la seguridad social que se situaría en el 12,4 %. Este plan del presidente afectaría considerablemente al país, costándole a Estados Unidos un millón de empleos y la reducción de $117 mil millones del PIB para el 2023, de acuerdo con un estudio comisionado por la Asociación Nacional de Manufactureros.

Las cargas impositivas que plantea el presidente se justifican, según argumenta el Gobierno, en el polémico plan de infraestructura criticado por conservadores y moderados por gastar demasiado dinero en varias áreas no relacionadas con la infraestructura.

Una popularidad enrevesada

Los índices de popularidad parecen bastante sólidos en estos primeros 100 días. «Biden, con un 53 % de aprobación y un 40 % de desaprobación en el promedio general de FiveThirtyEight, lo está haciendo bien en comparación con su predecesor, Donald Trump, pero está por detrás de todos los demás presidentes en términos de aprobación neta en el período inicial de su presidencia», se lee en un artículo de Rasmussen.

Sin embargo, en NBC señalan que los números de aprobación de Biden tienen reveses en áreas como inmigración y la crisis fronteriza, donde tiene un 33 % de aprobación; su política exterior enfocada hacia China 35 % y en el tema de las armas un 34 %.

Otros apartados como el económico y, sobre todo, el sanitario marchan bien: «El presidente obtiene sus mejores notas en la gestión de la pandemia (69 %), en la gestión de la economía (52 %), en la unión del país (52 %) y en las relaciones raciales (49 %)», reseñó NBC.

El gran éxito de Joe Biden

Así como la administración demócrata se enfrenta a múltiples críticas por sus posturas radicales en estos primeros 100 días, también tiene un gran espaldarazo de confianza con el proceso de vacunación.

Ayudado por el éxito de la Operation Warp Speed y por llegar a la Presidencia cuando el país ya estaba suministrando un millón de dosis por día —ambos logros de Trump—, Biden está logrando un gran éxito con el proceso de vacunación aumentando la distribución de vacunas y el ritmo de vacunación.

El 16 de abril, Estados Unidos alcanzó las 200 millones de dosis contra la COVID-19 suministradas y para el 26 del mismo mes la cifra supera las 230 millones de vacunas aplicadas, según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Sin embargo, el éxito de Joe Biden en este apartado también se debe a que el sistema de salud se adaptó durante un mes y medio a un proceso de vacunación sin precedentes en la historia. Y eso sucedió bajo la administración Trump, en plena etapa de transición.

El primer proceso logístico, los llamados a vacunarse, la adaptación a las características de las vacunas, las solicitudes de los estados para liberar más dosis cuando la demanda era muy vólatil; fueron situaciones que el presidente no debió enfrentar en un principio, pero resueltas por otra administración y capitalizadas por él cuando desembarcó en la Casa Blanca.

El fracaso de la administración demócrata

Así como el presidente vio en el proceso de vacunación su gran éxito, también vio en la crisis fronteriza con México su gran fracaso.

Su responsabilidad y retorica arriesgada a favor de todo tipo de inmigración y fronteras abiertas pusieron a Biden en el ojo del huracán en los últimos meses. Las imágenes de mujeres y niños en centros de detención, las tristes historias de los inmigrantes, los inconvenientes de seguridad fronteriza y la controvertida decisión de nombrar a Kamala Harris como la encargada de resolver la crisis no ayudaron mucho al mandatario.

Asimismo, su actitud para minimizar la crisis en la frontera sur fue criticada por adversarios políticos, como el senador Lindsey Graham (R-SC), quien condenó fuertemente los comentarios del presidente sobre la crisis fronteriza durante su primera rueda de prensa.

Sin embargo, los republicanos no fueron los únicos que criticaron al presidente. Varios demócratas de Texas, entre ellos el representante demócrata Vicente González y el congresista Henry Cuellar, criticaron a la administración por su forma de abordar la crisis fronteriza.

«Cuando se crea un sistema que incentiva a la gente a cruzar, y se les libera, eso envía inmediatamente un mensaje a Centroamérica de que si cruzas puedes quedarte», dijo el representante González, «Incentiva a montones de personas a venir, y la única manera de frenarlo es cambiando la política en nuestra puerta. Si no cambian la política, el flujo de tráfico migratorio continuo no se va a detener ni a disminuir».

Cuellar, por otro lado, advirtió desde enero a la Casa Blanca que la situación en la frontera sur podía salirse de control, pero no fue escuchado. El congresista criticó un mensaje de Joe Biden donde pedía a los migrantes que «no vengan ahora» a USA, pues, para él, intrínsicamente les está diciendo que vengan después, lo cual no es un pedido para frenar el flujo migratorio.

La situación se salió tanto de las manos que incluso Biden debió restablecer varias políticas de migración de la administración Trump que había anulado al inicio de su mandato. Como el acuerdo del tercer país seguro.

Biden castiga la riqueza y abre las puertas a la sovietización de Estados Unidos
Joe Biden (EFE)

La política exterior en los primeros 100 días

La política exterior de Biden también parece ser inversa a la que llevó adelante el Gobierno de Trump.

Biden decidió tomar una postura bastante hostil con Rusia, pero los colmillos que le mostró a Moscú no se parecen en nada a las sonrisas que le lanza a Pekín y Teherán.

Con China la situación luce compleja. El gigante asiático avanza a paso firme en sus aspiraciones globales y Biden decidió plantarse como un conciliador antes de ser un competidor.

El trato con China es el tema que más parece costarle a Biden, estando entre sus índices de aprobación más impopulares. El presidente lanzó comentarios bastante polémicos sobre el genocidio uigur, negándose a condenarlo. Su secretario de Estado, Anthony Blinken, también soltó una declaración controvertida con respecto a qué postura tomaría Estados Unidos ante una eventual invasión de China a Taiwán, dejando entrever que USA no haría nada para defender a su aliado.

Con la teocracia iraní, Estados Unidos parece encaminarse por aquella política exterior durante la era Barack Obama que tanto benefició al Ayatolá y a grupos terroristas en Medio Oriente como Hezbollah.

Si bien la administración Biden avisó que no retirará las sanciones al régimen iraní hasta que este deje de enriquecerse de uranio, también se mostró dispuesto a volver a negociar el acuerdo nuclear que benefició a Irán en las áreas armamentística, de terrorismo y propaganda.

Es importante ver cómo Estados Unidos afrontará el reto de negociar con Irán, sobre todo teniendo en cuenta que Teherán se encuentra en una posición poco favorable para negociar e imponer condiciones y que el presidente Biden fue un crítico de la doctrina Trump hacia la teocracia iraní.

Asimismo, los regímenes socialistas de la región (Cuba, Venezuela y Nicaragua) hasta ahora ven en Washington un enemigo mucho menos feroz en relación con el que tuvieron bajo la administración Trump.

Al margen de lo reseñado, que son decisiones geopolíticas que podían esperarse de la administración demócrata, Biden sorprendió al tomar la histórica decisión de calificar la masacre del Imperio Otomano contra los armenios como «genocidio». De esta forma, se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos en reconocer este crimen oficialmente. Una deuda histórica que Estados Unidos tenía hacia el pueblo armenio.

Un Gobierno cerca de los radicales

Los primeros 100 días de Biden son un preludio de qué tan radical puede ser su Presidencia. Si bien el mandatario aún es considerado por buena parte de los americanos como moderado (42 % según NBC), mientras que un 29 % piensa que es «muy liberal», sus decisiones parecen estar más cerca de los impulsos radicales del squad socialista de su partido.

Sus planes económicos, sus medidas culturales/educativas enfocadas hacia la narrativa progresista, sus políticas contra las libertades religiosas y su postura relacionada con el libre porte de armas, son los ejemplos de que Biden, hasta ahora, no está tomando el camino moderado que muchos esperaban cuando aterrizó en la Casa Blanca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Article
Ralph Freso/Getty Images

Arizona aprueba ley que prohíbe el aborto a personas con síndrome de Down

Next Article
Biden puede levantar sanciones a Nicolás Maduro, denunciaRick Scott - El American

Senador Rick Scott alertó que Biden evalúa levantar sanciones a Nicolás Maduro

Related Posts
Total
6
Share